Cómo tratar a Donald Trump

Buenos días, 

Pocos presidentes de los Estados Unidos a lo largo de la historia han sido tan criticados y directamente insultados como lo está siendo Donald Trump. Muchos de ustedes me dirán que se lo ha ganado a pulso con su actuación y sus decisiones. Pero no deja de ser, sobre el papel, el hombre más poderoso del mundo y, por tanto, el resto de los mandatarios internacionales suelen actuar con cautela y prefieren llevarse bien con él y no crearle desaires innecesarios. Es evidente que el israelí Beniamin Netanyahu tiene la matrícula de honor en la asignatura de saber ganarse su confianza. En la actual legislatura se ha reunido al menos siete veces con Trump, en diversas visitas a Washington y Mar-a-Lago, y ha logrado alinearlo con sus posiciones.

Otro dirigente que no ha dudado en hacerle la pelota en público y en privado es el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien cree que la mejor estrategia para mantener a Estados Unidos dentro de la OTAN es seguirle el juego. Recientemente, en la última reunión del Foro de Davos, afirmó a los periodistas: “Sé que no soy popular entre ustedes porque defiendo a Donald Trump, pero creo realmente que pueden estar contentos de que esté aquí porque ha forzado a Europa a enfrentarse a las consecuencias y asumir más responsabilidad sobre su propia defensa”. En junio pasado, el propio Trump divulgó en su red social un mensaje privado de Rutte en el que este le escribía, imitando su manera de escribir con mayúsculas: “Lograrás algo que NINGÚN presidente estadounidense ha podido lograr en décadas. Europa va a pagar A LO GRANDE, como debe ser, y será tu victoria”. Luego lo remató refiriéndose a él como “papi” (daddy) aunque matizaría que esto fue debido a un problema de traducción.

A la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Layen, no se le han caído los anillos por tener que ir hasta Escocia a visitar a Trump en un campo de golf de su propiedad en julio pasado. Lo mismo hizo el primer ministro británico Keir Starmer. Y la última Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, no dudó en entregarle su preciado galardón a Trump, a pesar de los desaires que le ha infligido.

El canciller alemán Friedrich Merz no ha entendido bien que Trump actúa en ocasiones como un niño malcriado y hay que ser especialmente cauto en sus relaciones con él y especialmente en lo que se dice de él. El pasado lunes, el político democristiano mantuvo un encuentro con estudiantes en la ciudad renana de Marsberg. Los adolescentes le hicieron preguntas simpáticas e inocentes, se creó un ambiente de camaradería, no existió la tensión habitual que se tiene ante los periodistas y el canciller se dejó ir y, sin ser muy consciente, habló sin la prudencia habitual. Así, Merz dijo que los iraníes están “obviamente negociando con mucha habilidad” y son “claramente más fuertes de lo que se pensaba”. Hasta aquí, bien, pero el canciller se fue animando: “Es evidente que los estadounidenses no tienen una estrategia, y el problema con conflictos como este es siempre que no basta con la entrada, también hay que saber salir”. Y añadió: “Hacen ir a los estadounidenses a Islamabad y los dejan marchar sin resultado. Con ello el régimen iraní, y en especial la Guardia Revolucionaria, están humillando a toda la nación estadounidense”. Y de aquí a convertir esta frase de que Irán humilla a Trump en titular en todos los medios del mundo. En un momento, además, en el que el presidente republicano no sabe salir del lío en que se ha metido en Oriente Medio. No dijo Merz ninguna mentira, pero a Trump no le gustó nada oírla y menos de un país europeo que, como el resto, no quiso ayudarle a cerrar el estrecho de Ormuz.

Y es que dos meses después del inicio de la guerra en Irán, Trump emite mensajes muy contradictorios. El pasado viernes, en un encuentro con simpatizantes, dijo que no se arrepentía de nada y que “lo volvería a hacer”, pero nadie sabe cómo va a resolver este conflicto, mientras los mercados energéticos están sumidos en el caos y su popularidad mengua cada día más a medio año de las elecciones de mitad de mandato. Así, los estadounidenses desaprueban su gestión de la situación con Irán en un 66% frente a un 33%, según una encuesta dada a conocer hoy por el Washington Post y elaborada por Ipsos. Su índice de aprobación en materia económica ha caído siete puntos, hasta el 34%, debido al fuerte aumento del precio de la gasolina. Este es un dato clave de cara a las elecciones de noviembre.

Volviendo a Merz, Trump no ha tardado ni una semana en tomar represalias contra Alemania. Y así anunció este fin de semana que retirará de Alemania unos 5.000 soldados de los 36.000 que tiene destinados allí. Oficialmente, la medida se ha tomado “tras una revisión exhaustiva del despliegue militar del departamento en Europa y responde a las necesidades y condiciones del teatro de operaciones”, según un portavoz del Pentágono. Es muy posible que esta decisión no se hubiera tomado si Merz hubiera medido más sus palabras.

Y sorprende porque el canciller ya fue protagonista de otra polémica con Trump en su última visita a la Casa Blanca y allí lo fue justamente, por lo contrario, por no pararle los pies. Fue el día en que el presidente republicano amenazó con romper todo trato comercial con España por la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de no subir el gasto en defensa y no permitir el uso de sus bases militares para bombardear Irán. Trump dijo que España era “un aliado terrible” y Merz le dio la razón al decir que España debería hacer el esfuerzo de llegar al 5%.

Precisamente, si se fijan en los discursos del presidente español, este es muy prudente a la hora de hablar de los Estados Unidos y de Trump. Siempre sitúa por delante el respeto a la nación americana, los vínculos económicos que les unen y solo después deja clara su posición a favor de la paz. No hay una alusión directa en contra de Trump, como sí lo ha hecho en contra de Netanyahu o de Vladimir Putin.

El caso es que, a pesar de todas las amenazas que ha lanzado estas últimas semanas el líder republicano contra España y, en concreto, a favor del desmantelamiento de las bases americanas en Morón y Rota, la realidad es bien diferente. Como escribió Joaquín Vera este pasado domingo en La Vanguardia, existen diversos proyectos de inversión para mejorar estas instalaciones y sus accesos. Nada parece indicar que la Casa Blanca vaya a prescindir de ambos enclaves, que han sido muy útiles en los diversos conflictos armados que Estados Unidos ha tenido en el Mediterráneo y en Oriente Medio. Una situación muy diferente a la que existe en Alemania, donde el despliegue de soldados ha sido mucho mayor, pero influido en el pasado por el concepto de Guerra Fría y la amenaza de Rusia. Hoy, para la Administración americana, dentro de su estrategia de distanciamiento de Europa, Putin no supone ningún peligro y considera que no tiene ningún sentido tener tanta tropa destinada en el corazón de la UE.

Es difícil predecir qué puede pasar en un futuro, pero Trump es sumamente práctico y la diplomacia española es sutil a la hora de referirse al socio americano. Surfear estas relaciones no es nada sencillo y los errores están al orden del día. Merz lo ha vivido en sus carnes, justo en el primer aniversario de su llegada al poder. Como explica nuestra corresponsal María Paz López, el canciller alemán no está viviendo su mejor momento.

COMO CADA LUNES, AQUÍ LES DEJO UNA SERIE DE REFERENCIAS PUBLICADAS ESTA SEMANA EN ‘LA VANGUARDIA’ QUE NO SE PUEDEN PERDER

Entrevista de Sergio Heredia al plusmarquista mundial de maratón, Sabastian Sawe.

Y un análisis del propio Sergio sobre cómo logró romper esta barrera y un artículo de Enric Jové sobre el negocio que hay detrás de este récord.

Teresa Sesé nos aporta detalles poco conocidos del Gernika de Pablo Ruiz Picasso y la posibilidad de que fuera influido por la experiencia personal del pintor en Málaga.

Un ejercicio de narrativa visual que recomienda dónde se verá mejor el eclipse de Sol del 12 de agosto y explica el fenómeno.

Joan Esculies revela un dietario inédito de Francesc Cabana, cuñado del expresidente Jordi Pujol, que es importante de cara al juicio que se está celebrando estos días en Madrid.

Maite Gutiérrez y Fernando H. Valls explican el caos jurídico que ha dejado la derogación de la prórroga de alquileres y el limbo en el que están miles de contratos.

El Barcelona Supercomputing Center ha lanzado un prototipo de chip de código abierto que es el más avanzado de Europa.

El subdirector y Defensor del Lector, Joel Albarrán, ha mantenido uno de nuestros habituales encuentros con los suscriptores de La Vanguardia.

La sección de Narrativas Visuales ha obtenido dos galardones en la última edición de los premios de la Sociedad for News Design (SND)

Finalmente, les recomiendo que este jueves adquieran la nueva entrega de Vanguardia Grandes Temas dedicado a Antoni Gaudí.

Y ESTOS SON MIS ARTÍCULOS DE LA PASADA SEMANA:

-Martes, 28 de abril: Meter policías en las aulas

-Miércoles, 29 de abril: Un no a cambio de nada

-Jueves, 30 de abril: El periodismo es otra cosa

-Viernes, 01 de mayo: Una sociedad absentista

-Sábado, 02 de mayo: No olvidemos a Ucrania

-Domingo, 03 de mayo: Un orgullo para Barcelona

Jordi Juan Raja

Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992

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