Una de las figuras financieras más poderosas del mundo y el mayor representante de las inversiones estadounidenses en España pasó discretamente la semana pasada por Madrid para mantener un encuentro con empresas energéticas y de infraestructuras del Ibex, en un momento de crecientes tensiones por la guerra en Oriente Medio. Larry Fink, cofundador y consejero delegado de la mayor gestora del planeta, la norteamericana BlackRock, intercambió impresiones con los directivos españoles acerca de la situación actual y de la inestabilidad en los mercados. También insistió en tendencias a largo plazo que el gigante americano quiere fomentar. Pese a la guerra, su mensaje fue de optimismo, indican fuentes al tanto del encuentro.
La reunión se produjo el miércoles en el hotel Santo Mauro de Madrid y consistió en una comida a la que acudieron el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, y el consejero delegado de ACS, Juan Santamaría, además del presidente de Ferrovial, Rafael del Pino. Estas tres compañías tienen fuerte presencia en Estados Unidos. También estuvieron presentes el presidente de Naturgy, Francisco Reynés, y los primeros directivos de dos compañías con un negocio más local, pero de alto valor estratégico: Maurici Lucena, presidente de Aena, y Arturo Gonzalo Aizpiri, consejero delegado de Enagás.
El directivo, con la guerra de Irán de fondo, se centra en empresas de energía e infraestructuras
Uno de los asuntos que se trató es la gran incertidumbre geopolítica, en la que Fink consideró que no existen por ahora elementos suficientes para el pesimismo en torno a la marcha de la economía global. Al contrario, su visión es que las inversiones a largo plazo tienen motivos para albergar buenas expectativas. Unos días antes había ofrecido una entrevista a la BBC en la que avisó del riesgo de “recesión mundial” si el precio del crudo alcanzase los 150 dólares.
El consejero delegado de BlackRock viajó a Madrid apenas dos días después de publicar su carta anual a los inversores, en la que ofrece impresiones sobre la marcha de los mercados. Este año la carta llega ya con la crisis en Oriente Medio desatada, y de ahí el interés de los directivos españoles por conocer su diagnóstico.
A eso se suman los temores en torno a algún tipo de complicación financiera en los mercados más allá de las subidas del precio del crudo y del gas. BlackRock y otras firmas se han visto obligados a limitar los reembolsos de algunos fondos ante las peticiones de retirada por parte de sus clientes.
Fink defiende estos días “un optimismo a largo plazo” y destaca como una gran tendencia que los países están haciendo grandes esfuerzos en su autonomía estratégica en términos de defensa, tecnología y energía, lo que genera una corriente de inversión a largo plazo. “Los países están invirtiendo más en casa” y la IA acelera la creación de valor, pero sobre todo cuando se aplica sobre inversiones ya en marcha, sostiene.
BlackRock, que gestiona 14 billones de dólares en todo el mundo, se caracteriza en sus inversiones en España por entrar en el capital de grandes cotizadas con visión financiera, sin aspirar a gestionar las empresas. Tiene metidos 93.000 millones de euros en el país y es el principal inversor del Ibex, con presencia en Telefónica, Redeia, Amadeus, Cellnex, Colonial, Fluidra, Grifols, Merlin o Solaria, aparte de las que acudieron a la reunión. Su movimiento más recientes en España ha sido venta de la participación en Naturgy a través de GIP.
Es además el primer accionista del Santander, el BBVA y Sabadell. Las decisiones sobre grandes movimientos en corporaciones del Ibex se suelen tomar desde fuera de España, aunque BlackRock tiene oficinas en la torre Picasso de Madrid, dirigidas por Luis Megías.
En la reunión con el Ibex, Fink abordó otras cuestiones como el efecto de la digitalización en la actividad inversora, que elimina barreras y facilita los movimientos. La IA es desde su punto de vista una tecnología disruptiva que transformará los empleos sin provocar necesariamente una destrucción neta de puestos de trabajo.
