
El paquete en el que vienen los espaguetis para la cena, la bolsa que conserva las galletas que guardas en la despensa o el film que recubre el queso para el desayuno. Es posible que alguno de los productos de la compra semanal esté protegido con un embalaje salido de una fábrica catalana de proximidad. La empresa familiar Enplater hace más de 60 años que se dedica al negocio del packaging flexible, aquel que está hecho con materiales que pueden doblarse, enrollarse o deformarse fácilmente sin romperse, como puede ser el plástico.
La empresa nació en 1962 en Torroella de Montgrí (en la comarca del Alt Empordà) fundada por Martí Alaball, quien empezó en un pequeño taller produciendo embalajes flexibles para conservar alimentos cuando este tipo de envoltorios aún no era tan común en los estantes de los supermercados. El negocio fue creciendo y entraron nuevos socios, como la familia Garganta. De la segunda generación forma parte Josep Garganta, actual director general de Enplater. El capital sigue en manos de las familias fundadoras. “Primero empezamos en el mercado español, pero ahora alrededor del 40% de la facturación proviene de la exportación, sobre todo a países europeos como Francia o los Países Bajos”, explica.
El 40% de la facturación de la empresa proviene de mercados extranjeros como Francia
En el 2025, la compañía alcanzó por primera vez el hito de los 100 millones de euros de facturación. En la última década, Enplater ha duplicado su tamaño respecto a los 50 millones de ingresos del 2015. Por poner cifras a su actividad productiva, en un año la empresa imprimió 225,4 millones de metros de packaging flexible y grabó un total de 34.393 cilindros, en un proceso que sirve para imprimir el diseño de la marca directamente en el film de plástico.
Enplater cuenta con tres fábricas. La primera fue la original en Torroella de Montgrí, a la cual sumó en el 2009 otra ubicada en el municipio aragonés de Sariñena (Huesca). Estas instalaciones funcionan como planta complementaria del centro ampurdanés, y supusieron una inversión inicial de ocho millones de euros, que se ha ido ampliando con 32 millones de euros más. “Grandes marcas internacionales nos hacían cada vez más pedidos y pensamos en abrir una fábrica de backup para poder reaccionar en casos de fuerza mayor, como un incendio o una inundación. Es una empresa que creamos desde cero en medio de los Monegros y con la máxima tecnología punta del sector”, expone Garganta.
Dato
La firma destinó 28 millones de euros a su tercera planta en l’Alta Segarra para entrar en los envases rígidos
La tercera inauguración fue en el 2023, con una planta en Sant Pere Sallavinera (cerca de Calaf, en la Alta Segarra). Enplater ha destinado 28 millones de euros para entrar en un nuevo segmento, los embalajes rígidos. “Los envases de las pizzas, el jamón o el queso necesitan una tapa (flexible), pero también un fondo, y ahora podemos ofrecer ambos”, apunta Garganta. Del ensamblaje final se encarga el cliente. La empresa cuenta con una plantilla de 400 trabajadores entre los tres centros.
El sector del plástico es uno de los que se encuentra en el punto de mira por el conflicto en Oriente Próximo y su impacto en los productos derivados del petróleo. Garganta asegura que la empresa ha reaccionado rápido ante esta situación sobrevenida, usando su poder de compra para estocar lo máximo posible de materia primera y refugiarse de las subidas de precios de las últimas semanas.
