Justo el día en que el informe laboral de julio resultó ser un desastre, con una pérdida de 23.000 ocupaciones, la Casa Blanca busto el antídoto para cambiar la conversación.
Así que las fuentes oficiales hicieron correr que el presidente Donald Trump está “considerando” destituir a la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, reactivando un intento que había quedado frustrado por el Tribunal Supremo el pasado junio. La tiene entre ceja y ceja y si algo no acepta el mandatario estadounidense es un no a sus decisiones
En una carta dirigida a Cook y fechada el miércoles, Dan Scavino, asesor presidencial de la Casa Blanca, afirmó que existen “motivos suficientes para creer que usted realizó declaraciones falsas en uno o más contratos hipotecarios”.
Se trata de las mismas acusaciones que Trump y sus aliados plantearon cuando intentó destituir por primera vez a Cook de la junta de la Fed hace un año. Cook negó los cargos y presentó una demanda impugnando su destitución.
Un tribunal federal bloqueó el despido de Cook mientras su demanda estaba pendiente de resolución. Posteriormente, en una de sus últimas resoluciones de esta sesión judicial, el máximo tribunal de EE.UU., por una votación de cinco magistrados contra cuatro, confirmó esa decisión frente al recurso presentado por el presidente.
No obstante, el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, señaló que la decisión de la corte no impedía que Trump volviera a intentar destituir a Cook basándose en las acusaciones de fraude hipotecario. Roberts escribió que cualquier nuevo intento de despido requeriría pasos adicionales para garantizar el derecho de Cook al debido proceso, tal como establece la Constitución, y que Trump se saltó a la torera en su primer intento.
Esto se debe a que el Supremo no se pronunció sobre el fondo de las acusaciones contra Cook y, en la práctica, dejó la puerta abierta para que Trump intentara destituirla.
“Solo después de que Cook haya tenido la oportunidad de responder a las acusaciones formuladas contra ella (…) podrá adoptarse una decisión definitiva”, escribió Roberts. “Y solo entonces los tribunales podrán evaluar la validez y la suficiencia de dichas acusaciones”, matizó. Tras la decisión, Trump aseguró en las redes sociales que adoptaría de inmediato las medidas oportunas para destituir a Cook.
Scavino, jefe adjunto de gabinete de Trump y director de la Oficina de Personal Presidencial, explicó que enviaba la carta del miércoles “de conformidad con la opinión del Tribunal Supremo”. También instó a Cook a presentar, en un plazo de tres semanas, “una explicación de sus declaraciones falsas y las pruebas correspondientes”, en un redactado en el que, sin juicio ni nada, ya de da por hecho un fraude que la gobernadora ha negado y ha entregado documentación.
Abbe Lowell, abogado de Cook, declaró a CNBC que las acusaciones “carecen hoy del mismo fundamento que hace un año, cuando el presidente Trump intentó destituir a la gobernadora Cook e interferir en la independencia de la Reserva Federal”.
“Haga lo que haga el presidente Trump a continuación, una cosa está clara tanto a la luz de los hechos como de la jurisprudencia del Tribunal Supremo: no existe una causa válida para destituir a la gobernadora Cook”, remarcó Lowell. “Como hicimos anteriormente, impugnaremos este nuevo pretexto y defenderemos su cargo y el histórico papel de la Reserva Federal”, insistió.
La Fed declinó hacer comentarios oficiales sobre la carta remitida por la Casa Blanca. El primer intento de Trump de destituir a Cook, nombrada por el expresidente Joe Biden, se produjo cuando intensificó su campaña de presión sobre la Reserva Federal para que redujera los tipos de interés.
Las acusaciones relacionadas con las hipotecas fueron formuladas por el director de la Agencia Federal de Financiación de la Vivienda (FHFA), Bill Pulte, quien ha sido calificado de “perro de ataque” al servicio de Trump.
Pulte ha formulado acusaciones similares contra otros altos cargos demócratas, sin que por ahora se haya demostrado que fueran ciertas.
