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El banco central japonés tomará una decisión el próximo 16 de junio.
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El desarme del carry trade podría impactar en bonos, acciones y bitcoin.
El Banco de Japón (BOJ) podría tomar una decisión con consecuencias que irían mucho más allá de sus fronteras.
Los días 15 y 16 de junio, la entidad celebrará una nueva reunión de política monetaria, uno de los ocho encuentros que realiza cada año para definir el rumbo de las tasas de interés. El mercado tiene previsto que el banco central elevará la tasa de referencia de 0,75% a 1,0%, un nivel que no se observa desde 1995.
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Esta medida busca contener las presiones inflacionarias que enfrenta Japón, pero también podría repercutir sobre la liquidez global y afectar a activos considerados de riesgo, como bitcoin (BTC).
La expectativa de un endurecimiento monetario ya se refleja en el mercado japonés. El rendimiento de los bonos gubernamentales a 10 años alcanzó recientemente su nivel más alto desde abril de 2008, tal como se observa en el siguiente gráfico:

La reunión tendrá además una particularidad: el gobernador del BOJ, Kazuo Ueda, no participará debido a que permanece hospitalizado por el tratamiento de un quiste hepático infectado. Sin embargo, los analistas consideran que su ausencia no alterará el rumbo de la institución.
«La ausencia de Ueda no afectará a la decisión institucional del BOJ de centrarse en los crecientes riesgos de inflación en lugar de los riesgos para el crecimiento derivados del conflicto en Medio Oriente», afirmó Saisuke Sakai, economista sénior del Mizuho Research Institute.
El riesgo está en el carry trade
La preocupación de los mercados no se centra tanto en el aumento de tasas en sí mismo, sino en sus posibles consecuencias sobre el denominado carry trade.
Como explicó anteriormente CriptoNoticias, esta estrategia consiste en pedir préstamos en yenes (históricamente una de las monedas con menores tasas de interés del mundo) para invertir ese dinero en activos que ofrecen mayores rendimientos en otros países.
Durante años, este mecanismo ayudó a alimentar la liquidez global y favoreció la demanda de acciones, bonos y activos considerados de riesgo, como BTC.
Sin embargo, cuando las tasas japonesas aumentan, la rentabilidad de esa estrategia disminuye. En consecuencia, algunos inversionistas optan por cerrar posiciones, vender activos y repatriar capital hacia Japón.
Albert Edwards, analista de mercados financieros, advirtió sobre este escenario en mayo de 2025. «Si los rendimientos más altos del banco nipón atraen a los inversionistas japoneses a regresar a casa, la reversión del carry trade podría causar un fuerte sonido de succión en los activos financieros estadounidenses», indicó
Por esa razón, agregó que los inversionistas deberían prestar especial atención a la evolución del mercado japonés. «Consideraría tratar de comprender y seguir el creciente extremo largo del mercado japonés como la cosa más importante para los inversionistas en este momento», sostuvo.
La inflación vuelve a ser la prioridad
La posible suba de tasas refleja un cambio de enfoque dentro del Banco de Japón. Tras décadas de combatir el estancamiento económico mediante estímulos monetarios extraordinarios, la entidad ahora enfrenta riesgos asociados a la inflación. Entre ellos figuran el encarecimiento de la energía, el aumento de los costos de importación provocado por la debilidad del yen y la escasez de mano de obra.
Aunque la inflación japonesa se desaceleró ligeramente de 1,5% a 1,4% entre abril y mayo, el banco central considera que las presiones inflacionarias siguen presentes.

Por ese motivo, los mercados buscarán especialmente señales sobre el ritmo de futuras subidas cuando el vicegobernador Shinichi Uchida ofrezca la conferencia de prensa posterior a la reunión. «Aunque Uchida es considerado uno de los miembros más moderados de la junta, probablemente intentará mostrarse bastante agresivo para evitar provocar caídas indeseadas del yen», señaló Nobuyasu Atago, economista jefe del Instituto de Investigación Económica de Rakuten Securities.
Un posible alivio desde Medio Oriente
El contexto geopolítico también podría influir en las decisiones futuras del Banco de Japón y en la reacción de los mercados.
El 13 de junio, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que un acuerdo con Irán sería firmado este fin de semana y que, inmediatamente después, el estrecho de Ormuz quedaría abierto nuevamente al tránsito marítimo.
La relevancia de ese paso marítimo es enorme. Antes del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, por Ormuz circulaba aproximadamente una cuarta parte del comercio mundial de petróleo transportado por mar y cerca del 20% del gas natural licuado.

Una reapertura efectiva contribuiría a reducir parte de las presiones inflacionarias que hoy preocupan a los bancos centrales, incluido el japonés. Ese posible alivio ya tuvo una reacción favorable en el mercado. Prueba de ello es que, al momento de la publicación de este artículo, BTC se mantiene por encima de los 64.000 dólares.

Por ahora, los mercados parecen adoptar una postura cautelosa. Y aunque la atención de muchos inversionistas sigue centrada en la Reserva Federal de Estados Unidos, la próxima decisión del Banco de Japón podría convertirse en uno de los factores más importantes para la liquidez global durante la segunda mitad de 2026.
