Xi Jinping promete a los empresarios de EE.UU. un mercado más abierto y menos regulación

Estados Unidos y China están condenados a entenderse, insisten con énfasis Donald Trump y Xi Jinping. Y algunos de los nombres más conocidos del capitalismo estadounidense tampoco quieren renunciar al mercado chino, como lo prueba la nutrida representación empresarial que ha viajado a Pekín, con grandes ejecutivos del mundo tecnológico, financiero, de Wall Street y de sectores como el aeroespacial, el agrícola e incluso de la biotecnología.

Tim Cook, de Apple, que quedó atrapado entre las turbulencias de la guerra comercial 
Tim Cook, de Apple, que quedó atrapado entre las turbulencias de la guerra comercial REUTERS

Algunos de los que han viajado a Pekín han tenido que navegar en aguas turbulentas en medio de la guerra comercial desatada por Trump con los aranceles. Entre ellos Tim Cook, CEO de Apple, que ha dedicado los últimos esfuerzos en la presidencia antes de retirarse del cargo en salvar la cara de una empresa que tenía su cadena de suministros en China y que vio cómo el republicano le aplicaba un arancel prohibitivo a los Iphone. Cook convenció a Trump de suavizar su presión con donaciones, el desplazamiento de parte de la cadena logística a la India y la promesa de fabricar en Estados Unidos. El jueves, cuando los periodistas le preguntaron en la hora previa al banquete, Cook les hizo el signo de la paz y levantó el pulgar, según Financial Times.

Lensen Huang, CEO de Nvidia, la empresa de chips más codiciada. 
Lensen Huang, CEO de Nvidia, la empresa de chips más codiciada. Mark Schiefelbein

También ha sido ágil Jansen Huang. CEO de Nvidia, el fabricante de chips más codiciado del planeta. Huang no tenía previsto viajar, pero Trump obligó al Air Force One a hacer escala en Anchorage (Alaska) para recogerlo. Los chinos quieren los chips de Nvidia, y Estados Unidos los retiene tanto como puede, aunque Huang considere a China un mercado apetecible. En enero, Washington abrió la mano al permitirles vender uno de sus chips estrella, el H200, siempre y cuando no se utilice con objetivos militares y Nvidia solo puede exportarlos si el mercado estadounidense está bien abastecido. En Pekín solo tenía palabras de elogio para con Trump.

Stephen Schwartzman, presidente del fondo  Blackstone, durante el banquete
Stephen Schwartzman, presidente del fondo  Blackstone, durante el banqueteAFP

El tercer invitado al Air Force One era Elon Musk, que con este viaje ha visualizado su reconciliación con Donald Trump, después de la ruptura del verano del 2025 en el cual los dos se cruzaron acusaciones y reproches. Musk tiene negocios en China, en particular con Tesla, empresa que está siendo superada por las marcas chinas en el coche eléctrico. Ante los periodistas dijo: “están pasando cosas buenas”.

Larry Fink, presidente de Blackrock, a la derecha 
Larry Fink, presidente de Blackrock, a la derecha Go Nakamura

Había más representantes del sector tecnológico, pero eran menos mediáticos. Como Sanjay Mehrotra, CEO y presidente de Micron Technology, empresa fabricante de chips que fue objeto de restricciones por parte de China en 2023 al impedir su uso por razones de seguridad; Dina Powell McCormick, que fue asesora de Donald Trump antes de que Mark Zuckerberg la nombrara presidenta de Meta o el brasileño Cristiano Amon, presidente de Qualcomm, también en el negocio de los semiconductores.

Scott Bessent, secretario del Tesoro, siempre en la trastienda de las negociaciones 
Scott Bessent, secretario del Tesoro, siempre en la trastienda de las negociaciones Mark Schiefelbein

Medida en términos de paridad de poder adquisitivo (es decir, teniendo en cuenta el menor nivel de precios), la economía china ha superado a Estados Unidos desde 2015, aunque el PIB chino sigue siendo inferior en dólares. China es más pobre, con un PIB real per cápita que representa aproximadamente un tercio del nivel estadounidense. Pero si bien Estados Unidos todavía es más productiva, China lleva tiempo reduciendo esa brecha.

Eric Trump y su esposa Lara, símbolo de una presidencia que mezcla familia y negocios 
Eric Trump y su esposa Lara, símbolo de una presidencia que mezcla familia y negocios Getty Images

Quizás por su dimensión como potencial mercado, han viajado a Pekín tantos financieros. Como Larry Fink, de Blackrock, hábil fajador que ha sabido pasar del capitalismo compasivo de antes de la era Trump (preside el Foro de Davos) a una visión más cómoda con el nuevo inquilino de la Casa Blanca; Stephen Schwarzman, cofundador de Blackstone; Jane Fraser, CEO de Citi, David Salomon, CEO de Goldman Sachs, así como Michel Miebach (Mastercard) y Ryan McInerney (Visa).

Kelly Ortberg, en el centro, presidente de Boeing que espera un gran pedido de China 
Kelly Ortberg, en el centro, presidente de Boeing que espera un gran pedido de China REUTERS

Trump espera que China le acabe comprando más soja a la alicaída agricultura estadounidense (en el viaje está Brian Sikes, presidente del gigante agroalimentario Cargill). También esperar cerrar acuerdos beneficiosos para Boeing, que está presente en Pekín a través de su presidente Kelly Ortberg, empleado ahora en revitalizar las cifras del grupo. Le acompaña Lawrence Culp, de GE Aerospace, dedicada a la fabricación de componentes para la aviación comercial y militar. El último expedicionario es Jacob Thyse, presidente de la biotecnológica californiana, Illumina, que se dedica a la secuenciación del genoma para investigación y oncología.

Brian Sikes (Cargill), Michael Miebach (Mastercard) y Jacob Thaysen (Illumina) 
Brian Sikes (Cargill), Michael Miebach (Mastercard) y Jacob Thaysen (Illumina) REUTERS

Cuando le fueron presentados a Xi Jinping, el mandatario chino les prometió que China será “una economía más abierta” y suavizará algunas de las regulaciones que condicionan la actividad empresarial, afirmaciones que suscitaron cierto escepticismo, pero también esperanza. También les dijo algo que agradecieron: que los consideraba un factor de estabilización y a ellos en persona los veía como intermediarios clave en las relaciones con Washington. Una afirmación que está más en consonancia con los días del orden neoliberal, que en la proteccionista América de Trump de ahora mismo.

Ramon Aymerich Piqué

Redactor jefe de Internacional

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