
Quien fuese uno de los mandos policiales en la UDEF, cuando hace una década se investigaba la posible existencia de una contabilidad B en el Partido Popular, ha negado que se presionara a la unidad investigadora del Caso Gürtel para quitar de sus informes el nombre del entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tal y como denunció hace dos semanas quien lideró aquellas pesquisas, el inspector jefe Manuel Morocho. En la misma sala de la Audiencia Nacional en la que se enjuicia la Operación Kitchen, el policía jubilado, como testigo propuesto por los acusados, también ha declarado que jamás se dio orden de desmantelar el grupo investigador que cercaba a Génova, sino todo lo contrario: “Siempre se le dio el máximo apoyo”.
La Audiencia Nacional se ha adentrado este lunes en una nueva semana en la que debería finalizar las testificales de Kitchen, el operativo parapolicial que entre 2013 y 2015 se puso en marcha presuntamente desde el Ministerio del Interior que lideraba Jorge Fernández Díaz para espiar al extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas con la intención de que la documentación comprometedora que tuviese en su poder acabase en manos del juez que investigaba la Caja B de los populares.
Morocho, que recordó cómo fue apodado como “la bestia negra del PP, aseguró que el dispositivo para espiar a Bárcenas fue “una operación policial sin autorización judicial”, apuntando a la línea de flotación de los acusados, que defienden que si hubo operativo fue legal, con el fin de encontrar más fortuna que pudiese tener oculta el extesorero. Hoy, las defensas de los acusados, a través de un testigo, han tratado de echar por tierra las versión de Morocho. El inspector jefe que supervisaba los informes ha insistido en que nunca se le obligó a eliminar referencias a Rajoy, pero tampoco a la ex secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal. Lo que sí se le indicó, ha admitido, es que “para poner” esos nombres [por Rajoy y Cospedal] “no podían fijarse” en unas iniciales [como aparecían en Los Papeles de Bárcenas] “porque de entrada no se sabía si esos papeles eran reales o no”.
El principal investigador de Gürtel habló de una “estrategia” para desarticular su grupo, ofreciendo destinos más suculentos a sus subordinados, que no eran reemplazados una vez se marchaban. “No todo el mundo estaba a gusto [trabajando a las órdenes de Morocho]”, ha asegurado el testigo, que se ha referido al “fuerte carácter” del inspector jefe. Sobre el grupo investigador de ‘Gürtel’, el agente ha indicado que el número de personas “se tuvo que incrementar y se incrementó” por el volumen de trabajo, y llegó a albergar a ”12 o más” funcionarios”. Unas cifras que no coinciden en nada con las aportadas por Morocho, que evidenciaban la fuga de policías de la unidad. “Se pusieron funcionarios de otros grupos a ayudarle, porque (los informes) tenían que salir cuanto antes. Siempre se le ha dado el apoyo máximo”, ha recalcado.

