Catalunya amplía a 40 años la edad para acceder al préstamo público para comprar vivienda

Catalunya amplía de 35 a 40 años el límite de edad para acceder al programa de préstamos públicos de hasta 50.000 euros para financiar la entrada de una vivienda entre los jóvenes. Así lo ha anunciado el president de la Generalitat, Salvador Illa, en un acto en Barcelona este viernes, con la idea de que llegue a más gente. El cambio, vigente desde el 1 de junio, muestra la dificultad de acceso que tienen los jóvenes al mercado inmobiliario, que obliga a posponer cada vez más la compra de la primera vivienda. “Queremos llegar a gente que tiene un proyecto de vida por delante, pero que no ha tenido tiempo de generar un ahorro”, ha planteado Illa. 

Otra novedad es que a partir de ahora se podrá financiar la compra de un parking o trastero del edificio en el que esté la vivienda, y que la vivienda no tendrá que contar con la referencia catastral definitiva en el momento de la firma. El programa Prèstecs Emancipació fue impulsado en el 2025 por el Institut Català de Finances (ICF) y la Agència de l’Habitatge de Catalunya. En once meses se han adquirido 1.158 viviendas con el mecanismo.

Plazas de parking y trasteros entran en el programa

“Es un proyecto muy novedoso que ha sido una buena apuesta, estamos muy satisfechos”, ha planteado Alícia Romero, consellera d’Economia i Finances. “Tenemos que favorecer a muchos jóvenes que tienen dificultades para conseguir vivienda”, ha añadido. “De España somos los que más hacemos en vivienda”, ha dicho Illa sobre las políticas en vivienda de la Generalitat.

Además del requisito de la edad (tener de 18 a 40 años), el solicitante tiene que estar empadronado en Catalunya y que la vivienda se convierta en su residencia habitual. También debe tener una renta inferior a 83.392,53 euros si la vivienda es para una persona o de 85.971,60 euros para dos, sin impagos o deudas significativas. La vivienda puede ser nueva o usada, debe estar en Catalunya y no puede ser previamente de protección oficial o estar en fase de proyecto o construcción. 

Como máximo, se pueden solicitar 50.000 euros, que se otorgan sin intereses y que no se devuelven hasta que esté pagada la hipoteca, por lo que hay una carencia máxima de 30 años. El apoyo se destina a cubrir la entrada para la primera vivienda, que se detecta como “uno de los principales obstáculos que encuentran los jóvenes a la hora de adquirir su primera vivienda”, se expone en una nota. La cuantía sirve para financiar el 20% de la entrada que no suelen afrontar las entidades.

El programa cuenta con una dotación anual de 100 millones de euros. Las viviendas que se compran con estos fondos adquieren la calificación de vivienda de protección oficial, por lo que tienen un precio limitado de manera permanente y en caso de alquiler o venta, se deben cumplir ciertos requisitos. “Hay que aumentar la oferta de vivienda, no solo libre, sino también de protección para las personas más vulnerables”, ha argumentado Illa.

En once meses de programa, hasta ahora se ha facilitado la compra de 1.158 viviendas, con un préstamo medio de 36.342 euros concedido a un perfil medio de edad de 29,6 años. La vivienda que se compra ronda los 190.000 euros. Con la cifra de operaciones y la media del préstamo, el ICF rondaría una financiación de 42 millones de euros este primer año, lejos del tope de 100 millones de la dotación.

Algo más de la mitad de las operaciones se dan en la veguería de Barcelona (647). La de Comarques Gironines sigue con 124 operaciones y casi el 11% del total, mientras que el Penedès completa el podio con 109 operaciones firmadas y el 9,4%.

Entre las entidades adheridas al programa se cuentan CaixaBank, Sabadell, Bankinter o Santander, así como otras menores como Arquia, Caixa Enginyers o CaixaGuissona, entre otras.

Luis Federico Florio

Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal ‘Bolsillo’, sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.

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