Donald Trump, ya flamante octogenario, ha llegado este lunes a la cumbre del G-7 con una imagen contradictoria y desconcertante, propia del personaje. El presidente de Estados Unidos desea presentarse ante el selecto club de las siete democracias más industrializadas, todas ellas aliadas, con el aura de pacificador, después del preacuerdo alcanzado con Irán, pero al mismo tiempo ha esgrimido la amenaza de severos aranceles contra Francia, el país anfitrión.
“No es así como eso funciona”, reaccionó Emmanuel Macron, con aire sereno y diplomático, al último aviso de Trump, en una entrevista al New York Post, de que impondrá aranceles del 100% al vino y champán francés si París hace pagar un impuesto a los gigantes digitales estadounidenses.
En declaraciones al telediario de mediodía de TF1, el jefe de Estado francés quitó hierro a las palabras de Trump. En el G-7 habrá “una discusión respetuosa pero firme” sobre la materia. Macron recordó que “hace falta estabilidad”, y por tanto el respeto de los acuerdos suscritos entre Washington y la UE, porque “los aranceles no hacen bien a nadie, tampoco a Estados Unidos”.
La actitud desafiante de Trump, siempre imprevisible y dispuesto a provocar a sus socios a la menor oportunidad, hace temer por el desarrollo armonioso de una cumbre cuya vocación es la concertación máxima ante las crisis internacionales más acuciantes, como las de Ucrania y Oriente Medio, y los retos de la humanidad, ya sea la lucha contra el cáncer, el aprovisionamiento de minerales estratégicos, la protección de los niños frente a las redes sociales, la gestión de la inteligencia artificial o la seguridad de la central de Chernobil.
Para Macron, que se despedirá del Elíseo en menos de un año, sería un enorme fracaso de imagen, muy embarazoso, que Trump plantara a sus interlocutores (de Canadá, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia) y se marchara de la localidad balneario de Évian-les-Bains antes de lo previsto. Eso fue lo que ocurrió el año pasado en la cumbre de las Rocosas canadienses.

Quizás por esta razón el presidente francés ha recurrido a la hábil maniobra de invitar a su homólogo norteamericano a una cena en el palacio de Versalles, el miércoles por la noche, horas después de finalizar la cumbre, con la excusa de celebrar el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, que contó con el decidido respaldo francés. El brillo de los dorados de Versalles es demasiado tentador para que Trump se lo pierda.
Macron dice que el plan de escolta de petroleros por Ormuz está listo para aplicarse de inmediato
Los dirigentes del G-7 quieren aprovechar la dinámica generada por el preacuerdo con Irán para dar sustancia al compromiso y dotarlo de una cobertura internacional que lo consolide. De ahí que estén invitados a la cumbre, para una sesión especial sobre Oriente Medio, mañana martes, los líderes de Egipto, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos.
Macron se mostró bastante optimista sobre las perspectivas que se abren con el protocolo que se prevé firmar en Ginebra este viernes. “Hay que creer”, confió a TF1. Para Francia y sus socios europeos, en especial Gran Bretaña, la coyuntura obliga a la movilización inmediata, a poner en práctica en cuanto sea factible el plan de escolta multinacional de petroleros y portacontenedores a través del estrecho de Ormuz. Según el presidente francés, es posible tener en la zona, en cuestión de días, medios navales considerables, entre ellos una fragata, dragaminas e incluso el portaaviones Charles de Gaulle, además de la cobertura aérea a cargo de cazabombarderos estacionados ya en países de la zona.
La comunidad internacional, en palabras del presidente francés, velará para que la reapertura de Ormuz “sea una realidad que dure” y se produzca sin el pago de ningún peaje. Con todo, en el G-7 se discutirá a fondo de alternativas a Ormuz para el transporte de energía desde los países del Golfo para evitar que otra eventual crisis en la zona estrangule el tránsito por esta vía marítima y dispare los precios. Otras prioridades son “un acuerdo sólido y serio” para garantizar el fin del programa nuclear iraní con fines militares y el freno a su capacidad balística.
La cumbre en la villa balnearia francesa se abre oficialmente con una cena de trabajo, seguida mañana por reuniones todo el día, con los puntos fuertes de Ucrania y Oriente Medio, y otra cena más de gala, con los cónyuges presentes. La reunión proseguirá el miércoles con una sesión en la que participarán algunos de los principales empresarios de la inteligencia artificial.
Los graves desequilibrios comerciales con China están sobre la mesa, como cada año, pero con el coloso asiático ausente del encuentro. Tal como lo expusieron fuentes del Elíseo en vísperas de la cumbre, en el G-7 existe conciencia de que hay países, como China, que “producen y exportan demasiado”, mientras algunos -Estados Unidos en particular-, “consumen demasiado y no producen lo suficiente”, y otros -los europeos- en los cuales “se ahorra demasiado” (en el ámbito privado) y tampoco producen lo bastante, una dinámica muy peligrosa a medio plazo.
A los empresarios del G-7 les preocupa la evolución demográfica negativa en sus países, que genera falta de mano de obra
A los empresarios del G-7, reunidos en el foro Business-7 (B-7), les preocupa la evolución demográfica negativa, un problema grave en casi todos sus países. En una conferencia en el Quai d’Orsay, en París, la semana pasada, varios de los participantes mostraron su inquietud por la falta de mano de obra, que se agudizará en el futuro.
A preguntas de este diario, Matt Holmes, vicepresidente de la Cámara de Comercio canadiense, recordó que su país, históricamente abierto a la inmigración, sufrió un descenso de su población en el 2025 por primera vez en su historia, lo que complicará la realización de numerosas obras de infraestructura que tiene programadas, en especial en el sector energético. Tanto Holmes como la británica Rain Newton-Smith, presidenta de la Confederación de la Industria Británica, pidieron que los gobiernos, al elaborar sus políticas de inmigración, tengan muy en cuenta las necesidades de personal de las empresas.

