Trump pide a los países afectados por el bloqueo de Ormuz que envíen barcos de guerra para escoltar petroleros

Dos semanas después de iniciar una campaña de bombardeos masivos en Oriente Medio, que ha causado disrupciones sin precedentes en el sector petrolero global, Donald Trump ha pedido a la comunidad internacional ayuda militar para poder escoltar buques a través del estrecho de Ormuz. En un lenguaje que parece confundir sus deseos con la realidad, ha afirmado en Truth Social que “muchos países, especialmente aquellos afectados por el intento de Irán de cerrar el estrecho de Ormuz, enviarán buques de guerra, en conjunto con EE.UU., para mantener el estrecho abierto y seguro”.

El mensaje sugiere que Washington no tenía previsto un plan de contingencia realista para responder por sí sola a la represalia iraní, algo que han criticado numerosos legisladores en el Capitolio. Por ello, el presidente pide ayuda incluso a su rival geopolítico, aliado de Irán y mayor comprador del petróleo del país persa, China, para resolver una situación que él mismo ha provocado.

“Con suerte, China, Francia, Japón, Corea del Sur, Reino Unido y otros países afectados por esta restricción artificial, enviarán buques a la zona para que el Estrecho de Ormuz deje de representar una amenaza por parte de una nación que ha sido totalmente decapitada”, afirma en su publicación. Aunque algunos de estos países, como Francia, se han abierto a la posibilidad de enviar barcos en una misión “defensiva”, han afirmado que solo escoltarán petroleros cuando la fase más intensa de la guerra haya terminado.

Trump anunció esta semana que EE.UU. ya había “ganado” esta guerra, una afirmación que siguió a una serie de declaraciones ambiguas y cambiantes sobre los objetivos de la campaña militar. Después del bombardeo lanzado anoche contra la estratégica isla de Jarg, el corazón de la industria petrolera iraní, el mandatario ha celebrado que el Pentágono ya ha destruido “el 100% de la capacidad militar de Irán”, aunque al mismo tiempo ha reconocido que “es fácil para ellos enviar uno o dos drones, lanzar una mina, o disparar un misil de corto alcance en algún punto de esta vía fluvial, sin importar qué tan derrotados estén”.

Donald Trump, presidente de EE.UU.

“Ya hemos destruido el 100% de la capacidad militar de Irán, pero es fácil para ellos enviar drones, lanzar minas o disparar misiles de corto alcance”

En su publicación, el presidente afirma que, mientras los activos militares de otros países escolten barcos a través del estrecho, EE.UU. “bombardeará sin cesar la línea costera y continuará hundiendo embarcaciones y buques iraníes. De una forma u otra, pronto lograremos que el Estrecho de Ormuz esté ¡abierto, seguro y libre!”

Por su parte, el régimen iraní, encabezado por el líder supremo Mojtaba Jamenei tras el asesinato de su padre en los bombardeos de EE.UU. e Israel, ha respondido desafiante a los últimos comentarios de Trump, afirmando que el estrecho de Ormuz seguirá bajo su pleno control y que “cualquier intento de desplazarse o transitar será atacado”.

Su bloqueo del estrecho, la principal herramienta de presión de Teherán contra la estabilidad económica de Occidente, ha provocado una subida del 40% de los precios del petróleo, situándose el barril de Brent en máximos del 2022, tras la invasión rusa de Ucrania. Como reconoció el propio Trump, las empresas petroleras de EE.UU. pueden ganar “mucho dinero” con esta situación, al igual que la industria rusa, para la que ha levantado parte de las sanciones que había impuesto Washington.

Sin embargo, si la disrupción se prolonga, podría llevar al mundo a una nueva espiral inflacionaria, algo que Trump desearía evitar a medida que se aproximen las elecciones legislativas del próximo noviembre, que según las encuestas pueden hacer perder el control republicano de las dos cámaras del Congreso.

Mientras declara victoria, Washington mantiene la retórica bélica y sigue incrementando los recursos militares en la región, lo que sugiere que la guerra podría seguir prolongándose. El viernes, el Pentágono aprobó el despliegue de 2.500 marines a bordo de tres buques de guerra en Oriente Medio, que se unirán a los 50.000 soldados ya concentrados en la región.

Tan solo en su primera semana, el costo de la guerra en Irán superó los 11.300 millones de dólares, según dijeron esta semana funcionarios del Pentágono a los congresistas en una reunión a puerta cerrada. La astronómica cifra no incluía muchos de los gastos derivados de la operación, como la acumulación de activos militares una semana antes de los primeros ataques. Por ello, los legisladores creen que la cifra crecerá considerablemente cuando se complete el cómputo y a medida que se alargue la campaña militar.

Javier de la Sotilla Puig

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