
La generación de residuos textiles crece rápidamente en Europa. En el 2019 fueron 13,3 millones de toneladas, equivalentes a 25 kg por persona, y para el año 2033 se espera que sean 18,1 millones. Las previsiones son del proyecto europeo de cadena de reciclaje ReHubs, que acaba de publicar el informe Advancing textile circularity con el Boston Consulting Group. Los autores del estudio explican que este incremento se debe al auge de la moda rápida, con los consumidores europeos comprando unas 95 piezas textiles nuevas en el 2025 (un 12% más que en el 2019) y un aumento previsto de la demanda del 11% entre los años 2025 y 2035.
Crece la compra y la generación de residuos textiles mientras los porcentajes de prendas reutilizadas y de fibras recicladas son de apenas un 8% y de un 1%, respectivamente. Es decir, únicamente el 8% de los residuos generados fueron reaprovechados como productos de segunda mano en el 2025 y menos del 1% de las fibras recuperadas pudieron ser convertidas en nuevas fibras. El resto, siempre según datos de ReHub, acaban en su gran mayoría en vertederos, incineradoras o son gestionados ilegalmente.
Dato
Los ciudadanos europeos utilizan de media 26 kg de productos textiles al año y desechan 11 kg
Incrementar las cifras de reutilización y reciclaje pasa primero por mejorar la recogida selectiva de este tipo de residuos, que en la actualidad es del 20% aproximadamente. Los autores del estudio también advierten en la presentación sobre la necesidad de incentivar la confección y la compra de prendas de mayor calidad para alargar su vida útil y hacer posible su reutilización como producto de segunda mano. Estos son los objetivos que persiguen normativas comunitarias como el Reglamento de Ecodiseño, la recogida selectiva obligatoria, las nuevas responsabilidades ampliadas del productor o el pasaporte digital de productos. También las restricciones a la exportación de residuos textiles sin clasificar y la prohibición de destruir textiles no vendidos.
El gran reto pendiente y la razón de ser del estudio es lograr que “la recogida, la clasificación y el reciclaje sean financieramente viables a gran escala”. El informe advierte que para pasar del actual 1% de reciclaje a un 15% en diez años se requieren entre 8.000 y 11.000 millones de euros de inversión. Esta inyección, necesaria para que el reciclaje sea viable económicamente en Europa, incluye la introducción de mejoras en la cadena de recogida y la clasificación de los residuos textiles, pero especialmente el desarrollo y la adquisición de activos industriales para el reciclaje de las fibras.
El problema, según el informe, es que hoy en día es más rentable la adquisición de fibras nuevas que su reciclaje. Para superar el periodo de transición hasta la rentabilidad del reciclaje textil, ReHubs propone, entre otras medidas, la adopción de programas educativos para aumentar la recolección; subvenciones de capital específicas para preprocesadores o recicladores; tarifas con criterios ecológicos diseñadas para cubrir el costo final neto real en la recolección, clasificación, preprocesamiento y reciclaje, y medidas regulatorias para exigir una proporción mínima de fibras recicladas en la producción textil.
La producción y el consumo de textiles es la actividad económica de mayor impacto en el medio ambiente y el cambio climático en la Unión Europea, después de la alimentación, la vivienda y el transporte. Entre las repercusiones figuran el uso excesivo de recursos naturales críticos como el agua o la tierra, así como la emisión de gases de efecto invernadero y contaminantes. A escala global, la industria textil genera alrededor del 10% de las emisiones globales de CO₂ y está considerada la segunda industria más contaminante del planeta.
