La presión ucraniana, con su presidente Volodímir Zelenski a la cabeza, ha dado resultado. Tras varios días de acusaciones cruzadas, Israel ha terminado cediendo y ha decidido finalmente no permitir la entrada en uno de sus puertos de un barco ruso al que Kyiv acusa de transportar “grano robado” de los territorios ucranianos actualmente controlados por Rusia.
La Asociación Israelí de Importadores de Cereales ha puesto fin a la polémica anunciando este jueves que no se va a autorizar al carguero, de nombre Panormitis y bandera de Panamá, a descargar su mercancía en el puerto de Haifa, la tercera ciudad de Israel, en el norte del país.
Ante la creciente presión de Kyiv, “la empresa importadora de cereales Zenziper se ha visto obligada a denegar el acceso al buque ruso que transportaba un cargamento de trigo, objeto de la disputa con Ucrania”, declaró la asociación, según recogen los medios israelíes.
Zelenski acusó a Israel de contravenir sus propias leyes
Zelenski acusó el pasado martes a Israel de permitir el comercio con “grano robado por Rusia”. El ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiha, aseguró que era la segunda vez que las autoridades de Jerusalén actuaban de esa forma. Según una investigación del diario israelí Haaretz, al menos cuatro cargamentos de cereal ucraniano se han descargado en Israel desde comienzos de este año.
Kyiv considera que todo el grano producido en las cuatro provincias ucranianas que Rusia reclama como propias (Luhansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia), así como en Crimea, que Rusia se anexionó en 2014, es robado. Zelenski dijo que permitir la compra de estos cereales o semillas contraviene las leyes de Israel. “Las autoridades israelíes no pueden ignorar qué barcos llegan a los puertos del país ni qué cargamento transportan”, añadió en la red social X.
“Rusia confisca sistemáticamente grano de los territorios ucranianos temporalmente ocupados y organiza su exportación a través de individuos vinculados a los ocupantes”, acusó Zelenski.
El mandatario ucraniano dijo, además, que está preparando sanciones tanto contra quienes transportan grano de los territorios ocupados de Ucrania como contra los “individuos y entidades legales” que se benefician. Y añadió que buscará apoyo en sus socios europeos para que apliquen sanciones similares.
Ucrania insta a no comprar cereales de zonas ocupadas por Rusia y advierte de riesgos legales
El Gobierno de Beniamín Netanyahu replicó exigiendo a Kyiv que presente pruebas de sus acusaciones y rechazando la “diplomacia de Twitter” del equipo de Zelenski.
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, calificó las acusaciones de “sorprendentes” por venir de un país al que Israel ha apoyado “en foros internacionales y de tantas maneras, incluyendo ayuda humanitaria”. Pero señaló que el citado buque “no ha entrado en puerto y (…) no es posible verificar la veracidad de las afirmaciones ucranianas”.
El intercambio de acusaciones queda ahora superado, ya que “el proveedor ruso del cargamento tendrá que buscar un destino alternativo para su descarga”, ha explicado la Asociación Israelí de Importadores de Cereales.
En Kyiv las autoridades ucranianas se han felicitado del éxito de su campaña. Se trata de un “acontecimiento positivo”, ha escrito en X Andrí Sibiha. El ministro ucraniano aseguró que Ucrania seguirá vigilando el Panormitis y advertirá de cualquier operación que se haga con él. “Esto es una señal clara a todos los demás buques, capitanes, operadores, aseguradoras y gobiernos: no compren grano robado ucraniano. No se conviertan en parte de este crimen”, dijo Sibiha.
El fiscal general de Ucrania, Ruslán Kravchenko, ha dicho por su parte en Telegram que el buque ya ha abandonado aguas territoriales de Israel y se ha adentrado en aguas neutrales tras “una serie de medidas procesales adoptadas por Ucrania” con las que pedía que la carga fuese incautada.
