Trump carga contra la prensa crítica en su regreso a la cena de corresponsales de la Casa Blanca

Tres meses después de que un hombre armado irrumpiera en el Hotel Hilton con la intención de asesinarlo, Donald Trump finalmente presidió anoche la Cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, que fue reprogramada tras el atentado. Su discurso incluyó repetidas referencias al magnicidio frustrado, pero también ataques feroces a los medios de comunicación, a pesar de que fue invitado por una asociación de periodistas.

En esta ocasión, el evento tuvo lugar en el Waldorf Astoria de Washington –donde antes se encontraba el Trump International Hotel–, un recinto más pequeño, que contó con mayores medidas de seguridad. El Hilton había acogido la cena desde 1972, pero el atentado producido en abril llevó a las autoridades a priorizar la prevención, lo que dejó fuera a muchos corresponsales. Trump aprovechó su intervención para remarcar la necesidad de construir su salón de baile en la Casa Blanca para acoger este tipo de eventos.

“Es estupendo volver a un lugar que conozco muy bien porque yo lo construí”, presumió el presidente, en un discurso cargado de las bromas y el sarcasmo que caracterizan este evento anual. “Como dije hace tres meses, el espectáculo debe continuar”, añadió, y se puso a recordar su tercer y último asesinato frustrado, que copó el grueso de su intervención. “Muchos de vosotros estabais allí conmigo, y algunos demostrasteis una valentía extrema”, subrayó, con referencias a periodistas y miembros del Servicio Secreto.

Cole Tomas Allen, el hombre de 31 años de California que irrumpió en el Hilton, está acusado de intento de asesinato del presidente, entre otros delitos, después de accionar su arma al pasar por el último control de seguridad antes de entrar al salón de baile en el que Trump se disponía a hablar. Allen se ha declarado inocente de todos los cargos, aunque pesa sobre él una fuerte evidencia, incluidos videos y un mensaje que dejó a sus familiares en el que aparentemente anunció sus planes.

“Esta noche nos reunimos de nuevo para responder a ese atroz atentado con una determinación inquebrantable, y todos y cada uno de los que estamos aquí queremos demostrar que en Estados Unidos no cedemos ante la violencia política”, señaló el presidente. En el mismo tono se expresó Weija Jiang, corresponsal de la CBS y presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, en su discurso de apertura: “Un intento de asesinato contra nuestro presidente es un ataque a la propia democracia. No dejaremos que nos intimiden. Nos negamos a permitir que la violencia tenga la última palabra”.

Donald Trump, presidente de EE.UU.

“En este lugar hay, sin duda, el mayor grupo de personas afectadas por el síndrome de obsesión contra Trump que se haya reunido jamás”

Trump aprovechó, entre bromas, para hablar de los “éxitos” de su primer y segundo mandato, y añadió: “El tercero será aun mejor”. La Constitución prohíbe que sea elegido presidente más de dos veces, pero el mandatario insiste con frecuencia en su voluntad de presentarse a los comicios, aunque anoche dijo que solo estaba “bromeando”.

Después del momento inicial de unidad y recuerdo, Trump pasó al ataque contra los periodistas presentes. “En este lugar hay, sin duda, el mayor grupo de personas afectadas por el síndrome de obsesión contra Trump que se haya reunido jamás al mismo tiempo”, bromeó. Las descalificaciones incluyeron menciones directas a la corresponsal de la CNN, Kaitlan Collins, de quien el presidente se aquejó el mes pasado porque “nunca sonríe” después de que esta le preguntara sobre las víctimas de su antiguo amigo y pederasta fallecido Jeffrey Epstein.

Tampoco le faltaron las burlas a sus adversarios políticos, como el gobernador de California Gavin Newsom, a quien apodó como “Newscum” (juego con la palabra “escoria”). También insultó a los “terribles” e “incompetentes” Jimmy Kimmel y Stephen Colbert, presentadores de late nights que han visto sus trabajos afectados por sus críticas a Trump. ABC suspendió temporalmente el programa de Kimmel tras bromear sobre la muerte del activista Charlie Kirk, mientras que la CBS ha cancelado el programa de Colbert después de un acuerdo extrajudicial de su empresa matriz, Paramount, con Trump.

El presidente alcanzó el poder, en gran parte, por su capacidad de reducir a los medios de comunicación a una herramienta del establishment que conspiraba contra él y en una maquinaria de fake news, expresión que popularizó en el 2016. Aunque su relación con la prensa siempre fue conflictiva, hecho que explica que siempre, hasta este año, haya rechazado acudir a la cena de corresponsales. En su segundo mandato, el presidente ha normalizado los continuos insultos, descalificaciones y burlas a los periodistas presentes en sus intervenciones casi diarias.

Trump se burla de Jimmy Kimmel y Stephen Colbert, cuyos ‘late nights’ fueron suspendido y cancelado tras las presiones de la Casa Blanca 

También ha echado mano de su propio Departamento de Justicia y su Comisión Federal de Comunicaciones para perseguir y amenazar a periodistas y cómicos críticos. Un reciente ejemplo son las citaciones judiciales emitidas contra un grupo de periodistas de The New York Times que habían publicado artículos que revelaban fallos de seguridad en el nuevo Air Force One, el avión presidencial donado por Qatar a Trump. El periódico estadounidense recurrió el caso y este jueves un juez federal le dio la razón, hecho que ha llevado al gobierno a retirar sus citaciones.

Anoche, uno de los periodistas objeto de la persecución judicial de Trump, Tyler Pager, recibió un premio por su “integridad” sobre el escenario y saludó a Trump, quien lo aplaudió durante la entrega. Horas antes, el presidente había dicho que su gobierno no va “tras los periodistas”, sino “tras quienes filtran la información”, a pesar de que los topos, en realidad, están en su administración y son quienes filtran a la prensa.

No son las únicas demandas presentadas por la Administración Trump, que este mismo año ya citó ante un gran jurado a periodistas de The Wall Street Journal y The Washington Post por sus informaciones relacionadas con la guerra de Irán.

Además, Trump ha usado a la prensa para sacar gracias a una serie de polémicos acuerdos extrajudiciales con grandes empresas tecnológicas y mediáticas. En su última declaración de impuestos, que lo consolidó como el presidente que más se ha enriquecido en la historia de EE.UU., declaró haber recibido 86,5 millones de dólares tras sellar las demandas contra ABCCBS, YouTube, Meta y la red social X.

A estas tres últimas, las denunció porque suspendieron su cuenta tras el asalto al Capitolio, en el 2021. La demanda a ABC News fue por difamación: un periodista dijo que Trump fue declarado culpable de “violar” a la escritora E. Jean Carroll, cuando en realidad lo fue por “abuso sexual”. A la CBS, porque, durante la campaña del 2024, editaron una entrevista con la demócrata Kamala Harris, una práctica habitual en televisión, y Trump alegó que eso la benefició electoralmente.

Javier de la Sotilla Puig

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