La IA y la crisis geopolítica provocan un repunte del paro juvenil en el mundo

En todo el mundo, los jóvenes se están incorporando por primera vez al mercado laboral en un momento particularmente difícil, marcado tanto por el impacto de la inteligencia artificial (IA) como por el aumento de las tensiones geopolíticas. Después de alcanzar su nivel más bajo en dos décadas hace dos años, la tasa de paro juvenil global volvió a subir una décima en el 2025, hasta el 12,4%, según el informe Tendencias mundiales del empleo juvenil 2026: Regreso al futuro , elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que publica este estudio con carácter bienal. Esto equivale a unos 67 millones de personas desempleadas de entre 15 y 24 años en todo el mundo.

Además, el informe apunta que la proporción global de jóvenes que ni estudian ni trabajan –el colectivo que se bautizó como los ninis en la última gran crisis financiera– también se amplió en tres décimas, hasta el 20%, en comparación con los niveles de 2023. Esta situación ya afecta a más de 257 millones de personas. En paralelo, la ocupación entre los adultos sí creció en este período de tiempo, ya que el paro de los mayores de 24 años se redujo del 3,7% al 3,6%.

Los mayores incrementos del desempleo juvenil se dan en el Norte de África y Norteamérica

El empeoramiento de la situación laboral de los jóvenes es generalizado: la tasa de desempleo juvenil aumentó en ocho de las once subregiones del mundo, con los mayores incrementos en el Norte de África, Norteamérica y los países de Europa del Norte, del Sur y Occidental. Aun así, los países árabes registraron la tasa más elevada de desempleo juvenil, del 26,2%, seguidos por los norteafricanos, con un 22,6%. Estas dos regiones también concentran los mayores porcentajes de jóvenes que ni estudian ni trabajan, con un 32,4% y un 30,1%, respectivamente, casi una tercera parte. “En estos países existe una larga historia de desempleo y cada incremento que observamos es más preocupante”, señala Sara Elder, responsable de la Unidad de Análisis del Empleo y Política Económica del Departamento de Políticas de Empleo de la OIT.

En cambio, África subsahariana es la región con la tasa de desempleo juvenil más baja, del 8,4%. Elder matiza que, en este caso, la cifra responde en gran medida a que los jóvenes no pueden permitirse estar sin trabajar. De hecho, en los países de ingresos bajos y medianos bajos, nueve de cada diez jóvenes tienen un empleo informal, lo que limita su acceso a un salario estable y a la protección social. “Hay una relación entre la falta de oportunidades [para los jóvenes] y la migración”, añade Sukti Dasgupta, directora del Departamento de Empleo, Competencias y Empresas Sostenibles de la OIT. Este fenómeno, admite, se ha observado repetidamente en la salida de jóvenes norteafricanos hacia Europa en busca de mejores perspectivas económicas, como ocurre con quienes han llegado a Ceuta en los últimos días. Sin embargo, Dasgupta insiste en que la migración debería ser una “decisión” y no una “necesidad”; y que también puede aliviar tensiones demográficas en los países de acogida.

El 6% de los empleos ocupados por menores de 29 años están altamente expuestos a la IA

Más allá de los efectos de la geopolítica, el informe de la OIT también apunta a la IA como una amenaza para el empleo juvenil. El documento estima que el 6,1% de los puestos de trabajo ocupados por jóvenes de entre 15 y 29 años están altamente expuestos a esta tecnología, lo que equivale a 55,8 millones de personas. Esta proporción es mayor en los países de Europa del Norte, del Sur y Occidental (14,9%) y en Norteamérica (14,3%). En un escenario en el que la IA provoque la desaparición del 10% de los empleos expuestos a esta transformación, la OIT calcula que 5,6 millones de jóvenes perderían su trabajo y tendrían que buscar suerte en otro sector, sobre todo en los países de ingresos altos.

En este sentido, la organización alerta de que se está produciendo un “vaciado” de las ocupaciones de cualificación intermedia, como las tareas administrativas. Estos puestos, más susceptibles de ser sustituidos por la IA y que a menudo han servido como puerta de entrada de los jóvenes al mercado laboral, están perdiendo peso en las contrataciones. “Aunque el impacto directo sobre el empleo sigue siendo incierto, no debemos caer en la complacencia ni subestimar los riesgos. El progreso tecnológico, incluida la IA, debe beneficiar a los jóvenes, no perjudicarlos”, sentencia Dasgupta.

Otra brecha de género por cerrar

El informe de la OIT deja claro que el rostro de la inactividad juvenil en buena parte del mundo es femenino. Más de uno de cada cuatro jóvenes que no estudian ni trabajan son mujeres. La tasa femenina se sitúa en el 27,4%, más del doble que la de los hombres (13,1%). Esta brecha se amplió aún más en el 2025, ya que el repunte de este indicador fue mayor entre las mujeres (0,5 puntos porcentuales) que entre los hombres (0,2). La organización argumenta que esta diferencia no se explica tanto por un acceso de­sigual a la educación como por otras “barreras persistentes”, entre ellas las responsabilidades de cuidados no remunerados en el hogar, la discriminación laboral y los obstáculos para acceder a empleos de calidad. Esta situación es especialmente grave, señalan los autores del estudio, en los países árabes, el norte de África y Asia meridional, donde la participación de las mujeres jóvenes en la fuerza laboral es más baja.

Paula Solanas Alfaro

Periodista de Economía en La Vanguardia. Antes trabajó durante diez años en la misma sección en el Diari Ara. Es autora del libro ‘El club de los unicornios’ (Península, 2023).

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