Un terremoto político sacude el Gobierno de Meloni tras la derrota en el referéndum

En pocas horas, la gran estabilidad del Gobierno de Giorgia Meloni parece haberse resquebrajado. Las consecuencias de la derrota en el referéndum constitucional sobre la reforma de la justicia golpean a un Ejecutivo que se había mantenido prácticamente intacto desde su toma de posesión en septiembre de 2022.

La primera ministra ha empezado a cortar cabezas entre las figuras salpicadas por casos judiciales. Una, sin embargo, resiste: Daniela Santanchè. La ministra de Turismo, investigada, entre otras cosas, por fraude a la Seguridad Social en relación con sus empresas, no ha atendido la petición explícita de dimitir formulada por la jefa del Gobierno.

Tras una jornada de negociaciones, el primero en caer fue Andrea Delmastro, número dos del Ministerio de Justicia, dirigente histórico del partido y abogado personal de Meloni, que compró un restaurante junto a la hija de un testaferro de la Camorra en Roma. Mismo destino para Giusi Bartolozzi, jefa de gabinete del ministro Carlo Nordio, exmagistrada y figura muy influyente dentro del ministerio, donde la apodaban “la zarina”. Bartolozzi está investigada por falso testimonio en el caso de la repatriación del criminal libio Al Masri, detenido en Turín y posteriormente enviado de vuelta a Trípoli pese a una orden del Tribunal Penal Internacional por crímenes contra la humanidad.

Meloni, en un comunicado inédito en la historia republicana, expresó su “aprecio” por la decisión del subsecretario Andrea Delmastro y de la jefa de gabinete Giusi Bartolozzi de renunciar a sus cargos y les agradeció “el trabajo realizado con dedicación”, al tiempo que deseó que, “en la misma línea de sensibilidad institucional”, la ministra de Turismo, Daniela Santanchè, adopte una decisión similar.

Un pulso en toda regla, que se explica también por el marco institucional italiano: el jefe del Gobierno no es un “primer ministro” con capacidad directa de destituir, sino un presidente del Consejo de Ministros sin poder formal para cesar a los miembros del Ejecutivo. Así, esta mañana, pese al comunicado, Santanchè se presentó en el ministerio y continuó con su agenda.

Si no hay paso atrás, la única vía es una moción de censura en el Parlamento, que la oposición ya ha registrado y que los partidos de la mayoría, incluidos Hermanos de Italia, están dispuestos a apoyar.

Santanchè, además de política, es una figura muy conocida del jet set italiano. Fue empresaria junto a Flavio Briatore y gestionó con él el lujoso establecimiento Billionaire en Forte dei Marmi, en la costa toscana. Está siendo investigada por el fracaso de Bioera, la empresa de productos ecológicos de la que fue presidenta hasta 2021, así como por bancarrota en relación con Ki Group.

El aspecto más delicado para la ministra es la acusación de haber defraudado al Estado al cobrar ayudas públicas durante la pandemia por expedientes de regulación temporal, pese a que sus empleados seguían trabajando. Una circunstancia denunciada por los propios trabajadores y que ella niega. 

A lo largo de la legislatura, Meloni ya había intentado en varias ocasiones forzar su dimisión, sin éxito. Ahora, el enfrentamiento ha entrado en su fase final.

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