Terror digital: qué sabemos de las amenazas de bomba en vuelos europeos y los ciberataques a supermercados y bancos de sangre

El pasado 12 de octubre, Francia se sorprendió con una noticia infrecuente: varios supermercados habían perdido género por un fallo en sus congeladores y refrigeradores, que se desveló como un ciberataque. En la mañana de ese lunes, Danfoss constató que se habían manipulado digitalmente los termostatos de sus cámaras refrigeradoras, elevando la temperatura de las mismas hasta los 50ºC. En la mañana del día 13, el mismo episodio sucedió en otros aparatos de Dixell. En uno de ellos, en Gironda, los refrigeradores estaban programados para hacer lo contrario a su función: la temperatura fue programada para subir a 150°C.

El mismo 12 de octubre, el Equipo de Respuesta a Emergencias Informáticas de Francia encontró la debilidad del sistema. En un informe expuso que determinadas aplicaciones permiten controlar a distancia los frigoríficos y congeladores comerciales pueden ser vulnerables a ataques desde internet. El acceso desde la red a los controladores —útil para los técnicos, pues les ahorra desplazamientos—, los hace vulnerables a un ciberataque, o a la modificación de su funcionamiento. Además, las interfaces de los sistemas de gestión tenían “versiones de software obsoletas” o estaban instaladas en “equipos que habían llegado al final de su vida útil”, por lo que no recibían actualizaciones de seguridad. Una tentación para un ciberataque impensable pocos días antes.

Francia, Suecia, Irlanda, Estonia, Bélgica y Luxemburgo han sido objeto de cibertataques contra la alimentación en estas últimas cuatro semanas

Impensable, al menos en Europa. A finales del mes de octubre trascendió que el Pentágono investigaba como posible ciberataque una serie de misteriosas averías en congeladores que provocaron que se echaran a perder alimentos en bases militares de todo Estados Unidos durante el mes de agosto. Según Reuters, que citaba fuentes militares estadounidenses, los militares estadounidenses estaban en contacto con sus homólogos franceses por la similitud entre ambas acciones.

Pero en esas fechas no solo Francia había sido víctima de ciberataques a gran escala. El grupo de distribución Ahold Delhaize también sufrió un ciberataque el 11 de octubre que afectó a sus operaciones en Países Bajos, Bélgica y Estados Unidos. El objetivo no fueron esta vez los refrigeradores, sino sus servicios digitales, pedidos y sistemas de distribución. En territorio neerlandés, las cadenas Albert Heijn, Etos y Gall & Gall sufrieron cortes de servicio; en Bélgica, la cadena tuvo problemas con los pedidos online y los sistemas internos durante los días 12 y 13 de octubre. En Estados Unidos, varias marcas del grupo suspendieron sus servicios digitales ante el temor causado por el ataque.

Aunque en un principio se pensó en un error interno, Ahold Delhaize confirmó el 19 de octubre, siete días después de los ataques en Francia, que el incidente había sido provocado por “actividades maliciosas” —dicho de otro modo, hackers— aunque no encontraron vinculación con los sucesos de Francia.

Este lunes 2 de noviembre, de nuevo los supermercados franceses se encontraron con el mismo problema que el 12 de octubre: algunos de sus refrigeradores habían sido penetrados por ciberterroristas para aumentar las temperaturas y dañar los alimentos almacenados. En esta ocasión, el ataque cruzó fronteras: decenas de establecimientos en Suecia, Irlanda, Estonia, Bélgica y Luxemburgo fueron objeto del mismo tipo de ciberataques, como confirmó la empresa de instaladora de sistemas de refrigeración Sabcobel, según explicaba la corresponsal en Bruselas de La Vanguardia, Anna Buj. La única diferencia es que, en esta ocasión, las temperaturas de los refrigeradores se subieron no a 50ºC, sino a 80, provocando además el sobrecalentamiento de los aparatos.

Varias personas pasan junto a un panel de salidas en el aeropuerto de Bruselas, después de que un vuelo procedente de Varsovia aterrizara por seguridad. 
Varias personas pasan junto a un panel de salidas en el aeropuerto de Bruselas, después de que un vuelo procedente de Varsovia aterrizara por seguridad. Geert Vanden Wijngaert / Reuters

Aún tratando de paliar lo sucedido, un nuevo ataque contra refrigeradores encendió las alarmas en Francia. Esta vez el objeto del ataque no era un supermercado, sino otro servicio que necesita refrigeración: el banco de sangre. Varios centros regionales del organismo público que gestiona las donaciones de sangre confirmó que el ataque no afectó a sus sistemas, sino a los de Coolworld, la empresa que suministra sus equipos de refrigeración. 

Los ciberterroristas trataron de subir la temperatura de los congeladores y echar a perder así numerosas dosis de plasma almacenado para transfusiones, operaciones quirúrgicas y tratamientos oncológicos, programándolos para que elevaran su temperatura de -30ºC a 110ºC. Aunque el ataque se abortó y se evitó el daño sanitario, como en el caso de los supermercados no se sabe quién está detrás. La agencia nacional de ciberseguridad francesa (ANSSI) y el Ministerio de Sanidad abrieron una investigación sobre el incidente.

A toda esta incertidumbre se suman esta semana las amenazas contra vuelos registradas el pasado lunes y este jueves. En total, este jueves y hasta las 16:30 horas (españolas) del 5 de noviembre, 30 vuelos de distinta procedencia que tienen en común cruzar el espacio aéreo europeo han recibido amenazas de bomba que les han obligado a aterrizar de emergencia. El modus operandi en todos los casos es el mismo: el envío de correos electrónicos anónimos a instituciones, autoridades aeroportuarias y operadores, advirtiendo de la supuesta presencia de explosivos en aviones comerciales.

Entre las compañías afectadas por estas amenazas figuran LOT, Scandinavian Airlines (SAS), Wizz Air y Ryanair, entre otras. En ninguno de los incidentes ha habido que lamentar heridos.

Como en el caso de los ciberataques, por ahora no hay un responsable identificado de la oleada de amenazas contra vuelos. Pero aunque se desconoce quién es el responsable de estos ataques, sí se intuye cuál es su objetivo. En declaraciones a Reuters, Eliran Almog, consejero delegado de Cyviation (una empresa especializada en ciberseguridad aeronáutica), señaló que las amenazas reiteradas contra la aviación “también se están produciendo en el mismo periodo que los ciberataques contra los sistemas de refrigeración de supermercados de toda Europa”. “Diferentes servicios esenciales están sufriendo perturbaciones que generan costes económicos y pueden socavar la confianza de la ciudadanía”, concluye.

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