Convocatoria relámpago

Andalucía, la comunidad más poblada de España –8,7 millones de habitantes– todavía andará con la resaca de la Feria de Abril de Sevilla cuando empiece la campaña electoral y la terminará justo con los preparativos del Rocío, el 22 de mayo.

¿Moreno Bonilla podría haber convocado las elecciones más tarde, a mediados de junio? Sin duda, pero algunos factores le han llevado a hacer esta convocatoria relámpago. Veamos.

Parece que en el PP algunas encuestas internas le sitúan en un buen momento electoral. Vox –el peor adversario del PP y, al tiempo, el único aliado posible–, en cambio, no anda fino. Broncas dentro y broncas fuera. Moreno Bonilla lanza su convocatoria en plenas negociaciones para la formación de los gobiernos de Extremadura, Aragón y Castilla y León; los tres con la misma combinación: presidencia del PP y Vox como aliado conflictivo. El presidente andaluz necesita potenciar su imagen de presidente estable y moderado en todo. Las escaramuzas de las tres regiones pendientes de investidura le pueden ayudar a afianzar ese mensaje y señalar a Vox como un agente desestabilizador en el que no hay que confiar.

Más razones. Es inimaginable que la izquierda de la izquierda, con su particular trifulca, sea capaz de concretar una coalición unitaria en quince días. Al riesgo de una izquierda fraccionada –lo que implica que muchos votos progresistas pueden traducirse en nada– se suma un PSOE debilitado. Las encuestas publicadas sitúan al Partido Socialista con una expectativa del 20% de los votos, esto es la mitad del pronóstico del PP, que supera el 40%. La convocatoria pilla a María Jesús Montero, todavía en la vicepresidencia primera del Ejecutivo de Pedro Sánchez, y obliga a una crisis de gobierno fulminante. Cuanto más ruido, mejor para Moreno Bonilla. Montero, que fue consejera de Sanidad y Hacienda en el gobierno andaluz, lleva meses arriba y abajo entre Madrid y Andalucía, pero, al final, compaginando su actividad preelectoral con su agenda en la vicepresidencia, que no es precisamente pe­queña.

Ultimo factor: la guerra y sus consecuencias. La previsión de una extensión de la guerra puede haber aconsejado al presidente de la Junta a darse prisa antes de que el shock se complique todavía más con los efectos indeseados en una comunidad como la andaluza que, pese al crecimiento sostenido de los últimos años, está al albur, como el resto del país, de la insensatez de Trump.

Jaume Valles Aroca

Barcelona, 1963. Espécimen de naturaleza metropolitana. Deudor de mis maestros, Joaquín Escudero, Juanjo Caballero, Eugeni Madueño y Enric Juliana. Ahora, jefe de sección en Política. Mis notas se toman a lápiz y en papel.

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