La industria alemana pide volver a la jornada de 40 horas semanales

El gobierno alemán está convencido de que sus ciudadanos tienen que trabajar más. Lo ha repetido en distintas ocasiones el canciller Friedrich Merz y ahora el mundo económico germano se está sumando a sus plegarias.

Las grandes empresas de la industria alemana están presionando para restablecer la jornada laboral de 40 horas en el sector –con el mismo salario–, cuatro décadas después de que los trabajadores industriales alcanzaran el hito de instituir la jornada de 35 horas, bajo el impulso del poderoso sindicato IG Metall.

La presión llega cuatro décadas después del  recorte de la jornada

Su argumento es que los costes laborales están mermando la competitividad del país germano, ya que se sitúan a la cabeza de la UE con un precio por hora en el sector industrial de 49,50 euros, lo que supone un 47% más que la media de la UE, situada en los 33,70 euros. Esta cifra, además, triplica el coste por hora de Hungría, que alcanza los 15,60 euros.

En esta línea, importantes ejecutivos de empresas como Mercedes-Benz o del fabricante de herramientas Stihl ya se han manifestado a favor de un cambio. “La mano de obra se ha encarecido demasiado aquí según los estándares internacionales (…). Deberíamos considerar seriamente la posibilidad de volver a la semana laboral de 40 horas”, sostuvo el presidente del consejo de supervisión de Mercedes-Benz, Martin Brudermüller, al diario alemán Handelsblatt , para luego añadir que Alemania había perdido su “ventaja de productividad sobre importantes competidores”. La jornada de 35 horas está establecida para una quinta parte de la fuerza laboral alemana, para los sectores del automóvil, la ingeniería y la siderúrgica.

Los sindicatos creen que la medida destruirá empleo y que las actuales 35 horas no son reales

Por otra parte, la media de horas trabajadas por semana en Alemania es de 37,8, de tal manera que los ciudadanos germanos se sitúan a la cabeza de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que menos tiempo pasan en el trabajo, aunque el dato está influenciado por la cifra de trabajadores a tiempo parcial.

Desde el año 2018, la producción de la industria alemana ha caído alrededor de un 15% y el empleo se ha reducido algo más del 5%, según los datos recopilados por el Financial Times . “Con una semana laboral de cuatro días y un equilibrio entre vida laboral y personal exagerado no se puede mantener la prosperidad”, declaró el canciller Friedrich Merz a principios de enero.

Por su parte, IG Metall rechaza volver a las 40 horas argumentando que la jornada de 35 horas no es tan rígida como se afirma (ya existen bolsas de horas flexibilizadas) y advierte de que trabajar más horas destruirá empleo en lugar de crearlo, al repartir el trabajo entre menos personas.

El dramático plan de ajuste de Volkswagen anunciado esta semana no es ajeno al debate. Según la consultora Oliver Wyman, Alemania tiene unos costes laborales del sector automovilístico entre los más elevados del mundo: unos 3.307 dólares por vehículo, frente a 955 dólares en España y 597 dólares en China. El analista del sector del automóvil Ferdinand Dudenhöffer calcula que ampliar la semana laboral estándar a 40 horas manteniendo el mismo salario podría reducir los costes laborales en torno a un 13%. Pero Carsten Brzeski, economista jefe de ING, afirmó que añadir cinco horas semanales a la jornada no cerraría la brecha con polos industriales de bajo coste como China.

En pleno debate sobre la productividad y el esfuerzo laboral, contrasta la flexibilidad de la que gozan algunos sectores del empleo público, que en Alemania pueden teletrabajar fuera del país hasta 40 días al año en virtud de lo que se conoce en el país como la regla de Mallorca (en alusión al lugar preferido de vacaciones de los alemanes) para que puedan compaginar su jornada laboral desde la playa.

Piergiorgio Sandri

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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