La crisis de la gasolina que Rusia lleva sufriendo desde el mes de mayo, debido a los ataques ucranianos contra sus refinerías, ha saltado las fronteras. Mientras el gobierno ruso aseguraba este martes que su mercado interno está parcialmente estabilizado, dos países de Asia Central que no son productores de petróleo y que dependen de las importaciones rusas, Kirguistán y Tayikistán, están experimentando en carne propia escasez de combustible. Obligados a aplicar restricciones, están buscando alternativas en otros países.
Este mes de julio Moscú se ha visto obligada a prohibir la exportación de diésel debido a la reducción de su producción por el daño en sus refinerías. Con anterioridad también había vetado la venta al exterior de ciertas categorías de gasolina para automóviles y queroseno para aviación. Esto supone un alto riesgo para los países que compran a Rusia la mayor parte del combustible que consumen.
Falta de gasolina y diésel, y precios más altos
Los disponibilidad de gasolina y diésel en las gasolineras de Kirguistán ha ido empeorando desde principios de julio. Y los precios no han hecho más que subir. “Mucha gente necesita el coche para ganarse la vida. Trabajamos como mulas y ahora nuestro dinero se va para comprar gasolina”, decía un hombre que esperaba dentro de su coche en una gasolinera de Bishkek al servicio kirguís de Radio Liberty.
Algunas gasolineras de Bishkek solo tienen un tipo de combustible, normalmente el diésel. El motivo es que “hasta hace poco las refinerías rusas solo ofertaban combustible diésel”, explicaba este 20 de julio al medio Kaktus el presidente de la Asociación de Comerciantes de Petróleo de Kirguistán, Kanatbek Eshatov.
Las empresas locales están buscando suministros en Azerbaiyán, China, Bielorrusia y Turkmenistán, y “los precios se han duplicado. Si en la primavera el costo de una tonelada de gasolina era de 700 dólares, y el diésel de 800, ahora los precios han subido a 1.800 y hasta 1.900, respectivamente”, añade Eshatov.
Kirguistán importa más del 90 % de sus productos petrolíferos de Rusia
Kirguistán, un país montañoso de alrededor de 7 millones de habitantes, importa más del 90% de sus productos petrolíferos de Rusia. Según datos de la agencia Reuters, las exportaciones de Rusia de queroseno para aviones por ferrocarril a Asia Central y Afganistán se desplomaron en más del 92% en junio con respecto a mayo, hasta situarse en tan solo 3.800 toneladas. De la misma forma, los suministros de gasolina cayeron un 34%, hasta las 99.300 toneladas.
Kirguistán ha pedido ayuda a países como la vecinas Kazajistán o Uzbekistán para sustituir los suministros rusos. El gobierno anunció haber firmado contratos para comprar diésel y queroseno para aviones con Bielorrusia y con China. Ese martes, el ministro de Energía, Altinbek Risbekov, anunció que los primeros envíos de combustible y lubricantes procedentes de Bielorrusia y China ya han llegado al país.
La semana pasada las autoridades de Kirguistán también prohibieron la exportación de gasolina, diésel, petróleo y otros productos derivados del petróleo, incluso a sus socios de la Unión Económica Euroasiática. La medida debe operar hasta que el mercado interno se estabilice y el país logre los volúmenes necesarios de combustible.
El viceprimer ministro ruso Nóvak dice que la situación en Rusia está parcialmente estabilizada
También está en alerta Tayikistán (11 millones de habitantes), que como Kirguistán importa de Rusia la mayor parte del combustible que consume. Daler Juma, su ministro de Energía, ha dicho que el país dispone de reservas para 60 días, y ha comenzado a buscar futuros suministros en los países cercanos como Kazajistán, Turkmenistán, Iraq, Irán y Bielorrusia.
En Rusia, mientras tanto, el mercado de combustibles se ha estabilizado parcialmente, aseguró este martes Alexánder Nóvak, viceprimer ministro. Según él, las medidas el gobierno “están dando resultado y el mercado se está estabilizando: en muchas regiones se están eliminando las restricciones, y esto se ve en el número de estaciones de servicio que funcionan y en la reducción de las colas”. Señaló, sin embargo, que la situación sigue siendo difícil en algunas regiones.
La crisis de la gasolina en Rusia ha provocado largas colas ante las estaciones de servicio y una aumento de los precios. La mayoría de las regiones rusas, unas 80 según el periódico económico RBK, han tenido que imponer restricciones de distinto tipo a los conductores que se acercaban a las gasolineras a repostar.
