Publican la BIP-361 que podría congelar los BTC de Satoshi ante la amenaza cuántica

  • Los autores estiman que una computadora cuántica relevante podría llegar entre 2027 y 2030

  • Los fondos que no migren quedarían inaccesibles, no transferibles a terceros

La BIP-361 fue incorporada formalmente al repositorio oficial de Bitcoin, este 14 de abril, y recibió su número de identificación. La propuesta, encabezada por el cypherpunk Jameson Lopp —cofundador de Casa—, plantea implementar, mediante un soft fork, un mecanismo que haría inválidas las firmas criptográficas actuales de Bitcoin a partir de una fecha determinada, forzando a los usuarios a migrar sus fondos a direcciones resistentes a la computación cuántica antes de que esa amenaza sea real.

La propuesta nace en un contexto en el que, según datos de Project Eleven, más del 34% de todo el bitcoin en circulación tiene su clave pública visible en la cadena de bloques. Eso incluye direcciones asociadas a Satoshi Nakamoto, que acumulan alrededor de 1,1 millones de BTC. Un ordenador cuántico suficientemente potente podría usar esas claves expuestas para derivar las claves privadas y transferir los fondos. Según estimaciones académicas citadas en la propuesta BIP-361, ese escenario podría materializarse entre 2027 y 2030.

La propuesta es complementaria a la BIP-360, publicada en febrero de 2026, que plantea un nuevo tipo de dirección —Pay-to-Merkle-Root— diseñada para ocultar las claves públicas, incluso al momento de realizar un pago. Mientras la BIP-360 define el destino al que deben migrar los fondos, la BIP-361 establece el plazo y las consecuencias de no hacerlo.

La iniciativa fue desarrollada junto a Christian Papathanasiou, Ian Smith, Joe Ross, Steve Vaile y Pierre-Luc Dallaire-Demers.

Tres fases para una migración ordenada

La propuesta divide el proceso en tres etapas. En la fase A, que duraría aproximadamente tres años tras la activación, solo se permitiría enviar fondos hacia direcciones post-cuánticas; los envíos a direcciones vulnerables quedarían bloqueados. En la fase B, dos años después de la primera fase, los nodos rechazarían cualquier transacción que use firmas ECDSA o Schnorr (firmas actualmente utilizadas en Bitcoin), dejando inaccesibles los fondos que no hayan migrado. Una fase C, aún en investigación, exploraría la posibilidad de recuperar esos fondos mediante una prueba de conocimiento cero que demuestre la posesión de la frase semilla original.

Los autores reconocen que los fondos de wallets abandonadas o perdidas —como los atribuidos a Satoshi Nakamoto— quedarían permanentemente inaccesibles tras la Fase B. La propuesta cita al propio Satoshi para encuadrar esto: las monedas sin dueño activo que no migren simplemente dejarían de circular, reduciendo la oferta disponible.

La BIP-361 se encuentra en estado de borrador y no tiene fecha de activación. Como cualquier cambio en el protocolo de Bitcoin, requiere consenso amplio entre desarrolladores, mineros, exchanges y custodiantes antes de avanzar. Su incorporación al repositorio marca el inicio del debate técnico, no su conclusión.

También te puede interesar