El freno demócrata a los centros de datos congela la euforia de las bolsas

Bienvenidos a la montaña rusa de los mercados de la segunda parte… del segundo mandato de Donald Trump. Las tecnológicas se desplomaron este jueves en Wall Street, después de las ganancias del día anterior, cuando los mercados celebraron la victoria demócrata en las urnas. Como suele ocurrir, pasada la resaca de las fiestas, de repente se vuelve a la realidad. De la promesa de la IA ya hemos pasado a la narrativa del coste de la IA.

Algunos informes estiman que el 45% de los proyectos de expansión podría estar en riesgo

Los inversores temen que con el nuevo curso político aumenten las restricciones a los centros de datos o que el marco normativo pase a ser más exigente. Y con menos inversiones, habría menos pedidos para chips y otros componentes de la cadena productiva.

A media tarde del jueves la Bolsa de Nueva York sufría una auténtica sangría. El índice Nasdaq 100, el que agrupa a las mayores compañías del sector, caía un 5%. Por su parte, el SP500, el más representativo de Wall Street resbalaba más del 3% y el Dow Jones Industriales perdía cerca del 2%. Las empresas de semiconductores registraban a su vez un descenso del 11%, con Nvidia recortando cerca del 8%. Por su parte, Qualcomm anunció unos resultados decepcionantes y se anotó su mayor retroceso en seis años. Fue la gota que colmó el vaso.

Las llamadas siete magníficas, las joyas de la corona del big tech, vivieron en conjunto una hemorragia difícil de contener: su capitalización bursátil se vio recortada en más de 1 billón de dólares, lo que representaría la segunda mayor caída registrada en un solo día. Tesla fue el vagón de cola, con un desplome que rondaba el 10%.

¿Está justificada esta reacción? Los demócratas pueden bloquear nuevas propuestas legislativas de la Casa Blanca, negociar condiciones y utilizar los poderes de investigación. Pero el resultado electoral no cancela automáticamente las decisiones ya tomadas.

Aún así, los centros de datos despiertan malestar. Consumen electricidad y agua, producen ruido y requieren nuevas infraestructuras. Las comunidades locales se preguntan qué beneficios reciben a cambio y quién paga las intervenciones en la red. Según una encuesta a pie de urna de la NBC, la mayoría de los votantes señala los centros de datos como un factor crucial en su decisión de voto. Según Goldman Sachs, este nuevo cuadro político puede afectar al 45% de los proyectos de expansión programados. Los cinco estados donde más se construyen estas instalaciones a partir de ahora estarán en manos de gobiernos demócratas. Los analistas de UBS estimaron que alrededor del 30% de las incorporaciones de capacidad de centros de datos previstas en EE.UU. para 2028 podrían estar en riesgo debido a posibles pausas en la construcción.

Desde la gestora Pimco, Libby Cantrill, director de asuntos públicos, cree que estos temores de los inversores son reales. “La opinión predominante parece ser que las declaraciones contra los centros de datos responden únicamente a la retórica propia de un año electoral, pero a los nuevos gobernadores les resultará difícil incumplir sus compromisos electorales y no imponer, como mínimo, determinadas restricciones a los centros de datos, cuando no moratorias completas. Una ralentización del desarrollo de estas infraestructuras podría ejercer presiones a la baja sobre el crecimiento económico, la inflación y los tipos de interés”.

“Wall Street necesita desesperadamente una historia feliz sobre la IA en este momento”, afirmaba a Reuters Matthew Tuttle, fundador y director ejecutivo de Tuttle Capital Management. “Ahora probablemente nos queden dos años sin novedades. Un gobierno dividido, una política crispada y muy pocas iniciativas saliendo adelante”.

Piergiorgio Sandri

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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