Estados Unidos sopesa una acusación formal contra el expresidente cubano Raúl Castro en relación con el derribo de aviones de la organización humanitaria Brothers to the Rescue en 1996, según fuentes citadas por la cadena CBS. Esta pesquisa ha trascendido tras conocerse que el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE.UU., John Ratcliffe, se reunió este jueves en La Habana con altos funcionarios del Gobierno de Cuba, según confirmaron ambos Ejecutivos.
De acuerdo con un comunicado con la CIA, Ratcliffe viajó a la capital cubana para sostener conversaciones directas con autoridades del Ministerio del Interior y responsables de los servicios de inteligencia de la isla. Durante la reunión se abordaron asuntos relacionados con la cooperación en materia de inteligencia, la seguridad regional y la situación económica de Cuba, en un contexto de persistentes tensiones entre Washington y La Habana.
La visita incluyó reuniones con Raúl Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y asesor de seguridad, así como con el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas. La versión estadounidense indica que el director de la CIA transmitió el mensaje de que Estados Unidos está dispuesto a explorar un diálogo más amplio sobre temas económicos y de seguridad, aunque condicionado a “cambios fundamentales” por parte del Gobierno cubano.
El encuentro se produce en un momento de creciente presión diplomática de Washington sobre la isla y abre un nuevo capítulo de acercamiento entre ambos gobiernos tras años de relaciones frías.
Washington lleva desde enero presionando al Gobierno cubano para que implemente reformas profundas en su sistema económico y en su régimen político, a lo que La Habana se niega alegando que esos ámbitos quedan dentro de la soberanía nacional y no son negociables.
Para aumentar la presión sobre la isla, la Administración Trump ha impuesto un bloqueo petrolero que está ahondando la crisis energética que ya sufría Cuba, y ha publicado una Orden Ejecutiva que amplía aún más la maraña de décadas de sanciones económicas, financieras y comerciales sobre la isla, incluyendo las medidas extraterritoriales.

En consecuencia, el miércoles por la noche estallaron protestas en toda la capital cubana, La Habana, mientras la ciudad se enfrentaba a los peores cortes de electricidad intermitentes de las últimas décadas, en el contexto de un bloqueo estadounidense que ha privado a la isla de combustible.
Reuters fue testigo de múltiples grupos de manifestantes, en su mayoría pacíficos, en distintos puntos de la ciudad, lo que supuso la mayor noche de manifestaciones en La Habana desde que se desató la crisis energética en enero.
El ministro de Energía y Minas de Cuba había dicho previamente que el país se había quedado completamente sin gasóleo y fuelóleo, y que su red eléctrica había entrado en un estado “crítico”. “No tenemos absolutamente nada de fueloil, ni absolutamente nada de diésel”, dijo el ministro de Energía, Vicente de la O Levy, en los medios de comunicación estatales. “Ya no tenemos reservas”.
Los apagones se han incrementado drásticamente esta semana, con muchos barrios de La Habana sin luz entre 20 y 22 horas al día, según el ministro, lo que ha agravado la tensión en una ciudad ya agotada por la escasez de alimentos, combustible y medicamentos.
