Policías con rifles de mira telescópica y chalecos anti bala controlan las entradas y salidas de la estación de metro de Golders Green, en el noroeste de Londres, un barrio que hasta hace poco era tranquilo y donde judíos y gentiles coincidían comiendo el mejor humus de la ciudad y comprando pasteles de queso como para chuparse los dedos.
De los 290.000 judíos del Reino Unido, unos ocho mil residen en Golders Green, una barriada del norte de Londres donde las tiendas de candelabros y libros sagrados están al lado de restaurantes turcos, cafeterías de cadenas internacionales y supermercados kosher, en calles con puentes por encima de los que pasa el metro.
Los judíos llegaron después de las dos guerras mundiales y la primera sinagoga se fundó en 1922
El espíritu festivo, cosmopolita y multiétnico, con miembros de la comunidad judía vestidos al estilo tradicional, ha sufrido severos golpes en los últimos meses con varios ataques a sinagogas, la quema de ambulancias y -la semana pasada- el acuchillamiento de dos personas en pleno corazón del barrio por un individuo con antecedentes de problemas de salud mental. El Gobierno lo calificó como un incidente terrorista.
En vísperas de las elecciones municipales del jueves, tanto conservadores como laboristas han politizado el suceso. Los primeros, apoyados por la poderosa prensa de derechas, para acentuar la percepción de que en el Labour persiste el antisemitismo del que se acusó en su día al anterior líder Jeremy Corbyn, y que Starmer aprovechó como pretexto para usurparle el poder. Y el Gobierno, echando ese mismo mochuelo a los Verdes para ver si así los desprestigia e impide que les arrebaten algunos barrios de Londres.

Zack Polanski, el líder de los Verdes, es un judío que se define como antisionista, muy crítico con el estado de Israel, el genocidio de Gaza y la expulsión de colonos de Cisjordania. En los últimos meses, desde que se hizo con las riendas, el número de afiliados al partido se ha multiplicado hasta más de doscientos mil, entre los que hay antiguos seguidores de Corbyn desengañados con Starmer y un fuerte sentimiento pro palestino. Dos candidatos a concejal por el barrio de Lambeth han sido arrestados por incitar supuestamente el odio racial con comentarios antisemitas.
El propio Polanski condenó inicialmente el comportamiento violento de la policía al autor de los acuchillamientos, aduciendo que era una persona con problemas mentales que ya estaba inmovilizado en el suelo. En vista de las presiones, se ha retractado y pedido perdón, diciendo que la misión de los políticos es fomentar la armonía en vez de la división.
Visiones contrapuestas
Jack Polanski, elíder de los Verdes, es un judío que se define como antisionista: crítico con Israel y el genocidio de Gaza
En el clima electoral, todo quisqui ha intentado sacar partido del lamentable suceso, acudiendo al escenario del crimen. El universo tory británico es muy pro israelí, y la líder conservadora Kemi Badenoch ha acusado al Gobierno de no hacer más para que los judíos del país puedan vivir tranquilos sin miedo a ser atacados. Starmer (abucheado en su visita) ha respondido sugiriendo que podría prohibir algunas marchas pro palestinas. Y los Verdes se han encontrado a la defensiva, acusados de tener elementos antisemitas.
A principios del siglo XX sólo había en Golders Green unos centenares de judíos, que se convirtieron en miles después de las dos guerras mundiales, representantes de todas las corrientes, reformistas y seculares, ultraortodoxos, procedentes de Hungría o Sudáfrica. La primera sinagoga se fundó en 1922. Hoy viven con el miedo en el cuerpo.

