
El PP tiene en Castilla y León su tercera parada para consolidar su liderazgo electoral en toda España, aunque previsiblemente se quede sin alcanzar la mayoría absoluta y eso obligue a Alfonso Fernández Mañueco a tener que pactar con Vox. En este sentido, el discurso de todo el PP, liderado por Alberto Núñez Feijóo, pasa en esta campaña electoral por centrar las críticas en el Gobierno y en el PSOE porque en España “todo funciona peor” con Pedro Sánchez, pero también por poner en el punto de mira la actitud de Vox, con quien se están complicando las negociaciones postelectorales para formar gobierno en Extremadura y Aragón.
En Castilla y León, todo indica que las cosas pueden ser intrincadas para el propio Mañueco en las negociaciones con Vox, aunque, en su entorno, reconocen también que hay señales para la esperanza. De hecho, creen que es, junto a María Guardiola, aunque en menor medida, el barón del PP con quien peor relación tiene Vox. No obstante, en el entorno de Mañueco encuentran motivos para ser optimistas porque consideran que el cabeza de lista de Vox, Carlos Pollán, es un “perfil con el que se puede entender”. “Es un perfil que podría considerarse cercano al PP”, señalan. Es más, creen que en Vox han elegido a este candidato pensando en facilitar el entendimiento postelectoral.
El líder del PP carga contra los “jetas” vinculados a Sánchez y dice que en España todo “funciona peor”
En todo caso, todo dependerá de los resultados electorales porque la fuerza de Vox será determinante para la negociación. Hasta ahora, en Extremadura y Aragón, el partido de Santiago Abascal ha multiplicado por dos su representación parlamentaria y eso le ha dado más fuerza para negociar y exigir. Cabe ver qué pasa en Castilla y León, aunque las encuestas sitúan al partido en torno al 20% de voto y eso permitiría a Vox mejorar los resultados de 2022, cuando obtuvo once de los 81 escaños que hay en las Cortes de Castilla y León. El PP de Mañueco logró 31.
Ahora, en el PP evitan generar expectativas y consideran que los mismos 31 escaños pueden ser un buen resultado, teniendo en cuenta el grado de fragmentación política que hay ahora. De hecho, en las filas populares sostienen que el PSOE caerá, pero prevén que aguantará más de lo que lo ha hecho en Extremadura y Aragón.

En todo caso, para tratar de ampliar la base electoral, el PP va a intentar captar voto del PSOE, pero también en Vox. Así, ayer mismo, Feijóo, que acompañó a Mañueco en un acto electoral en Ávila, se mostró contundente ante Vox para tratar de apelar al voto útil. Feijóo arremetió contra las dificultades que hay para negociar y llegar a acuerdos. “Hay políticos que se presentan a las elecciones para no estar en el gobierno, esto también es una novedad que habrá que estudiar”, afirmó el líder del PP, quien acusó al partido de Abascal de presentarse “para no gobernar, para que no gobierne el que gane y para bloquear al que gane el tiempo que quiere”. “Por qué no lo dicen tan claramente para que nos demos cuenta”, emplazó Feijóo, contundente, quien subrayó que si el PP gana, es para gobernar, y si pierde, se va a la oposición.
Mañueco, en su turno de intervención, dijo que si llegan a acuerdos con otras formaciones políticas, en referencia a Vox, los van a cumplir. “Además, los vamos a hacer cumplir. Nuestra palabra vale todo, es un contrato”, señaló.
Feijóo, no obstante, centró casi todas sus críticas en el PSOE y arremetió contra la España de Sánchez, que va “como nunca” solo para los “jetas” vinculados al presidente del Gobierno y para el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Feijóo avisó que va a seguir siendo muy crítico con el Gobierno, sin dar tregua. “Lo voy a seguir haciendo con rigor, con tranquilidad, con determinación pero con coraje”, afirmó. “No hemos pactado con aquellos herederos de una banda terrorista, no hemos pactado la independencia ni la separación de una parte de España para intentar estar presidiendo el Consejo de Ministros. Estamos en la oposición con honor y ellos están en el gobierno después de perder con deshonor”, añadió, antes de ser muy crítico con el balance del Gobierno, al que acusa de estar “abandonando lo esencial” porque las infraestructuras están en estado “lamentable”, es “muy difícil” llenar la cesta de la compra, la vivienda es “inalcanzable” y la sensación de inseguridad “aumenta”.
Mañueco, en cambio, tiene la voluntad y la intención de hacer una campaña centrada en los temas regionales y prefiere centrar más el foco en Óscar Puente que en Sánchez. Puente es el hombre fuerte del PSOE de Castilla y León y en el PP creen que acumula mucho más desgaste, sobre todo tras la gestión de los accidentes ferroviarios con 47 muertes.
