Pactos mutantes y el fantasma de Puigdemont

Salvador Illa y la CUP no comparten nada. Nada en el fondo y menos en las formas, pero ambos son protagonistas de hitos recogidos en el Butlletí Oficial del Parlament. La Cámara tumbó unos presupuestos por primera vez en la historia por decisión de los anticapitalistas en el 2016; y el president Illa es ahora el primero en retirar unas cuentas para evitar una derrota infligida por ERC.

Como president, Carles Puigdemont confesó su “tristeza y decepción” por el comportamiento de la CUP y respondió con una cuestión de confianza, luego llegó el referéndum o referéndum… Illa, sanchista, se abona al hacer de la necesidad virtud y proclama su “orgullo” por los pactos con ERC. ¿Y ahora qué?

Salvador Illa en el Parlament
Salvador Illa en el ParlamentQuique García / EFE

La dependencia del Govern de Illa de los intereses del PSOE y de ERC es ya una evidencia. Con los presupuestos, los republicanos han encontrado la manera de enterrar la etiqueta de pagafantas que aún corre en los argumentarios de sus dirigentes. Junqueras había condicionado la negociación a avances en la cesión de la gestión del IRPF y el órdago de Illa presentando sus cuentas estaba condenado al fracaso. Al PSC le ha costado diez días entender que ERC no aceptaríatrágalas y 72 horas buscar una salida honorable de la mano de sus socios de investidura.

“Ahora tenemos meses por delante”, respiran a un lado y otro de la mesa, conscientes de que su condena es entenderse. Aun así, la incertidumbre es la misma que antes de retirar los presupuestos. El acuerdo incluye el compromiso de negociar, no la aprobación, y ERC sigue necesitando una carta ganadora. El ministerio de Hacienda ha salido de la ecuación, según ERC, que señala ahora al PSC como el eslabón débil del cumplimento de sus acuerdos. El Gobierno mantiene su negativa a ceder la gestión del IRPF –“Eso no va a pasar”, le dijo M.ªJesús Montero a Junqueras– y tampoco lo hará cuando la vicepresidenta deje el cargo para ser candidata a la Junta. La clave no son las elecciones, es la cesión de soberanía.

Erraron en Palau al no ver que ERC era inmune a la amenaza de un adelanto electoral, que comunes solo hay unos y Junqueras no es Jéssica Albiach, aunque sea el más interesado en que haya presupuestos. De ahí que, aun insistiendo en la cesión del IRPF, ahora invite al PSC a buscar “una propuesta mejor” que sacie las necesidades de su partido. Actúan “sin renuncias, pero adaptándonos y siendo flexibles en la implementación de los acuerdos”, concretó Josep Maria Jové. “¿Qué ofrecerán?”. La solución está en el acuerdo de investidura de 28 páginas.

“Hoy no se rompe ningún acuerdo político; hoy un acuerdo político muta”, esgrimió en junio del 2016 la cupera Eulàlia Reguant al tumbar los presupuestos de Puigdemont. Y es lo que ha hecho el pacto ERC-PSC, mutar. La transferencia de Rodalies ha acabado en empresa mixta con mayoría del Gobierno, la financiación singular es una actualización de variables, y el traspaso de la gestión del IRPF ha saltado del 2026 al 2028 y, ahora, se instala en el no. La asunción de ese traspaso era ficción política para el PSOE: no hay personal, ni capacidad técnica, ni voluntad.

ERC aspira a ser el “centroizquierda responsable” y batallar el espacio al PSC, no ser la izquierda del PSOE como pide Rufián

Lo que se dirime ahora es cómo se resuelven los incumplimientos de contrato y se avanza en la batalla electoral. Junqueras quiere el rol de partido central de Catalunya y los presupuestos son una oportunidad para equipararse al PSC como “centroizquierda responsable”. Una estrategia incompatible con los planes de Gabriel Rufián a la izquierda del PSOE. Al menos en Catalunya. El líder republicano ha pasado en diez años de aspirar a ser la Convergència del siglo XXI a atosigar a un PSC más dependiente de lo previsto y con quien comparte una amplia frontera electoral. Tras los 23 años de pujolismo, ERC es el partido que más años ha pasado en gobiernos catalanes. Más que CDC-Junts y casi el doble que el PSC. Tienen historia pero se les cuestiona el pedigrí.

PSC y ERC tienen otra oportunidad, pero los tres meses que han ganado no están exentos de distorsiones más allá de las guerras de Trump. Reaparece el fantasma de Puigdemont. El Tribunal de Justicia de la UE sitúa en mayo o más allá la decisión sobre la amnistía, lo que retrasa los planes del Tribunal Constitucional y altera los de Junts con el retorno del expresident.

Isabel Garcia Pagan

Subdirectora de La Vanguardia desde 2014. En la actualidad estoy al frente de la edición digital. He sido jefa de la sección de Política (2006-2014) . En Europa Press (1995-2006) pasé por Sociedad, Tribunales y Política.

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