Vueling ha lanzado ya su programación para la temporada de invierno, con una capacidad global algo menor que la del 2025. En total, la aerolínea de IAG ha puesto a la venta 15 millones de asientos en el conjunto de su red, cuando el año pasado ofertó 15,7 millones entre octubre y marzo, récord histórico. En el aeropuerto de Barcelona, fuertemente tensionado por su límite de capacidad, mantiene la operativa del pasado invierno, con 10 millones de asientos y unas 90 rutas. Protege así su posición de liderazgo en la que es su principal base, con un 42% de cuota de mercado.
De esta manera, Vueling apuesta por esperar antes de incrementar de nuevo su operativa en un momento de alta incertidumbre para la industria aérea por el encarecimiento del fuel. Los altos precios del combustible para aviones han añadido presión a las compañías y elevado sus costes, por mucho que cuenten con coberturas. El barril se sitúa en 185 dólares, un 18% más que hace un mes y un 106% por encima de un año atrás, con la situación en oriente medio empantanada y sin señales de un final inminente.
En este contexto, la compañía que dirige Carolina Martinoli ha decidido reforzar el mercado español, donde aumenta la operativa un 4% y donde ya mueve un tercio de los pasajeros totales. Entre las novedades, destaca la recuperación de la ruta Barcelona-Madrid, que había abandonado a principios del 2025 por la competencia de la alta velocidad ferroviaria. El accidente de Adamuz y los continuos problemas del tren han devuelto la demanda al avión para el corredor entre la capital catalana y la española. Así, Vueling volverá a ofrecer este vuelo a partir del 5 de octubre con más de 80.000 asientos programados. Durante la mayor parte de octubre contará con dos vuelos diarios, uno por la mañana y otro por la tarde, de lunes a jueves, además de un vuelo los viernes y otro los domingos. A partir del 31 de octubre, la conexión también incorporará un vuelo los sábados. Asimismo, se enfocará especialmente en las conexiones con las islas y con Italia y Francia.
La low cost tiene ambiciosos planes de crecimiento de aquí a una década. Su plan estratégico marca que para el 2035 debería alcanzar los 60 millones de pasajeros, un 50% más. Para ello prevé invertir 5.000 millones de euros en cinco años y cambiar toda su flota de aviones de Airbus a Boeing. Los primeros tres aparatos del fabricante americano debían llegar ya este último trimestre del año, pero retrasos con el proveedor de los asientos han obligado a aplazar las entregas al 2026. En la actualidad, la compañía cuenta con una flota de 130 aviones Airbus.
