¿Se ha convertido España en un destino turístico demasiado caro para los propios españoles? En el sector no se cansan de repetir que las tarifas en el país tienen margen de crecimiento porque aún son más baratas que en otras plazas europeas, un mantra que se refleja en el aumento de los precios de los hoteles este último verano.
El incremento supera de largo el IPC desde que empezó el año y especialmente en los meses estivales, de junio a septiembre, con repunte que han superado el 7% y que han llevado la habitación a índices nunca vistos: casi 167 euros de media en agosto o 141 euros en septiembre, tal y como indican los datos del INE publicados este viernes –ver gráfico–.
El encarecimiento no es flor de un día. Los precios de hoteles, campings, restaurantes o experiencias en España llevan tiempo adecuándose al poder adquisitivo de los visitantes extranjeros, que este año volverán a batir récords con 100 millones de turistas. La tendencia responde a una estrategia clara, la de priorizar el valor por encima del volumen, un modelo altamente defendido tanto por empresas como por gobiernos de todo signo. Pero lleva aparejado un efecto colateral no deseado, el turismo de los residentes españoles se está estancando.
Así, la escalada de precios, lejos de frenar la demanda global, ha acentuado la brecha entre los dos perfiles de viajeros. Mientras que las pernoctaciones de los extranjeros han crecido un 14% desde 2022 hasta alcanzar los 115,3 millones este verano (un 67,3% del total), el turismo nacional permanece prácticamente inalterable en torno a los 56 millones de estancias. En septiembre, los no residentes llegaron a representar un 70,4% de todas las pernoctaciones, la cifra más alta de la serie histórica.
Los viajeros nacionales pierden cuota de mercado en favor de los internacionales
“Los datos nos indican que junio y septiembre han sido muy buenos meses, y esto da más estabilidad al sector y al empleo al depender menos de julio y agosto”, señala Bruno Hallé, socio y codirector de Cushman & Wakefield Hospitality en Espanya. Hallé subraya el regreso con fuerza del turismo alemán en Baleares –que absorbe el 24% de todas las pernoctaciones estivales de España– y el tirón del cliente de Estados Unidos, un mercado en el que España es el único país europeo que sigue creciendo. No obstante, el experto matiza que, aunque las tarifas suben por encima de la inflación, “a rentabilidad media no avanza al mismo ritmo por la presión de los costes operativos.
En Catalunya, la dinámica veraniega es aún más acusada y ejemplifica a la perfección este cambio de paradigma. La comunidad batió en septiembre su récord de visitantes con 2,35 millones de viajeros (+4,8%), apoyada en la recuperación de la ocupación en Barcelona ciudad. Sin embargo, la estancia media cayó por debajo de las tres noches (2,92 noches), acusando el mayor coste de los alojamientos. La tarifa media diaria se situó en el conjunto de Catalunya un 135 euros en septiembre, un 5,88% más, precio que en Barcelona escaló un 5,57%, hasta los 207 euros. La rentabilidad se incrementó aún más, un 7,37%, tal y como indican los datos del INE.
Para Josep Francesc Valls, catedrático de la Pompeu Fabra School of Economics, esta diferencia entre volumen e ingresos es una señal clara de transformación: “En Catalunya los ingresos por habitación crecen más que el número clientes, lo que demuestra que estamos pasando de modelo”.
Respecto a la caída de la demanda interna en la comunidad, Valls recuerda que conviene ponderar los datos. “El turismo de residentes disminuye más que en la media española, pero hay que tener en cuenta que en 2025 el turismo español en Catalunya aumentó de forma muy intensa”, destaca.
Con una previsión de cierre de año al alza y la meta de superar por primera vez los 100 millones de visitantes internacionales en España, el sector hotelero despide la temporada alta consolidando una transición. Esta tiene una receta clara: precios más altos, estancias más ajustadas y una dependencia cada vez mayor del cliente extranjero, que ha visto en el país un destino seguro frente a la situación geopolítica.
