La regulación europea frena la inversión en el continente y provoca que buena parte del ahorro que se genera en la región acabe huyendo a Estados Unidos. “La regulación y la fragmentación europea restan agilidad a los mercados”, ha afirmado Tomás Muniesa, presidente de Caixabank, durante su intervención en la Reunión del Cercle d’Economia, celebrada esta semana en Barcelona.
En el mismo sentido, Muniesa ha lamentado la falta de agilidad a la hora de aplicar cambios: “han pasado dos años de la publicación del informe Draghi y no se ha hecho nada o muy poco. Seguramente dentro de cinco años habremos sentado las bases y dentro de diez empezado a hacer alguna cosa. En una empresa esto sería impensable. Corremos el riesgo de caer en la inoperancia”, ha sentenciado. En la misma línea, Muniesa ha recordado la máxima: “Estados Unidos innova, China produce y Europa regula”.
Durante la intervención, también ha participado David López Salido, director general de Economía del Banco de España, quien ha matizado que el problema de Europa se encuentra, en mayor medida, en la fragmentación de regulaciones de los distintos estados que no tanto en la regulación en si misma.
En este sentido, han abogado por la unión bancaria y la necesidad de ganar tamaño en el mundo financiero con el impulso de grandes fondos de inversión y más recursos a los fondos de pensiones. En todo caso, Muniesa ha querido dejar claro que las empresas europeas -el 95% de las cuales son pymes- no tienen problema de acceso al capital en el continente.
