
Hasta un 85% de los inquilinos destina más del 30% de sus ingresos al pago de la mensualidad del alquiler, según un informe de Oxfam Intermón presentado este martes. Quedan así por encima de la cifra recomendada por el Banco de España, recoge el análisis. Además, uno de cada tres destina más del 50% al pago de la vivienda y un 13% más de siete de cada diez euros que ingresan, cifra que muestra la fuerte presión de precios en las finanzas familiares.
Las tasas de esfuerzo son menores en el caso de las hipotecas, ya que un 38% destina menos de lo recomendado y solo un 20% destina la mitad de sus ingresos o más a la cuota hipotecaria.
Según señala el autor del informe y responsable de políticas de protección social y empleo de Oxfam Intermón, Alejandro García-Gil, el acceso a una vivienda en propiedad es especialmente difícil para los que pagan una renta. Con esta “trampa del alquiler”, marcada por altos precios que impiden ahorrar y reunir la entrada para una hipoteca, muchas personas quedan atrapadas en un mercado del alquiler cada vez más “asfixiante”.
El informe detalla incluso casos de “desahucios invisibles”. Una de cada tres personas que pagaron una renta -unas tres millones- sufrieron el último año este fenómeno, por finalizaciones de contrato o subidas inasumibles que derivan en “mudanzas forzosas”. Los datos parten de 4.102 encuestas realizadas en el 2025.
El aumento del coste también se traduce en cambios en las condiciones de vida, ya que el 13% de quienes alquilan comparte su hogar con personas sin parentesco. Entre el grupo de 25 y 34 años, llega al 28%. No obstante, también afecta a una de cada diez personas de entre 35 y 54 años. Además, casi un 20% de la población no pudo afrontar el pago de suministros esenciales en el último año.
Brechas también en las herencias
Un mecanismo de acceso a la vivienda es heredar, pero es otra forma de abrir desigualdades porque mientras un 21,2% de personas que ya tienen al menos una vivienda en propiedad ven “bastante probable heredar otra”, esa expectativa se hunde al 11,6% entre los inquilinos. Se da, pues, una divergencia que deja una “España que no llega a fin de mes, que paga altísimos precios del alquiler, que pospone proyectos vitales por no tener una vivienda digna y ni siquiera aspira a heredar una vivienda en propiedad”.
