La abstención autonómica que hunde al PSOE andaluz

Alrededor de medio millón de votantes andaluces del PSOE de las generales le dieron la espalda al otrora partido hegemónico de su comunidad en el tenebroso período para los socialistas de las autonómicas del 2018 y el 2022, las de dominio de la derecha. Buena parte se abstuvo, otros se dispersaron y en el 2022 una porción significativa optó por el popular Juan Manuel Moreno.

Esta abstención diferencial, la caída de la participación en las autonómicas respecto a las generales, en detrimento de los socialistas, el antiguo flagelo del PSC en los tiempos dorados convergentes, constituye ahora la desgracia absoluta para el PSOE en la principal cuna de su renacer tras el franquismo, Andalucía.

En el 2023 Sánchez sacó casi 600.000 votos más que los socialistas en las autonómicas del 2022

En el 2011, cuando el PP de Mariano Rajoy enfilaba hacia la Moncloa en la que se había achicharrado el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente socialista andaluz, José Antonio Griñán, tomó la sabia decisión de separar las autonómicas de las generales, para intentar salvarse, al rebufo de los recortes que debían hacer los populares nada más aterrizar en el poder. La jugada, que rompía una pauta que venía de 1996, le salió perfecta, pero plantó la semilla del desastre para el PSOE.

Con la ventaja de la mirada retrospectiva se observa que si la sucesora de Griñán, Susana Díaz, hubiese retomado, de acuerdo con Pedro Sánchez, esa tradición de las autonómicas con las generales, convocándolas para la primavera del 2019, y no en el 2018, resulta improbable que el PSOE perdiese su feudo ante la alianza de PP, Ciudadanos y Vox, con el impulso español compensando su intenso desgaste en la región.

En este ciclo de comicios andaluces por separado, del 2012 al 2022 y que ahora continúa, hubo dos etapas. En la primera, del 2012 y del 2015, con participaciones del 62,2% y el 63,9%, siempre sin contar a los residentes en el extranjero que distorsionan todo el cálculo, hubo mayorías progresistas, lideradas por el debilitado pero todavía gobernante PSOE. En la segunda etapa, del 2018 y el 2022, la afluencia a las urnas cayó al 56,9% y al 58,3%, respectivamente, y las derechas se hicieron con la mayoría.

En concreto, la bajada de siete puntos entre 2015 y 2018 resultó determinante para hundir al PSOE, que cayó del 35,4% de los votos al 27,9%, para despeñarse todavía más, al 24,1% en el 2022, lo que, unido a la muy buena suerte que tuvo Moreno en el reparto de escaños, le dio la mayoría absoluta con un escaso 43,1% .

Entre tanto, en las generales el PSOE se mantuvo en Andalucía muy lejos de su 60,5% de 1982, pero resistió mucho mejor que en las autonómicas, al oscilar, del 2015 al 2023, entre un 31,5% y un 34,2%, con tasas de participación siempre por encima del 68%.

En las generales del 2023, con un 69% de participación, el PP sacó 1.596.044 votos, casi lo mismo que los 1.589.272 de las autonómicas del 2022, con 11 puntos menos de afluencia a las urnas. En lo que atañe al PSOE esas cifras fueron, respectivamente, de 1.467.501 y 888.325 votos, con una diferencia entre las generales y las autonómicas de casi 600.000, un poco más que entre las generales de abril del 2019 y las autonómicas del 2018.

En las encuestas postelectorales y en el análisis geográfico se vislumbra también el efecto de esa abstención diferencial, martirio socialista de la Catalunya de Jordi Pujol a la Andalucía de Moreno, al menos hasta hoy.

Los votos de Sevilla y Málaga, los que menos valen de España

Los votos de Sevilla y Málaga son los que menos valen con diferencia, en términos de representatividad, de toda la España autonómica, tres veces menos que la media. La provincia de la capital andaluza tiene un diputado autonómico por cada 110.811 habitantes y la malagueña, uno por cada 106.183, frente a los 37.905 de la media de la España autonómica.

Toledo es la tercera en este ránking con 85.587 empadronados por escaño e inmediatamente después aparecen Cádiz, con 84.404, y Granada, con 73.428. En el polo opuesto, El Hierro tiene un diputado por cada 4.044 habitantes; La Gomera, por 5.552; Menorca, por 7.932; Teruel, por 9.799, y La Rioja, por 9.985. Un voto autonómico en El Hierro vale 27 veces más que uno en Sevilla y 26 más que en Málaga.

Andalucía tiene el parlamento más pequeño respecto a su población, con ocho circunscripciones. Sevilla, la quinta provincia con más habitantes, es la vigésima en diputados, empatada con Tarragona y Huesca. Este enanismo crea ratoneras en el reparto de escaños, que coronaron al PP en el 2022.

Anxo Lugilde

Corresponsal en Galicia y Portugal y redactor de Política. Licenciado en Ciencias de la Información (UPV) y en Ciencias Políticas (USC). Doctor en Historia Contemporánea (USC).

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