El desfile de París muestra cohesión europea y homenajea a Ucrania

Cuando en febrero del 2022 Vladímir Putin ordenó la invasión de Ucrania, a la que negaba incluso su derecho a existir como Estado independiente, no podía imaginar que cuatro años y medio después soldados y pilotos de Kyiv desfilarían en París, como héroes y aliados. La parada militar de este martes en los Campos Elíseos, con ocasión del Día de la Bastilla, la fiesta nacional francesa, ha sido una demostración de unidad europea y un homenaje a Ucrania por su coraje.

El último desfile del 14 de Julio bajo la presidencia de Emmanuel Macron, que dejará el Elíseo en mayo del 2027 al no poder concurrir a la reelección, ha querido ser especial, con más participantes que nunca -6.800 militares a pie-, 315 vehículos, un centenar de aviones y 31 helicópteros. Pero lo más significativo ha sido la presencia de 500 militares de países aliados, la mayoría de la Coalición de Voluntarios para Ucrania.  España ha enviado a 21, con representación de tropas de tierra, infantes de marina y miembros del Ejército del Aire y del Espacio. Surcó asimismo el cielo parisino un caza F-18 con base en Zaragoza.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, saluda a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, antes del desfile de París
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, saluda a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, antes del desfile de ParísBENOÎT TESSIER / POOL / AFP

El número de militares extranjeros ha sido forzosamente reducido, por razones logísticas, pero se ha mantenido la carga simbólica. Para el desfile se escogió el lema de “El despertar estratégico de Europa”, un mensaje claro frente a Rusia y también dirigido a la Administración Trump ante sus continuos desaires a sus aliados de la OTAN y su amenaza dejar a los europeos solos ante su destino. Estaban presentes en la tribuna muchos líderes europeos, entre ellos Pedro Sánchez, el canciller Friedrich Merz o los primeros ministros Keir Starmer -que se despidió de sus homólogos y Donald Tusk, que arroparon al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acompañado por su esposa. La víspera, todos  asistieron a una cena en el Elíseo que ofrecieron Macron y su esposa Brigitte. 

Los soldados ucranianos, 25, desfilaron al final del contingente de aliados, entre fuertes aplausos y la mirada emocionada de Zelenski. En la apertura del desfile, dos Mirage 2000B volaron al lado de los nueve Alfajets de  la Patrulla de Francia, la unidad acrobática nacional, que dibujó la estela de la bandera tricolor. Como copilotos de los Mirage iban dos ucranianos formados en Francia.

Fue significativo que entre las unidades francesas escogidas para participar en el desfile había varias desplegadas en el flanco este de la OTAN para asegurar la protección frente a la creciente amenaza rusa. Entre ellas, militares del regimiento de carros de combate estacionado en Rumanía, del batallón multinacional de la OTAN en Estonia, de submarinistas y artificieros del Mediterráneo y de fuerzas especiales de despliegue rápido del Ejército del Aire y del Espacio.

Como cada año,  el desfile sirvió para exhibir el poder de disuasión nuclear de Francia, el único país de la Unión Europea, después de la salida del Reino Unido, que posee armas atómicas propias y asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.  Sobre los Campos Elíseos volaron un Airbus cisterna y de transporte, vital para la proyección estratégica en caso de crisis, así como siete cazabombarderos Rafale capaces de llevar misiles nucleares. A pie desfilaron marineros de los submarinos atómicos.

Bajo el impulso de Macron, Francia ha reivindicado en los últimos años, con múltiples iniciativas, su vocación de liderazgo europeo en el ámbito de la defensa. Uno de los pasos más importantes se dio a principios de marzo, durante la visita del presidente a la base de Île Longue (Bretaña), al sur de Brest, que alberga los cuatro submarinos portadores de misiles nucleares de largo alcance que se turnan en los océanos para mantener una patrulla permanente. El desplazamiento a esta base tan sensible y superprotegida, casi siempre de imposible acceso, fue excepcionalmente abierto a un grupo de periodistas franceses y extranjeros, con la voluntad expresa de darle publicidad.

En Île Longue Macron pronunció un discurso para lanzar su oferta de “disuasión avanzada”, una iniciativa criticada por la extrema derecha por entender que supone una renuncia de soberanía y un compromiso excesivo. El presidente dijo que Francia ponía su arsenal como garantía para otros países aliados en Europa y para disuadir a un potencial enemigo de un ataque contra ellos. Esta disuasión avanzada podría incluir eventualmente el despliegue ocasional de armas francesas, como los cazas Rafale, en territorio de los aliados, algo que enfurece a Moscú. Se trata de un intento, aunque parcial e insuficiente por ahora, de superar el paraguas de protección estadounidense vigente desde el final de la II Guerra Mundial y al que tanto cuesta renunciar. Quienes se han adherido a este proyecto de Macron, como Alemania, Bélgica, Polonia, los Países Bajos, Grecia o Dinamarca,  aceptan realizar ejercicios conjuntos y planificación común con los franceses, si bien la decisión final de apretar o no el botón nuclear corresponderá siempre al presidente de Francia, una prerrogativa constitucional innegociable.

El desfile no estuvo exento de cierta polémica interna. La elección de quienes marchan se basa en diversos criterios. No quiere olvidarse nadie, ni a la Policía Nacional, ni a la Gendarmería ni a los bomberos, muy ocupados estos últimos en los múltiples incendios forestales consecuencia de la última ola de calor.  Hubo críticas por la presencia en el acto, por primera vez, de cinco agentes de la Brigada de Represión de la Acción Violenta (BRAV-M), que operan en motocicleta y se han visto implicados en actuaciones condenadas por su excesiva contundencia durante manifestaciones. 

El desfile concluyó con un homenaje específico a la Armada, fundada hace cuatrocientos años por deseo del cardenal Richelieu, y el canto del himno nacional, La Marsellesa.

Eusebio Val Mitjavila

Corresponsal de ‘La Vanguardia’ en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)

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