Craxi en el retrovisor

“Al PSOE le está pasando algo parecido a lo que les ocurrió a mi padre y al Partido Socialista Italiano en 1992. Los masacraron. Pagaron por todos en el proceso Mani Pulite . El país no iba mal económicamente, pero el Norte era anti-impuestos y tenía miedo de Europa, temía perder el control de la moneda, tener que decir adiós a la devaluación de la lira. Había acabado la guerra fría y empezaba una fase nueva. La acción judicial contra la corrupción desató una gran oleada populista a la que se sumó de manera irreflexiva el Partido Comunista. El PSI pagó el pato porque se dividió. La división interna lo quebró. El punto débil del PSOE puede ser este. Si se dividen, están muertos. En las crisis siempre aparecen manos externas dispuestas a jugar a la desestabilización. Mi padre murió convencido de ello. Esta es la gran prueba a la que se enfrenta Pedro Sánchez . Ahora en España, como entonces en Italia, haber molestado a los poderes internacionales se puede pagar caro”. Al habla, Vittorio Craxi , hijo del fallecido líder socialista Bettino Craxi , atento seguidor de la actualidad política española. Un hombre con oficio político.

Craxi pagó por todos, es verdad. El PSI se había financiado de manera ilegal, pero no en mayor escala que la Democracia Cristiana. El PCI no cobraba comisiones de las empresas italianas, pero recibía ayuda de la Unión Soviética, pese a sus desavenencias con Moscú. Las clases medias toleraban una alta tasa de corrupción en nombre del anticomunismo. Al caer el muro de Berlín, aquella dinámica viciada dejó de tener sentido.

El PSOE no se rompe; el PSC, puntal de Sánchez; Feijóo amnistía a Puigdemont

Meses después de la disolución de la URSS, el sistema de partidos italiano se iba a pique y la pequeña burguesía de Milán aplaudía en la calle al fiscal Antonio di Pietro , cuyo objetivo era la cabeza de Craxi. Metro noventa y dos de altura. Voz fuerte. Determinación. En el póker François Mitterrand , Felipe González , Mario Soares , Géorgios Papandreou , faltaba Craxi. Lo arrollaron. Siendo primer ministro se había enemistado con Estados Unidos dejando marchar de Italia al líder palestino Abbu Abbas , acusado por los norteamericanos de haber planificado el secuestro del crucero Achille Lauro en el Mediterráneo oriental. El Gobierno italiano sostenía que no había pruebas concluyentes sobre su culpabilidad y lo dejó marchar en avión rumbo a Irak, después de un incidente entre carabineros y militares estadounidenses en la base aérea de Sigonella. ¿Quién se atrevería hoy a un gesto así en la actual Europa? Ronald Reagan se enfureció. Italia intentaba ejercer una política exterior autónoma en Oriente Medio, de la que informaba al Vaticano, con la mirada puesta en sus alianzas energéticas. Soberanía nacional. Giorgia Meloni dice admirar al Craxi de Sigonella. “Los norteamericanos nunca me lo perdonaron”, confesó en una entrevista con La Vanguardia en febrero de 1999 en Túnez, país en el que se había refugiado y en el que murió al cabo de un tiempo. Corrupto, propalestino y filoterrorista, dirían hoy algunos en España. En Italia lo han rehabilitado: político de altura que cometió equivocaciones.

La peliaguda historia de Bettino Craxi es pertinente en el actual momento. El PSOE no se va a romper en los próximos meses. Emiliano García-Page espera y desea el hundimiento de Sánchez, lo alienta, pero no ganará nunca un congreso socialista. Hay recelos, dudas y reticencias entre dirigentes que callan, pero el PSOE no va a estallar.

El fallecido dirigente socialista italiano, Bettino Craxi, en 1989
El fallecido dirigente socialista italiano, Bettino Craxi, en 1989Leonardo Cendamo / Getty

El principal punto de apoyo de Sánchez sigue siendo el PSC, lo cual no es un dato menor. Un dato que enfurece a Felipe González . Un PSOE con áncora principal en el puerto de Barcelona. Ese jamás fue su esquema, su idea de España. Jamás.

Es un dato relevante que está obligando a Alberto Núñez Feijóo a amnistiar a Carles Puigdemont , antes que se pronuncie el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Feijóo estuvo ayer en Barcelona, en la clausura del congreso del PP catalán y dijo dos cosas relevantes: “El PP quiere pasar página del procés ”. “El cambio no se hará en contra de Catalunya”.

El PSOE no se rompe. Feijóo intenta asfaltar el camino para que Junts apoye una moción de censura en otoño. Intenta que el voto de los catalanes no le cierre de nuevo el paso. Jordi Pujol , 96 años, muy lúcido, advierte a las juventudes de Junts que hay que integrar a los inmigrantes y no caer en el sectarismo; que escuchen más al papa León y no piensen tanto en Aliança Catalana. Salvador Illa no para de declararse admirador de Pujol. Un grupo de diputados de ERC, con Francesc-Marc Álvaro en cabeza, crean una corriente socialdemócrata moderada en ERC. Tres días después del sórdido debate en el Congreso sobre la corrupción, la abogada Miriam González , esposa del exviceprimer ministro británico, Nick Clegg , reitera que piensa presentarse a las próximas elecciones generales al frente de un partido liberal-centrista de nuevo cuño. Ya lo tiene registrado.

Lo viejo y lo nuevo se entrecruzan constantemente en este áspero cambio de época. Un día, lo de ayer deja de tener sentido.

Enric Juliana Ricart

Adjunto al director de La Vanguardia. Al frente de la redacción en Madrid desde 2004. Anteriormente, corresponsal en Roma y redactor jefe de Información Local. Su último libro: ‘España, el pacto y la furia’ (2024)

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