El Ormuz español

Dos submarinos atómicos han emergido esta semana en el estrecho de Gibraltar. Primero fue el USS Alabama, nave estadounidense de la clase Ohio, también conocida como Trident, pues este es el nombre de los misiles con carga nuclear que pueden disparar. Uno de los submarinos más potentes de la Armada norteamericana. Después llegó a Gibraltar el submarino nuclear británico HMS Anson, con base habitual en Escocia.

El Alabama no recaló en Rota. Fondeó en la base británica del Peñón, con capacidad para submarinos nucleares. La Marina de los Estados Unidos dio a conocer públicamente su ubicación cuatro días antes de la cumbre entre Xi Jinping y Donald Trump en Pekín, con un comunicado en el que se ensalzaba la colaboración con los aliados de la OTAN. Fue una señal. Fue una señal que venía a decir: “No necesitamos a España para controlar con armamento nuclear el estrecho de Gibraltar”.

Dos submarinos nucleares han recalado esta semana en el estrecho de Gibraltar

Podemos controlar Gibraltar, los estrechos turcos no nos son ajenos, vigilamos el canal de Suez, hemos bombardeado y volveremos a bombardear cuando haga falta a las fuerzas hostiles en el estrecho de Bab el Mandeb, tenemos un enorme despliegue naval frente al estrecho de Ormuz, y no hay novedad en Malaca; mejor dicho, sí hay novedad. El ministro de Finanzas de Indonesia ha sugerido que se podría cobrar peaje en Malaca y compartirlo con Malasia. Su gobierno lo ha desmentido. He ahí una prueba de por qué es tan peligroso lo que está pasando en Ormuz. El peaje que Irán cobra en Ormuz puede crear un peligroso precedente. Estamos atentos a lo que pueda ocurrir algún día en el estrecho de Taiwán. Nos preocupan los movimientos de rusos y chinos en el estrecho de Bering y por ello vamos a abrir tres bases militares en la isla de Groenlandia, antes de comprarla; estamos expulsando a China de los dos puertos que dan entrada y salida al canal de Panamá, y en Argentina, el gobierno de Javier Milei , amigo incondicional, nos ayudará a reforzar la vigilancia del estrecho de Magallanes, alternativa austral al canal de Panamá.

Ese era el parte norteamericano sobre los estrechos y canales más importantes del planeta al iniciarse la cumbre de Pekín. Guardia atómica en Gibraltar, mientras Estados Unidos y China parecen haber entrado en un sigiloso juego de equilibrios mediante el cual China ayudaría a desbloquear Ormuz sin rendición de Irán, a cambio de una capa de frío en la retórica de Estados Unidos sobre la isla de Taiwán. El enfriamiento de la cuestión de Taiwán por parte de Washington ya ha comenzado. Trump quiere salir del lío de Ormuz como sea antes de las elecciones de medio mandato a principios de noviembre. Israel mantiene un precario alto el fuego en Líbano. Arabia Saudí aboga por un nuevo equilibrio en Medio Oriente que no margine del todo a Irán. China miraría hacia otro lado en lo que respecta a Cuba. Vladímir Putin ha sido invitado esta próxima semana a Pekín para ser informado en persona, mientras los drones ucranianos penetran con mayor facilidad en el espacio aéreo ruso. Hay un aire de concertación entre los dos grandes. Da la impresión que en el Templo del Cielo se ha dibujado un croquis del mundo y alguien ha querido recordar a qué bando pertenece Gibraltar.

Imagen satelital del estrecho de Gibraltar
Imagen satelital del estrecho de GibraltarGallo Images / Getty

El narcotráfico perfora la malla de seguridad española y se hunden barcos misteriosamente

Han pasado más cosas en el Ormuz europeo. El narcotráfico con base en el estrecho de Gibraltar está perforando la barrera de seguridad española. La muerte de dos guardias civiles tras chocar dos naves de vigilancia que perseguían una lancha de narcotraficantes frente a las costas de Huelva ha conmocionado la campaña electoral andaluza y ha vuelto a avisar de la gravedad del problema. Al aumentar la vigilancia en el estrecho y en el campo de Gibraltar, los narcotraficantes han pasado a operar en diversos puntos de la costa andaluza. Días después del incidente de Huelva, una lancha de los narcos colisionaba con una nave del Servicio de Vigilancia Aduanera frente a las costas de Almería sin provocar víctimas.

El narco del Sur dispone de unas seiscientas embarcaciones rápidas, según el último informe del Departamento de Seguridad Nacional de la Presidencia del Gobierno remitido al Congreso. Ese mismo informe señala que unos cincuenta buques de la flota fantasma rusa, dedicada al contrabando de petróleo, surcan semanalmente las aguas próximas a las islas Canarias, el estrecho de Gibraltar y la zona del mar de Alborán.

Esta semana también ha trascendido que el mercante ruso Ursa Major hundido misteriosamente frente a las costas de Murcia en diciembre del 2024 transportaba materiales para un reactor nuclear norcoreano y pudo ser torpedeado por un submarino ignoto, según un informe emitido por la cadena norteamericana CNN. El carguero ruso se dirigía al Este, presumiblemente al canal de Suez, después de haber atravesado Gibraltar.

Hay miradas más optimistas. Por ejemplo, la del arquitecto Fernando Caballero, autor de Madrid DF, buen ensayo sobre el poderío de la capital española, que augura la posibilidad de una próspera región transmediterránea, compartida por España, Marruecos y el Reino Unido, que podría ser pilotada por Málaga Tánger y Gibraltar, una vez eliminada la valla. Caballero habla de un Singapur  editerráneo. Lo cierto es que el puerto marroquía de TangerMed está creciendo mucho, beneficiado por las tarifas sin recargo ambiental y por el desvío de tráfico naval por las costas africanas, ante la escalada de Ormuz y la tensión que pervive en el mar Rojo. El puerto de Algeciras, cabeza de puente de la economía española en el estrecho, todavía carece conexión electrificada con la malla ferroviaria peninsular, tal y como recordaba ayer Jaume Vallès Aroca en La Vanguardia. Los puertos de Algeciras, València y Barcelona también se ven favorecidos por el auge de la ruta africana, buena parte del tráfico comercial con Extremo Oriente accede ahora a Europa por el Mediterráneo occidental, pero TangerMed es el que más crece. Marruecos está ampliando ahora el puerto de Nador, cercano a Melilla. Su estrategia a medio plazo es clara: rodear las ciudades de Ceuta y Melilla de zonas de prosperidad económica. La otra orilla del estrecho de Gibraltar puede prosperar.

Gibraltar no es Ormuz,  no hay guerra, nada se estrangula allí, pero es también un marco geográfico nervioso. En el interior de ese marco tienen lugar hoy las elecciones andaluzas. Algún escudo se puede romper hoy en el Sur.

Enric Juliana Ricart

Adjunto al director de La Vanguardia. Al frente de la redacción en Madrid desde 2004. Anteriormente, corresponsal en Roma y redactor jefe de Información Local. Su último libro: ‘España, el pacto y la furia’ (2024)

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