Revelan el borrador de la Ley CLARITY antes del voto clave del 14 de mayo

  • El estándar de Control Coordinado permitirá que tokens maduros escapen al asedio legal de la SEC.

  • La Sección 404 prohíbe intereses en stablecoins para evitar la desintermediación bancaria en EE. UU.

El Comité Bancario del Senado de Estados Unidos liberó el borrador definitivo de la Ley CLARITY, bajo el número de registro legislativo EHF26374. Con esta publicación, el organismo puso a disposición pública 309 páginas de arquitectura legal que llegan a la mesa de debate justo antes del proceso de votación decisivo de este 14 de mayo de 2026.

El documento, en sí, es el mapa que pretende trazar la línea divisoria definitiva entre el dominio de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la supervisión de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) sobre los activos digitales, como ya había sucedido a través de un acuerdo histórico informado por CriptoNoticias en enero pasado.

La publicación responde a una urgencia política y de mercado. Esto porque tras años de regulación mediante litigios, el Senado ahora intenta tomar el control de la narrativa sobre el mercado de los activos digitales.

Su objetivo es sustituir la ambigüedad de los tribunales por un marco estatutario que ofrezca a las instituciones financieras el suelo firme que necesitan para operar. Es, en esencia, un intento, aparentemente definitivo, por codificar la convivencia entre el sistema tradicional y los nuevos rieles económicos.

En el centro del engranaje técnico aparece en el documento el estándar de «Control Coordinado». Bajo este concepto se busca resolver el eterno dilema que ha representado la descentralización para la regulación.

Por lo tanto, ahora si una red demuestra que no existe una entidad con poder de mando coordinado, sus activos migran de la categoría de securities o títulos de valor a la de productos digitales o commodities. El texto también blinda a los desarrolladores y operadores de nodos, aclarando que, sin custodia de fondos, no hay responsabilidad de transmisor de dinero.

La banca tradicional mantiene su ofensiva

Sin embargo, el mayor punto de fricción se ha concentra en la Sección 404. Esta parte del borrador veta explícitamente que las stablecoins de pago generen rendimientos pasivos o intereses para el usuario.

Es una concesión de peso a la banca tradicional, que busca proteger sus depósitos y evitar una desintermediación masiva. Aunque para la industria de los criptoactivos, es un freno a la competitividad. Después de todo, para los reguladores, es una salvaguarda necesaria contra el riesgo sistémico en activos no asegurados.

En todo caso, ante la inminente aprobación de la Ley Clarity, la banca tradicional lanzó una ofensiva final. Rob Nichols, presidente de la Asociación Americana de Banqueros (ABA), convocó una «acción inmediata» para cerrar lo que considera vacíos legales en el lenguaje de las recompensas.

Aunque el borrador prohíbe los intereses pasivos, como se dijo antes en esta nota, los banqueros advierten que las excepciones actuales permitirían pagos camuflados vinculados al saldo. Para la ABA, esto no es solo un detalle técnico, sino un riesgo de «migración masiva» de depósitos bancarios hacia stablecoins como USDT o USDC, amenazando la estabilidad financiera del país.

Este borrador representa el consenso más sólido alcanzado hasta ahora en el Capitolio, aunque la claridad tiene un precio en forma de mayores exigencias de vigilancia. El texto reconoce el derecho a la autocustodia, pero lo enmarca en un entorno de transparencia estricta. En todo caso, el 14 de mayo sabremos si estas 309 páginas logran romper el silencio legislativo para convertirse en la piedra angular de la regulación estadounidense.

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