
José Luis Ábalos ha planteado su defensa como si se estuviera enfrentando a una acusación de asesinato: sin cuerpo, no hay delito. ¿Dónde está todo el dinero amasado en base a comisiones y que le acusan de esconder? No ha aparecido, y como ha defendido ante el fiscal, se pueden “empeñar” pero no lo van a encontrar. Por una razón muy simple; según el exministro, no va a aflorar porque no existe.
El principal acusado del juicio por el ‘caso mascarillas‘ que se celebra en el Tribunal Supremo se ha esforzado en poner de relieve que durante la investigación y el juicio cada vez se le ha ido imputando más dinero recibido gracias a la presunta corrupción. La última cifra la dio el comisionista y acusado Víctor de Aldama, que habló de entre tres millones y medio y cuatro millones de euros.
En su interrogatorio por parte del fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, Ábalos ha asegurado estar “encantado” de estas cifras, porque cuanto más elevadas son, más deben demostrar quienes le han sentado en el banquillo dónde se encuentra semejante fortuna. A su juicio, lo único que hay es un recuadro de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que recoge 94.000 euros de gastos del exministro y que no han salido de sus cuentas, por lo que infiere que se han pagado en metálico con dinero procedente de la corrupción. Ábalos ha advertido al fiscal de que los investigadores no han tenido en cuenta, por ejemplo, lo aportado por su entonces mujer, Carolina Perles, policía de profesión, y que también contribuía a la economía familiar.
“¿Esto es lo que han encontrado? Este es el gran caso de corrupción de las mascarillas. Se pueden empeñar pero no lo van a encontrar. Si lo tuviera, ya habría aflorado”, ha insistido el también exsecretario de Organización del PSOE. Los agentes consideran que Ábalos movía mucho dinero en efectivo y como prueba de ello está el hecho de que prácticamente no tiene gastos en su cuenta corriente. El exdirigente socialista sostiene que en esa época vivía en la casa del Ministerio, los gastos iban a cargo del erario público, las comidas las pagaba el Gobierno o eran invitaciones y el coche era oficial.
Las explicaciones
El exministro asegura que su cuenta apenas se movía porque la mayoría de los gastos corrían a cargo del erario público
”¿Por qué cree que aguanté tanto de diputado?”, ha preguntado de manera retórica al fiscal. “Me han dejado en la cárcel sin ningún ingreso”, le ha dicho a Luzón, a quien también ha afeado haberse quedado sin indemnización. El exministro ha manifestado que desde que está en prisión su hijo le tiene que ayudar económicamente. “Ha tenido que ir a un programa de televisión que le daría asco ir en otro momento”, ha lamentado.
La primera mitad del interrogatorio del fiscal, que ha durado cerca de cuatro horas, se ha centrado en los supuestos pagos a Ábalos a cambio de contratos de mascarillas durante la pandemia, ayudas en otras instituciones y otros tramas, como el préstamo a Air Europa a petición de Aldama. El acusado lo ha negado todo.
La segunda parte ha girado en torno a cómo la UCO ha ido atando cabos en el manejo por parte de Ábalos de grandes cantidades de efectivo. El exministro ha denunciado “falta de rigor” y “sesgo permanente” en los informes y ha explicado que toda la investigación se ha visto sometido a la ”prueba diabólica” de tener que demostrar meras hipótesis, como por ejemplo la de los “folios”. “Los folios eran folios, no dinero, y las cajas de folios eran cajas de folios, no cajas de dinero”, ha subrayado. Ha explicado que pedía este material al Ministerio porque forma parte de una generación que prefiere ver los informes en un papel que pedía a Koldo García y le traían su conductor o escoltas.
Ni folios ni chistorras
En un informe de la UCO, los agentes sostienen que las palabras “chistorras”, “soles” y “lechugas” las usaban en clave el exasesor Koldo García y su mujer para referirse a los billetes en efectivo que manejaban, mientras que el exministro hablaba de folios o cajas de folios, lo que supone “un indicio más del interés en ocultar la existencia de ese dinero en efectivo”. El fiscal Anticorrupción ha insistido también mucho en la relación de Ábalos con Jéssica Rodríguez, a quien la trama le habría pagado un piso de alquiler durante dos años y a la que el entonces ministro habría colocado en Ineco, una empresa pública dependiente de Transportes.

Las explicaciones de Ábalos en esta parte del interrogatorio han sido más confusas. Ha negado que intermediara para que dieran un trabajo a Rodríguez, con quien mantenía una relación “extramatrimonial”, pero después ha reconocido haberle dado a Koldo García el currículum para que la ayudara.
También ha negado que Aldama pagara el piso de Plaza de España. Ha sostenido que fue Koldo quien se ocupó de esa vivienda y que la pagaba un amigo suyo, Alberto Escolano, socio de Aldama, detalle que Ábalos ha asegurado desconocer. Tampoco sabía, ha declarado, que su chófer, Rubén de Aldama, era el hermano de Víctor de Aldama.
Ábalos, sobre su examante
“Es una persona que quise y la conozco. No dice eso si no se la ha coaccionado. Le han tenido que decir que no le va a pasar nada. Estoy convencido”
El exministro de Transportes ha sido contundente al asegurar que todo lo afirmado por Aldama y Rodríguez es falso. No entiende porqué ambos han dicho en sede judicial que no se conocen de nada cuando, según Ábalos, conoció a Rodríguez a través del empresario. El exministro ha defendido su relación amorosa con la testigo y ha mantenido que la única razón por la que la joven ha dicho que no iba a trabajar a Ineco o que no conocía a Víctor de Aldama es porque está coaccionada. “Es una persona que quise y la conozco. No dice eso si no se la ha coaccionado. Le han tenido que decir que no le va a pasar nada. Estoy convencido”, ha asegurado el exdirigente socialista.
Ábalos ha defendido que los contratos de mascarillas en pandemia fueron correctos y ha negado que supiera que detrás de Soluciones de Gestión estuviera Aldama. También ha rechazado que a cambio de esos contratos, el empresario le pagara el alquiler de un chalet en La Alcaidesa (Cádiz), ni el piso de Rodríguez; y ha descartado que tuviera alguna intervención en el préstamo de Air Europa que derivara en unas vacaciones en Marbella pagadas por el comisionista.

