Pocos se atreven a contrariar a Donald Trump, pero todavía quedan audaces.
El presidente no asistirá en Nueva York al homenaje por las víctimas del 11-S del 2001 porque no le permiten hablar dado el carácter no partidista del acto. Así que el mandatario se irá ese día al Pentágono, otro escenario del ataque terrorista, donde tiene ordeno y mando y hace lo que le place.
La ceremonia que se desarrolla en el Memorial del 11-S, en el punto del bajo Manhattan donde se erigían la Torres Gemelas, se caracteriza por su sobriedad. Hay cuatro momentos de silencio –a las hora exactas en que se produjeron los impactos de los aviones en los edificios y cuando se desplomaron– y solo intervienen familiares, que leen los nombres de los cerca de 3.000 muertos. Los políticos acuden, pero sin intervenir.
Este año se cumple el 25 aniversario de aquella jornada que cambio la historia y el mundo. En una fecha tan señalada, y más cuando el presidente es neoyorquino, todos daban por hecho que asistiría a ese acto.
Fuentes de la Casa Blanca explicaron que el equipo del presidente había estudiado inicialmente la posibilidad de que viajara a Nueva York con motivo de ese aniversario y que los primeros planes consideraban que Trump asistiera a la ceremonia de la que fue Zona Cero.
Pero no será así. Trump puso la condición de hacer un discurso y los organizadores se atrevieron a decir que no, que no era el lugar ni el momento.
Como nunca acepta un no, la pataleta del presidente de mayor incontinencia verbal que se recuerda en Estados Unidos consistió en comunicar que no estaría ahí. Tampoco lo estuvo en el 20 aniversario, entonces por su rechazo a aceptar que había perdido las elecciones de noviembre del 2020.
La noticia de que no estará el próximo día 11 en Manhattan la desveló The New York Times , si bien Trump la confirmó luego. Será el vicepresidente JD Vance el que asista. El presidente pareció uno escuchar la pregunta de por qué no iba a los dos sitios, como hicieron algunos de sus antecesores.
A pesar de la veracidad, Trump lanzó un ataque brutal contra Maggie Haberman, la reportera del Times que sacó esa noticia. La denigró por algo que él mismo reconoció cierto.
Una confesión declarada ilegal
El juez militar fijó para junio del 2028 la vista oral contra Khalid Shaikh Mohammed, el supuesto autor intelectual de los atentados del 11-S del 2001. Solo un día después de establecer ese calendario, el juez decretó que los fiscales que representan al Gobierno no podrán utilizar contra el prisionero la confesión de su participación que realizó porque no la hizo voluntariamente o, dicho de otra manera, es ilegal puesto que la CIA la logró por la vía de la tortura. Este es un duro golpe contra la instrucción de la causa de este hombre que fue capturado en el 2003 en Pakistán y que compareció por primera vez ante la justicia militar de EE.UU. en el 2008
