
Carlos Guerrero cuenta con más de 20 años de experiencia como abogado y emprendedor en el sector legaltech , un campo en el cual la inteligencia artificial ha irrumpido con fuerza. Abogados, despachos y equipos legales han adoptado esta tecnología de forma generalizada, impulsados por el gran ahorro de tiempo que aporta. Sin embargo, no todo son buenas experiencias. “Cuando acabas presionando a la inteligencia artificial generativa, esta acaba inventándose normativas y jurisprudencia”, advierte Guerrero. El experto alerta también de problemas de protección de datos, de pérdida de reputación e incluso de denuncias.
La visión de emprendedor de Guerrero le ha llevado a crear una solución que aprovecha las ventajas que la inteligencia artificial supone para el sector jurídico, pero de una forma segura. Para materializar la propuesta, el abogado contactó con Jaume Bosch, a quien fichó como socio tecnológico. Juntos han fundado la startup Prudencia.ai, que a inicios de febrero de este año lanzó al mercado una plataforma de inteligencia artificial diseñada específicamente para profesionales del derecho.
En apenas tres meses, los cofundadores han captado 6.000 usuarios, de los cuales cerca de 300 son suscriptores de pago, y se han fijado como meta superar las 1.000 suscripciones en su primer año de vida. Se dirigen a abogados individuales, despachos, departamentos jurídicos de empresas, procuradores, asesores, gestorías y también a administraciones públicas.
Guerrero explica que Prudencia.ai “no es un generador de texto, sino una herramienta de trabajo jurídico que apoya el razonamiento del abogado y la toma de decisiones con rigor, método y seguridad jurídica”. Para ello, está entrenada con todas las normativas autonómicas, la normativa española y la normativa europea que afecta a España. Sin embargo, el cofundador advierte que “en ningún caso sustituye al abogado porque puede saber más que él, pero el abogado es insustituible en cuanto a criterio y experiencia”. La herramienta ha sido desarrollada teniendo en cuenta la ley de Inteligencia Artificial de la UE, que introduce un nuevo marco regulatorio que afecta directamente a empresas y profesionales que utilizan sistemas de IA.
Guerrero y Bosch han impulsado Prudencia.ai únicamente con fondos propios, sin necesidad de financiación externa. Los cofundadores han establecido la sede de la empresa en Barcelona, desde donde operan para toda España. Además de a los dos socios, la startup da empleo a tres personas más.
