El asesinato de la parlamentaria Ann Widdecombe el pasado jueves ha dado un giro inesperado. Después de que el sospechoso del crimen, un hombre de 28 años, fuera liberado, el caso ha pasado de manos policiales a la unidad antiterrorista, que lidera ahora la investigación. El sospechoso ha vuelto a ser detenido después de que trascendiera que Widdecombe fue asesinada en su domicilio tan solo 20 minutos después de conceder una entrevista en la que defendía al líder de su partido, Nigel Farage, de las acusaciones en las que se ha visto envuelto y que han conducido a su dimisión.
Widdecombe, exministra del Partido Conservador, conocida personalidad televisiva y portavoz de Justicia del partido populista Reform UK, tenía 78 años. Su cuerpo mostraba graves lesiones.
El lunes por la tarde, la ministra británica del Interior, Shabana Mahmood, explicó que había hablado con el responsable de la Policía Antiterrorista y que este cuerpo se había hecho cargo de la investigación “tras la aparición de nueva información y pruebas”. El sospechoso liberado el sábado fue arrestado de nuevo. Cuando fue liberado, la Policía afirmó que “no existía información que sugiriera que se trataba de un incidente relacionado con el terrorismo”.
Cuando el sospechoso fue liberado, la Policía afirmó que “no existía información que sugiriera que se trataba de un incidente relacionado con el terrorismo”
El jefe de la Policía Antiterrorista nacional, Laurence Taylor, afirmó en un comunicado que los investigadores “siguen múltiples líneas de investigación para determinar la motivación de este ataque”. Este giro apunta a que los investigadores estudian ahora la posibilidad de que el asesinato tuviera una motivación política.

Mahmood explicó posteriormente en la Cámara de los Comunes que el sospechoso no era conocido previamente por los servicios antiterroristas. También anunció que se revisarán las recomendaciones de seguridad para los antiguos diputados y ofreció a Farage una reunión con responsables del Ministerio del Interior para abordar la protección de los cargos de Reform UK.
Nigel Farage, líder de Reform UK, ha estado en el centro de la polémica en las últimas semanas por una donación no declarada de cinco millones de libras (unos 5,8 millones de euros), que, según él mismo afirmó, estaba destinada a sufragar su seguridad personal.
