Rusia declara en busca y captura al exministro británico Ben Wallace, figura clave en la guerra de Ucrania

Rusia ha declarado en busca y captura al exministro de Defensa del Reino Unido Ben Wallace, según informó el Ministerio del Interior del país, sin especificar el caso penal por el que se emite la orden de arresto. 

Medios rusos señalan que dicha orden habría sido impartida debido a la postura del británico respecto a la guerra en Ucrania, de la que fue una figura clave durante su gestión del Ministerio de Defensa bajo el gobierno de Rishi Sunak. 

En concreto, uno de los comentarios que habría derivado en la orden de arresto se habría producido el pasado mes de setiembre, durante el Foro de Seguridad de Varsovia. Según el rotativo The Moscow Times, Wallace sugirió que el presidente ruso, Vladímir Putin, posee una especie de apego religioso a Crimea y “está enamorado de la idea de dominar Ucrania”.

Pese a que no se ha especificado el motivo, la orden de arresto podría estar relacionada con un caso penal por terrorismo

En esta línea, quien fuera jefe de defensa británico entre el 2019 y el 2023, aseguró que se debía ayudar a Ucrania “a tener la capacidad a largo plazo para hacer que Crimea sea inviable”. “Necesitamos asfixiar a Crimea”, aseguró Wallace. 

Ahora, según la agencia TASS, “es buscado en virtud de un artículo del código penal”, asegurando que el motivo puede ser un caso por terrorismo. El Kremlin, que hoy volvió a pedir a Ucrania que retire sus tropas de todos los territorios ucranianos anexionados por Moscú, calificó los comentarios sobre atacar la península de Crimea de “estúpidos”.

Moscú y Londres mantienen unas tensas relaciones desde hace décadas, aunque la animadversión mutua se agudizó con el comienzo de la campaña militar rusa en Ucrania. En concreto, bajo el liderazgo de Wallace, el Reino Unido se convirtió en uno de los aliados más importantes en la asistencia militar al Gobierno de Zelenski, enviando los primeros tanques a suelo ucraniano.

En marzo pasado el Kremlin acusó al Reino Unido de estar detrás del ataque ucraniano con misiles Storm Shadow contra una fábrica de microchips en la región fronteriza de Briansk, donde murieron seis personas y cerca de medio centenar resultaron heridas. Además, poco después Moscú expulsó a un diplomático británico bajo sospechas de espionaje.

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