El Gobierno actuará el viernes con un paquete de ayudas dirigido a los sectores más expuestos al incremento de los precios por la guerra de Irán y que será muy distinto al aprobado con motivo del conflicto en Ucrania en el 2022. Entonces se activaron rebajas generalizadas de impuestos en energía y alimentos, así como una bonificación al carburante para todos los usuarios, medidas que, según reconoció ayer el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, fueron regresivas y beneficiaron más a las rentas altas. Su coste fiscal fue superior a 10.000 millones. En esta ocasión, el Ejecutivo prepara medidas limitadas y focalizadas en los sectores que ya están sufriendo un incremento de sus costes fijos.
Será un primer paquete menos contundente que el de hace cuatro años, más quirúrgico. Los sectores empresariales prioritarios son cuatro: el transporte, el agroalimentario, los pescadores y las industrias intensivas en el consumo de energía. Estos sectores, dijo Cuerpo, “son clave” debido a que tienen un papel esencial en las cadenas de valor de la economía española y, por lo tanto, “su impacto de segunda ronda en el precio del resto de la cesta de la compra de los ciudadanos”. Es decir, el objetivo prioritario es evitar que los alimentos se encarezcan.
“La situación en términos de impacto dista de ser la que vivimos tras el inicio de la guerra de Ucrania”, dijo Cuerpo y estableció las diferencias. En primer lugar, la evolución en este momento de los precios del petróleo y del gas es muy distinta a la de hace cuatro años. La escalada de precios es menor y la evolución más contenida, dijo el titular de Economía. En el caso del crudo, su precio se situó entonces por encima de los 112 dólares por barril a los diez días de la invasión rusa. Tras la guerra en Irán, en cambio, su precio se encuentra en 102 euros en el mismo periodo de tiempo. En el caso del gas natural, su cotización creció hasta 126 euros MWh a los diez días de iniciarse la guerra ucraniana; evolución muy distinta a la del conflicto actual en Oriente Medio, cuando ha crecido hasta los 51 euros MWh en el mismo periodo.
El Gobierno también destacó que el impacto de la guerra actual en los precios de la electricidad también está siendo más contenida que en el anterior episodio bélico por la fuerte apuesta de España por las energías renovables. Tampoco observa un impacto, de momento, en el crecimiento económico y en el empleo. Por todo ello Cuerpo destacó que serán medidos que buscan “maximizar el efecto” y actuar “de manera ágil y proporcional” a los impactos en la economía española.
En los próximos 15 días se liberarán 3,75 millones de barriles de los 11,5 comprometidos por España
Sin embargo, dos indicadores han encendido las alarmas en Economía: la evolución del precio del gasóleo y de los fertilizantes. Cuerpo admitió una subida media del 28% en el gasóleo y del 50% en los fertilizantes, situación que afecta a familias y profesionales.
Para atenuar los precios de los carburantes será clave el impacto que tenga la anunciada liberación de 400 millones de barriles, un tercio de las reservas estratégicas de los países adscritos a la Agencia Internacional de la Energía. El Consejo de Ministros de ayer aprobó la metodología que adoptará España para liberar los 11,5 millones de barriles a los que se comprometió el pasado día 11 de marzo, que corresponden a 12,3 días de consumo. Una liberación estructurada en dos fases. La primera se activará durante los 15 días posteriores a la publicación de la medida. En ella saldrán al mercado 3,75 millones de barriles equivalentes a cuatro días de consumo. En una segunda fase, la cadencia de liberación la marcará el Ministerio para la Transición Ecológica según se vayan desarrollando los acontecimientos.
El reparto de las reservas que liberará España se hará de la siguiente manera: 9 millones de barriles de destilados medios (gasóleos de automoción, otros gasóleos, y queroseno de aviación), 2,2 millones de destilados medios, y 297.000 barriles de fuelóleo.
Las reservas liberadas procederán de los 50 días de los que dispone la industria, las distribuidoras y los operadores petrolíferos. Como en ocasiones anteriores, no se tocarán las reservas públicas en poder de la Corporación de Reservas Estratégicas (Cores) que en la actualidad corresponden a 42 días de consumo. “Es la forma más ágil para que lleguen al consumidor final”, según apuntó la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, tras consensuar la medida con la industria en los últimos días.
El Ejecutivo quiere impulsar las renovables: “El sol y el viento nunca van a ser bloqueados en Ormuz”
El Gobierno también avanzó ayer que pondrá en marcha medidas estructurales para avanzar en la transición energética. Aagesen lo resumió con una frase: “El sol y el viento nunca van a ser bloqueados en el estrecho de Ormuz”.

