
Barcelona vuelve a situarse el epicentro de la movilización civil internacional frente a la crisis en Oriente Próximo. La Global Sumud Flotilla ha presentado en la capital catalana su próxima misión: una flota sin precedentes que reunirá a más de 100 embarcaciones y 3.000 participantes de un centenar de países. El objetivo, según sus responsables, no es solo romper el bloqueo naval, sino escoltar a un contingente de profesionales de la medicina, la educación y la ingeniería civil para acompañar en la reconstrucción de Gaza.
La misión nace bajo el concepto árabe de Sumud (firmeza resiliente). Durante la rueda de prensa, el coordinador de la coalición, Saif Abukeshek, ha subrayado que esta iniciativa trasciende lo marítimo. “No es una misión de mar; es una defensa de los derechos humanos y del esfuerzo colectivo frente a una crisis que viola la legalidad internacional”, ha sentenciado. Abukeshek ha denunciado que los actuales planes de paz ignoran la soberanía palestina y la reconstrucción, mientras el “gobierno sionista” continúa recibiendo armas de Occidente.
La operatividad de este despliegue masivo contará con el soporte técnico y logístico de Open Arms. Su jefe de operaciones, Gerard Canals, ha explicado que la ONG se suma a la misión para aportar su experiencia en seguridad y asistencia sanitaria. Canals ha lamentado que las respuestas institucionales sigan siendo un obstáculo para quienes salvan vidas: “Cuando se ponen trabas a la ayuda humanitaria, las consecuencias se miden en vidas humanas”.
La misión de este año está marcada por los incidentes del pasado mes de octubre, cuando la Marina israelí interceptó la flotilla en una operación que duró 14 horas y en la que participaron figuras como Greta Thunberg o la exalcaldesa Ada Colau. “La represión no es un motivo para detenerse, sino para movilizarse más”, ha afirmado Abukeshek. En esta ocasión, la estrategia pasa por la masividad del convoy para dificultar una nueva interceptación total.
Por su parte, la activista Ariadna Masmitjà ha vinculado la causa palestina con la precariedad global y ha lanzado una dura crítica al gasto militar del Estado español, que ha cifrado en más de 60.000 millones de euros. Masmitjà ha señalado directamente a las entidades financieras que “especulan con la vivienda mientras financian la industria armamentística”, situando a la flotilla como una respuesta de la sociedad civil organizada.
Aunque Barcelona será el puerto principal y acogerá actos de apoyo los días 11 y 12 de abril, la logística de la misión es multipuerto: el 10 de abril tendrá salida el primer convoy desde Mauritania y el de 12 de abril zarpará el mayor número de navíos de la flotilla desde el Puerto de Barcelona.
La coalición ha reconocido que, ante la volatilidad del conflicto, no pueden ofrecer garantías absolutas de éxito. “Solo damos esperanza”, ha concluido Abukeshek, dejando claro que el convoy está dispuesto a llegar hasta el final para que la reconstrucción de Gaza deje de ser una promesa y se convierta en una realidad sobre el terreno.
