
Anunciar la llegada del Anticristo no impresiona demasiado en Roma. El tradicional cinismo de la ciudad parece haber alcanzado también a Peter Thiel. El fundador de PayPal y Palantir, quizá el más influyente entre los magnates tecnológicos estrechamente vinculados a la administración estadounidense, se encuentra en la capital italiana para, al menos oficialmente, cuatro días de conferencias en las que se mezclan profecías milenaristas con discursos políticos de tono reaccionario.
La visita había sido revelada por el diario La Stampa y estaba rodeada de misterio: a las charlas se accedía por invitación, en una sede comunicada solo a última hora, y los asistentes debían aceptar una serie de condiciones estrictas para entrar en la sala, como por ejemplo dejar fuera el teléfono y cualquier instrumento de grabación.
En el Vaticano no había gustado que los discursos de un personaje que ha criticado duramente a León XIV se celebraran en una universidad pontificia, la Universidad Pontificia Santo Tomás de Aquino, que de hecho se vio obligada a desmentirlo. La Santa Sede, obviamente, no se ha pronunciado oficialmente sobre esta visita. Pero muchos han señalado las palabras del Papa durante una visita a una parroquia de la periferia de Roma: “Dios no puede ser reclutado por las tinieblas”.
La frase enigmática
El Papa advierte: “Dios no puede ser reclutado por las tinieblas”
Los secretos en Italia son para siempre o duran muy poco. Y así, en la primera cita, en el espléndido palacio Taverna, a dos pasos de la plaza Navona, se presentaron cámaras y fotógrafos, que sin embargo quedaron bastante decepcionados: entre los invitados apenas había rostros conocidos y, en cualquier caso, sin demasiado atractivo, ni mediático ni político. Terceras filas de la política, algunos periodistas y profesores universitarios, algún sacerdote estadounidense, a los que por cierto nadie les retiró el teléfono.
No se vio a los políticos de las distintas derechas que gobiernan Italia. Algunos incluso han insinuado un veto de Giorgia Meloni a la presencia de sus parlamentarios. La primera ministra, por el momento, no ha recibido a Thiel en la sede del Gobierno, como sí hizo con grandes abrazos con el otro oligarca, Elon Musk.
Un perfil bajo que no elimina la pregunta de fondo: ¿qué ha venido a hacer Thiel? Negocios, responden quienes lo conocen mejor. Tanto que el diario Domani ha revelado un acuerdo de su empresa Palantir con el Ministerio de Defensa.
Antes de la conferencia, los menos familiarizados con el lenguaje místico fueron al grano: ¿pero quién es el Anticristo? Thiel no despejó el misterio: “Lo anunciaré el miércoles”.
Los cínicos romanos suspiran: “Todavía nos quedan tres días de vida”.
