Trump suspende los aranceles del 50% a Canadá tras alcanzar un acuerdo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció a última hora del martes que iba a suspender durante tres días los nuevos aranceles del 50% que iban a entrar en vigor a medianoche sobre los productos canadienses, y afirmó que ambos países habían llegado a un acuerdo.

 “Mientras continuamos con este trabajo, Canadá sigue centrado en construir una economía nacional más fuerte, más independiente y más competitiva”, dijo el primer ministro canadiense Mark Carney en su comunicado. La oficina del representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, señaló que el acuerdo incluirá “un acceso integral al mercado para todos los productos estadounidenses, compromisos en materia de seguridad económica, la armonización del comercio digital” y otras disposiciones.

Washington quiere un acceso integral a todos los productos estadounidenses

Los aranceles estadounidenses habrían cubierto importaciones por un valor de unos 20.000 millones de dólares. Expertos en comercio y responsables del sector señalaron en su momento que estas tarifas podrían haber provocado la pérdida de puestos de trabajo y el cierre de empresas en sectores vulnerables de Canadá, como los de la madera, el vino y los productos lácteos.

Uno de los principales escollos continúa siendo el sector del automóvil. Estados Unidos ha planteado reducir del 25% al 15% el arancel sobre los vehículos canadienses, mientras Ottawa busca una rebaja mayor y exenciones.

Los aranceles habrían golpeado bienes por 20.000 millones de dólares

Washington también reclama que Canadá retire sus aranceles de represalia sobre automóviles estadounidenses, que las provincias vuelvan a vender bebidas alcohólicas de EE.UU. y además, reclama cambios en el sistema de cuotas de importación de productos lácteos.

No es la primera vez que Trump anuncia derechos de aduana para retractarse después, al usarlos como herramienta negociadora. En el caso de Canadá, los aranceles se basan en una ley de hace casi 100 años. La Sección 338 de la ley arancelaria de 1930 no se basa en márgenes de dumping, subvenciones o amenazas a la seguridad, sino en la existencia de un trato discriminatorio o desigual contra el comercio de EE. UU. por parte de otro país, y da al presidente un instrumento de hasta 50% arancelario para compensar esa desventaja.

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