Medio mundo toma nota del shock del PSOE anti-Trump y abierto a China

El “caso España” sigue dando la vuelta al mundo. Hace unas semanas, la firme actitud del Gobierno español contra el inicio de la guerra de Irán se convirtió en punto de referencia. Parecía la valiente culminación de una calculada estrategia de alejamiento de los postulados y las exigencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, se hallaba en fase ascendente en el plano internacional, se convertía en potente referencia para muchos partidos de la izquierda europea, tantos de ellos en horas bajas; Sánchez se atrevía a decir lo que otros políticos europeos callan.

Hace un año, Sánchez dijo no al aumento del gasto militar hasta el 5% del PIB. Trump montó en cólera, y la primera potencia europea, Alemania, se lo tomó mal, puesto que el rearme es su principal apuesta estratégica e industrial. El pacifismo de Sánchez podía enardecer a los jóvenes alemanes reacios al servicio militar.El presidente español estaba dibujando una doctrina autónoma en la política exterior cuya única línea conservadora era y es el mantenimiento de una excelente relación con el reino de Marruecos.

Una concatenación de acciones policiales y judiciales quiebra la cultivada imagen de la España progresista

Se decía no a Trump en asuntos cardinales, se condenaba el ataque a Irán, se intensificaban las relaciones económicas y comerciales con China –China es el capítulo clave de todo lo que está ocurriendo–, se exhibía el crecimiento del PIB como acreditación distintiva, se convocaba una cumbre mundial de líderes y partidos progresistas en la que Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero aparecían al lado de los dos principales exponentes de la izquierda latinoamericana, Claudia Sheinbaum, presidenta de México, y Lula da Silva, presidente de Brasil, en Barcelona.

Un auténtico festival, hasta que llegó el catacrock que se ha oído hasta en el otro extremo del mundo.  18 y 19 de abril, cumbre progresista en Barcelona. 19 de mayo, registro de la oficina de Zapatero, con un demoledor auto judicial contra el ex presidente. Un bache moral que será muy difícil de superar. Figuras señeras de la izquierda progresistas española podrían acabar en la cárcel según cómo evolucionen las investigaciones policiales y judiciales en curso.

La apertura comercial de España a China está en el centro de las tensiones con Estados Unidos

El cráter Zapatero y la alucinante historia de Leire Díez, joven periodista bilbaína al parecer dispuesta a mover una célula de contrataque, recurriendo al inconmensurable archivo sonoro del comisario José Manuel Villarejo, auténtica planta de procesamiento de uranio enriquecido en España. Quien se acerca a Villarejo se le cae el pelo. “En ese archivo hay material para hacer caer tres veces el sistema político español”, me comentó hace más de siete años una persona relevante que tenía una cierta noción de la documentación acumulada por el excomisario de Policía.

Cada vez que el PSOE pisa una línea peligrosa, cae fulminado. No falla. Pasó en los años noventa del siglo pasado y puede ocurrir ahora con consecuencias más adversas que en la fase final de Felipe González. Una vez que González perdió el poder, la ofensiva cesó. Hay escenas y bríos de estos días que nos recuerdan aquellos momentos. Café, mucho café.

Una agencia federal de seguridad de EE.UU. abrió la lata del caso Zapatero, dando valiosas pistas

Hoy no estamos hablando de terrorismo de Estado, sin embargo. Estamos hablando de Venezuela y China, de China, especialmente; de la energía; estamos hablando de las relaciones que mantiene el PSOE con los cuerpos de élite de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Estamos hablando del partido que aceleró el final de ETA, el Partido Socialista Obrero Español que ha concedido el indulto a los políticos catalanes presos por los hechos de octubre del 2017 y que después ha transformado el indulto en ley de Amnistía. Todos perdonados, todos dentro.

¿Qué pasa en España?, preguntan estos días no pocos periodistas extranjeros enviados a Madrid para intentar entender algo. Respuesta: España ha sido gobernada durante los últimos ocho años por una alianza más o menos estable del Partido Socialista, partido de clases subalternas con contactos con el Estado, con agrupaciones mesocráticas de habla catalana, vasca y gallega, que se proclaman nacionalistas, soberanistas o independentistas, según la intensidad del viento. ¿Cuánto tiempo se puede gobernar España sin el apoyo activo del Madrid DF? Respuesta: ocho años, máximo.

Meloni no quiso recibir esta semana a Sánchez; en Italia recuerdan el caso Craxi en 1993

Es público y no es nota a pie de página. Un servicio federal de inteligencia norteamericano ha abierto la lata del caso Zapatero. El Servicio de Seguridad Na­cional (HSI) consiguió descodificar el teléfono móvil de un ­empresario venezolano sospechoso y entregó pistas fundamentales a la policía española. La primera alerta la dieron las autoridades francesas que investigan el blanqueamiento de capitlaes y después vinieron los datos aportados por el HSI, con numerosas menciones a Zapatero, según consta en el auto del juez José Luis Calama y en el informe de la Unidad de Delitos Económicos y Financieros (UDEF) de la Policía Nacional. En todas las cancillerías europeas han tomado nota: en el marco de la actual tensión con la Unión Europea, los Estados Unidos de Trump pueden realizar acciones de inteligencia sobre políticos europeos previamente ­señalados.

El expresidente Rodríguez Zapatero se halla hoy políticamente muerto, y Sánchez tiene la legislatura en llamas. Los lectores milaneses del Corriere della Sera seguramente han llegado a la conclusión que Zapatero es un desvalijador de joyerías al ver las fotos del material incautado de su caja fuerte, cuyo origen aún no está demostrado que sea delictivo. En Italia recuerdan estos días el linchamiento de Bettino Craxi en 1993. El Partido Socialista Italiano se acabó disolviendo.

Reverberación en Portugal; redada policial contra cuadros del PS por presunta corrupción

¿Qué es hoy un partido socialista en Europa? El PSOE se refundó en 1974-1977 para estabilizar España en el tramo final de la primera guerra fría. Si el PSOE actúa como agente autónomo en la segunda guerra fría, puede sufrir graves percances. Ahí los tenemos. El pasado jueves, el embajador de Estados Unidos en España, Benjamín León, dictó su primera conferencia en Madrid. Se lamentó de que Sánchez aún no lo haya recibido y afirmó que España está realizando transacciones comerciales con China que son peligrosas para la seguridad de Occidente. Se refirió especialmente a la empresa tecnológica Huawei. Más claro, el agua.

Como reverberación de lo ocurrido en España, acaba de producirse una redada policial contra cuadros del Partido Socialista portugués acusados de corrupción. En 1976, cuando la estabilidad de Portugal dependía vitalmente del PS de Mario Soares, cuando el PS era el dique del ala revolucionaria del Movimiento de las Fuerzas Armadas, esa redada no se habría producido. ¿Están dejando de ser funcionales los partidos socialistas europeos a las nuevas necesidades del sistema? Si es así, pueden caer como pajaritos.

El pasado miércoles, Sánchez viajó a Roma para ser recibido en audiencia por el papa León XIV, que pronto visitará España. Disponía de tiempo, y sus servicios buscaron una entrevista con la primera ministra Gior­gia Meloni, que finalmente no la concedió, tal y como ha informado Francesco Olivo, corresponsal de La Vanguardia en Italia. Meloni estaba políticamente hundida hace un mes; hoy no quiere ver a Sánchez para no disgustar a Trump.

Los cuadros del Partido Socialista no pueden sentirse protegidos como hace veinte o treinta años. Estamos en un nuevo mundo. No es retórica.

Enric Juliana Ricart

Adjunto al director de La Vanguardia. Al frente de la redacción en Madrid desde 2004. Anteriormente, corresponsal en Roma y redactor jefe de Información Local. Su último libro: ‘España, el pacto y la furia’ (2024)

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