Prisión preventiva sin fianza para Cole Allen, el acusado de intentar asesinar a Trump

El acusado de intento de asesinato al presidente de Estados Unidos, Cole Allen, ha aceptado este jueves, en su segunda audiencia en un tribunal de Washington, la medida cautelar que había pedido la Fiscalía en su contra de permanecer detenido en prisión preventiva hasta la celebración del juicio. Su abogada, Moxila Upadhyaya, ha confirmado a la jueza que no impugnará el intento del Gobierno de mantenerlo bajo custodia federal.

Los tres delitos que se le imputan –intento de asesinato a Donald Trump, transporte de un arma de fuego y munición entre estados con la intención de cometer un delito grave, y uso de un arma de fuego durante un crimen violento– pueden comportar prisión preventiva, tal como pide la fiscalía.

Allen no se ha declarado todavía culpable ni inocente de los cargos, algo que previsiblemente hará en la audiencia prejudicial fijada para el 11 de mayo. Hasta entonces, permanecerá recluido en una “celda segura” bajo confinamiento las 24 horas del día. Aunque la defensa de Allen ha pedido a la jueza que relaje esas condiciones, esta ha respondido que no tiene autoridad para anular la decisión, que corresponde al centro penitenciario.

El autor del tiroteo podría afrontar cadena perpetua por los tres delitos graves de los que está acusado

El recluso, que ha llegado escoltado a la sala por tres agentes del Servicio de Alguaciles de EE.UU., vestía un mono naranja de manga corto, característico de las prisiones en EE.UU. Según periodistas presentes, no ha mirado ni se ha dirigido a los presentes en ningún momento.

La fiscalía había pedido prisión preventiva, argumentando que los delitos de los que se le acusan están “entre los más graves del código de Estados Unidos, y las pruebas de su culpabilidad son abrumadoras”. En su escrito judicial, este miércoles el Departamento de Justicia presentó nuevas pruebas con las que evidenciaron que el sospechoso llevó a cabo una “planificación extensa” del ataque.

Entre las nuevas pruebas presentadas, publicaron una foto que Allen se hizo en un espejo momentos antes de enfrentarse contra cordón de seguridad al exterior de la sala en la que se encontraba Trump el sábado, en el hotel Hilton de Washington, donde el presidente tenía previsto dar un discurso por el evento anual de la cena de corresponsales de la Casa Blanca.

El acusado se fotografió momentos antes del ataque, portando varias armas ante el espejo de su habitación. 
El acusado se fotografió momentos antes del ataque, portando varias armas ante el espejo de su habitación. Tribunal del Distrito de Columbia / EFE

Según el documento, un agente del Servicio Secreto “observó al acusado disparar la escopeta en dirección a las escaleras que conducen al salón de baile” y el agente disparó cinco veces contra él. Allen cayó al suelo, pero no fue alcanzado por los disparos, y fue reducido y detenido de inmediato por las autoridades. El agente del Servicio Secreto recibió un disparo, pero salió ileso gracias a su chaleco antibalas. Sin embargo, el escrito no indica quién efectuó el disparo, por lo que podría tratarse de otro agente, como indican algunos medios estadounidenses, y no de Allen.

La fiscalía también dio una cronología más precisa de los hechos, afirmando que Allen estuvo “semanas” preparando el atentado, que definieron como un “ataque planificado de malicia inimaginable” y un “acto antidemocrático de violencia política”. Según la información recopilada de su teléfono móvil, de donde sacaron la foto publicada ayer, el mismo día del ataque el tirador rastreó en varias ocasiones los movimientos de Trump a través de un portal web.

Aunque la defensa de Allen había tratado inicialmente de lograr su liberación, finalmente ha aceptado la prisión sin fianza. En su argumentación inicial, dijeron que el joven, de 31 años, no tiene antecedentes penales, cuenta con estudios universitarios, trabajaba como tutor y es un “cristiano devoto” que asiste a la iglesia con regularidad. Pero esos argumentos no fueron suficientes para que la magistrada reconsiderara su encarcelamiento preventivo.

Otro de los argumentos de la defensa es que, en los correos que Allen envió a sus familiares minutos antes del ataque, un “manifiesto” en el que revelaba su intención de tomarse la justicia por su mano, no mencionó por su nombre en ningún momento a Trump, por lo que la versión de la fiscalía se basa en la “especulación”. “Aunque el gobierno pueda decir que la carta expresa la intención de atacar a funcionarios de la administración, no logra en absoluto concretar que se trate del presidente Trump”, afirma.

Mientras sigue la fase prejudicial, en la que ambas partes tratan de presentar o invalidar la evidencia, la fiscal federal, Jeanine Pirro, ha afirmado en una entrevista en Fox News que planea presentar “muchos más cargos” contra él una vez entre en escena el gran jurado, el grupo de ciudadanos que debe determinar si la fiscalía cuenta o no con causa probable para acusar formalmente a Allen de uno o varios delitos federales graves.

Javier de la Sotilla Puig

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