El sector productor se ha unido por primera vez de forma unánime para denunciar la situación “inadmisible” ante los primeros precios de compra de uva destinada a la DO Cava que se están planteando para esta vendimia. Associació de Viticultors del Penedès, Unió de Pagesos, Asaja, Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya, Asociación de Viticultores de Requena, Comunidad de Labradores y Ganaderos de Almendralejo y Revolta Pagesa han firmado conjuntamente un comunicado, al que ha tenido acceso La Vanguardia, en el que muestran su rechazo. De forma rotunda manifiestan que “no permitiremos que se construya el futuro del sector vitivinícola a expensas de la ruina de quien cultiva los viñedos”. En el comunicado se remarca que “el problema no es sólo el precio, es el futuro del sector”.
Afirman que “mientras se habla reiteradamente de sostenibilidad, futuro y prestigio del sector vitivinícola vinculado a la DO Cava, algunos de los primeros precios que están circulando se sitúan muy por debajo de los costes de producción de referencia establecidos por el Institut Català de la Vinya i el Vi de la Generalitat (entre 0,53 y 0,56 euros el kilo). En este sentido señalan que, “en estos momentos los precios que se comentan en el sector son: Jaume Serra (Grupo García Carrión) en torno a 0,30 €/kg, Celler Can Pagès en torno a 0,25 €/kg y Vins Font en torno a 0,30 €/kg”. Y recuerdan que la Ley de la Cadena Alimentaria establece que el precio percibido por el productor primario debe ser superior a su coste efectivo de producción.

Ello los lleva a manifestar que hay propuestas que, en algunos casos, se situarían prácticamente a la mitad del coste de producción de referencia. Dicen que “esta situación, de confirmarse, supondría cargar una vez más sobre el viticultor las tensiones económicas y comerciales del sector”. Y al hilo comentan los representantes de los viticultores que “aún nos preocupa más que se planteen fórmulas que pueden maquillar el precio realmente percibido por el productor”.
En algunos casos, explican, “sólo aproximadamente el 70% de la uva se pagaría al precio anunciado, mientras que el 30% restante podría llegar a pagarse a sólo 0,12 €/kg”. A la vez afirman que “no aceptaremos que se presente públicamente un determinado precio de la uva si después, mediante porcentajes, limitaciones de kilos u otras fórmulas comerciales, el precio medio real que acaba percibiendo el viticultor es sustancialmente inferior”.

Las organizaciones productoras consideran que esta vendimia puede marcar un punto de inflexión. En este sentido señalan que “durante años se ha pedido a los viticultores profesionalización, calidad, sostenibilidad, inversiones, adaptación al cambio climático y compromiso con el territorio. Pero todo esto es incompatible con pagar las uvas por debajo de su coste de producción”. También indican que “no habrá sostenibilidad ambiental sin sostenibilidad económica. No habrá prestigio para nuestros vinos y cavas si quien cultiva el viñedo no puede vivir dignamente de su trabajo”.
Sea como fuere, el sector productor espera que los primeros precios por las uvas no sean definitivos. Se considera que “los grandes compradores todavía están a tiempo de rectificar y alinearse con el territorio, el campesinado y defender un modelo justo con todo el mundo”.
DO Cava
Polémica por un comunicado “triunfalista”
A los representantes de los viticultores no gustó nada que la DO Cava, a muy pocos días de haberse iniciado la vendimia más temprana, afirmara que se mantenían “de forma mayoritaria” los precios por las uvas respecto a la campaña del 2025. También se aseguró que la compra de uva destinada a la elaboración de cavas supondrá unos ingresos de unos 100 millones de euros a los viticultores del territorio.
En el comunicado de la DO Cava su presidenta, Marta Vidal, afirmaba que “el cava tiene una importancia capital en la pervivencia del viñedo en nuestro país y en la creación de productos que internacionalizan y dan un recorrido a nuestros viñedos. Por eso trabajamos juntos para proteger los intereses de viticultores y elaboradores, por eso pagamos más por la calidad, y por eso hemos puesto en marcha medidas para que las oscilaciones del clima no las acabe pagando quien menos puede asumirlas”.

A la vez, Marta Vidal aseguraba que “trabajamos para conseguir un pacto de valor para el viñedo con información clara y contratos transparentes para el viticultor. Lo hacemos, además, desde la mayor dimensión del sector: 190 millones de botellas, 12.000 puestos de trabajo y 6.200 familias de viticultores dependientes. Cuando se habla del precio de la uva, es necesario hablar de ello con todas las cifras sobre la mesa”.
Según Joan Colomer, vocal del Consejo Regulador de la DO Cava en representación del sindicato agrario Associació de Viticultors del Penedès, “el relato oficial sobre el precio de la uva esconde la realidad que viven centenares de viticultores”. La Associació de Viticultors del Penedès ha expresado su “profunda preocupación” por el comunicado de la DO Cava en el que “se trasladó a la opinión pública la imagen de un sector comprometido con los viticultores, manteniendo los precios y comprando más uva de la prevista”. Creen que fue un mensaje “triunfalista”, y aseguran que “la credibilidad del sector no se construye con titulares, sino con los precios que llegan a los viticultores”. Joan Colomer remarca que “sin viticultores que se ganen la vida no habrá viña, ni paisaje, ni calidad ni futuro para el cava”.
David Sendra, el responsable nacional del sector de la viña y el vino del sindicato agrario Unió de Pagesos y también vocal de la DO Cava, ha afirmado que “la realidad del mercado desmiente el comunicado de la DO Cava sobre los precios de las uvas”. Explica que “el precio nominal puede mantenerse en algunos contratos, pero la combinación de bajadas de precio, reducción de los volúmenes contratados y una menor demanda comporta una disminución efectiva de los ingresos de los viticultores”.

