Bolsonaro sigue sin reconocer la histórica victoria de Lula en las presidenciales

Miles de jóvenes se lanzaron a las avenidas y plazas de las grandes ciudades brasileñas en la noche del domingo para celebrar la histórica victoria del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. “¡Oeeeoeeeoee, Lula, Lula!”, resonó con trompetas de acompañamiento delante la fachada pompier del teatro municipal de Río en una fiesta carnavalesca de celebración por la extraordinaria remontada del candidato del Partido de los Trabajadores (PT)

Dado por derrotado en todas las encuestas, Lula se impuso por más de cuatro millones de votos – el 52 % de los votos frente al 48 %- a su contrincante de la derecha radical Flávio Bolsonaro. La histórica victoria para en seco la ola conservadora que arrasaba por las Américas desde Buenos Aires a Bogotá y demuestra la capacidad personal de Lula, en tándem con un rechazo masivo a la extrema derecha bolsonarista, para movilizar a millones de personas entre ellos tres millones que no habían votado en elecciones anteriores.

Como reconoció Lula en su discurso en la avenida Paulista, fueron las enormes manifestaciones lideradas por la juventud brasileña las que impulsaron la victoria junto con una eficaz campaña en redes sociales durante las tres últimas semanas. Es la primera vez que un candidato da la vuelta a una derrota en primera vuelta

Es la primera vez que un candidato da la vuelta a una derrota en la primera vuelta

Lula, a sus casi 81 años, empezará su cuarto mandato presidencial a principios de enero, impulsado por un nuevo movimiento progresista nacido en las masivas manifestaciones en Sao Paulo, Río, Recife y otras ciudades tanto como en las redes sociales. Eso sí, el líder de la izquierda brasileña, siempre pragmático pero íntegro, tendrá que lidiar con un Congreso dominado por la derecha bolsonarista y los partidos clientelares del llamado Centrao.

Pero mientras los lulistas celebraban, la campaña de Bolsonaro anunció que no aceptaría el resultado basándose en la decisión de las autoridades electorales brasileñas de mantener abiertas las urnas durante dos horas tras el cierre oficial. “¡Nunca sabré cuántos votos podría haber obtenido!”, anunció el candidato derrotado en Brasilia. “Voy a pedir la anulación de estas elecciones”.

Ni Bolsonaro ni Trump reconocen la reelección de Lula pero la diferencia tan amplia de votos da garantías del resultado

Esta negativa justificó, a su vez, la decisión de la administración de Donald Trump —estrechamente aliada con el clan Bolsonaro— de no reconocer el resultado tras preparar en un inicio,el borrador de un comunicado para felicitar a Lula, segun medios en Brasil.

“Todos los internacionalistas del movimiento MAGA, Steve Bannon, Donald trump Juniorr., Eric Trump, Laura Loomer, Alex Jones, respaldan el llamamiento de Flávio a anular las elecciones”, dijo Alex Main, del Centro de Investigación Política y Económica (CEPR) de Washington. Marco Rubio, el secretario de Estado, que ha apoyado en los intentos de la familia Bolsonaro de socavar la democracia brasileña.

La decisión inédita de prolongar la jornada electoral se produjo después de protestas en ambas campañas por la ausencia de transporte público que, según la Constitución brasileña, debe ser gratuito y fiable durante toda la jornada electoral.

Puesto que algunas urnas ya estaban cerradas al tomar la decisión, la campaña de Bolsonaro, con cierta razón, plantea que los votantes en distritos en los que las urnas se mantuvieron abiertas recibieron un trato favorable.

Pero es muy poco probable -segun fuentes consultadas- que el Tribunal Supremo Electoral acepte esa solicitud, pese a que el presidente de esta institución responsable del proceso electoral, Kassio Nunes Marques, se considera próximo al bolsonarismo. “A pesar de todas estas circunstancias, tomamos todas las medidas necesarias y fue un éxito rotundo. Insisto: no se produjo ningún cambio a raíz de la resolución judicial”, dijo el juez después de la victoria de Lula. “Veo imposible que el Tribunal Supremo anule el resultado”, dijo Jorge Chaloub, de la Universidad Federal de Juiz de Fora y editorialista del diario A Folha de Sao Paulo.

No se palpaba nada de la tensión que crispó el ambiente en 2022 tras la mas estrecha victoria de Lula en 2022, cuando miles de bolsonaristas acamparon delante de los cuarteles a la espera de un golpe de Estado. Las Fuerzas Armadas ya no mantienen los mismos vínculos con el bolsonarismo como entonces. Es más, el margen de victoria es mucho más amplio que en 2022 y pesos pesados de la derecha, como Tarcísio de Freitas, gobernador de São Paulo, han reconocido la victoria. “Flavio está solo en este rechazo”, dijo Oliver Stuenkel, de la Fundación Getulio Vargas en São Paulo, en una entrevista a La Vanguardia. De momento, Flávio, bajo investigación por corrupcion, y ya sin la protección legal del aforo politico, ha tenido que entregar su pasaporte a la policía federal.

Lo cierto es que la derrota del bolsonarismo es un contragolpe fuerte a la agresiva política estadounidense de Trump en las Americas. Con una política exterior no alineada, y con estrechos lazos comércielas con China, Brasil se junta a México como una barrera de acero frente al expansionismo estadounidense. “Nosotros hablamos de igual con todo el mundo”, dijo Lula en su discurso.

Todos los líderes de los países latinoamericanos, menos Javier Milei de Argentina, reconocieron el resultado, así como la Unión Europea, Rusia, China y otros países asiáticos. Incluso Abelardo de la Espriella, el nuevo presidente de la derecha ultra en Colombia, reconoció la victoria.

La victoria del domingo no solo fue la consecuencia, como en elecciones anteriores, del apoyo en feudo lulista en el noreste brasileño. Lula aumentó su voto más que Bolsonaro en todos los estados” El candidato del PT se hizo con la mayoría en grandes metrópolis como São Paulo y Río de Janeiro gracias a la movilización de barrios periféricos y favelas, desde Paraisópolis, en São Paulo, hasta Rocinha, en Río. Incluso los votantes evangélicos parecían desafiar a sus sacerdotes y rechazar a Flávio. “Cuando subí anoche después de ir a la iglesia, todos estaban celebrando”, dijo una vecina de la favela de Vidigal, de fe evangélica, que había decidido finalmente votar a Lula. “Mi pastor me dijo que no debería votar a Lula pero yo le dije  que el voto es secreto”

Incluso los votantes evangélicos parecían desafiar a sus sacerdotes y rechazar a Flávio

Nacido en el estado de Pernambuco el 27 de octubre de 1945 y curtido en la lucha sindical durante los años sesenta y setenta como trabajador en la industria del automóvil de São Paulo, Lula ya entrará la historia como el político de izquierdas más importante del siglo XXI. “Franklin Roosevelt empezó un quinto mandato, pero se puso enfermo”, dijo en su discurso de victoria. “Yo no quiero otro, pero voy a terminar este mandato corriendo más que nadie”, dijo en una comparecencia en Sao Paulo al lado de su mujer, Janja, del vicepresidente centrista Geraldo Alckmin. “Lula ha salvado la democracia brasileña por segunda vez”, dijo Alckmin, recordando la victoria de 2022 en medio de la trama golpista de Bolsonaro padre.

El veterano presidente había votado en el barrio industrial de São Paulo donde perdió su dedo meñique en un accidente laboral en 1964. El puño de tres dedos, siempre ha sido un símbolo de los orígenes obreros del gran estadista brasileño que ayudó a fundar el PT en los años ochenta, junto con estudiantes y cristianos con conciencia social. En este sentido, Flávio Bolsonaro puede arrepentirse de aquel comentario que soltó el debate del viernes, cuando llamó al presidente “Nueve dedos”.

También te puede interesar