
Afinal de año, y con independencia del resultado de las elecciones del día 29, el PSOE habrá estado ocho años y medio al frente de los gobiernos españoles, primero en solitario y después con el apoyo, dentro y fuera del Gobierno, de varias fuerzas políticas que se declaran a su izquierda.
Aceptando que el PSOE no sea responsable de los resultados de los primeros seis meses, pero considerando que el
Gobierno actual aprovechará hasta el día del relevo para dejar su impronta, tiene sentido hacer el balance considerando los ocho años que van del 2018 al 2026. Pedro Sánchez no se ha cansado de alabar los resultados macroeconómicos: crecimiento del PIB del 14% y del PIB per cápita del 6%. Si dejamos de lado a los países exsocialistas (venían de muy abajo) y los que juegan en otra liga (Irlanda, Luxemburgo, Chipre…), la comparación con los países del euro no es para tirar cohetes: en cuanto al PIB per cápita (lo importante), el resultado supera a los de Alemania, Austria y Francia, pero es inferior a los de Portugal, Bélgica, Países Bajos e Italia.
Es razonable que la campaña de la izquierda se base en el miedo a la derecha
Se ha hecho mucha política social, sin duda, pero a base de aumentar la presión fiscal en 4 puntos: del 39% al 43% del PIB. Todavía es relativamente baja en el contexto europeo, pero está dejando de serlo. Y el hecho de que se haya logrado extraparlamentariamente, es decir, a base de no deflactar los tipos del IRPF con la inflación, debe valorarse con censura. Además, el aumento de la presión fiscal no ha impedido que el déficit público medio (excluyendo los años extraordinarios de la pandemia) haya sido del 3,1%, menos que la problemática Francia (4,6%) pero más que la virtuosa Alemania (1,5%).
Las legislaturas se han caracterizado por el griterío: por parte de la derecha exigiendo el adelanto de las elecciones; por parte de la izquierda con retórica social. ¿Justifican los resultados esta última?
Consideremos los casos de dos currelas : un obrero del metal (oficial de 2.ª) y una camarera de piso de un hotel de cuatro estrellas de Barcelona. ¿Cómo les ha ido en estos años de gran crecimiento económico? Mal. Los convenios colectivos les han subido sus salarios brutos igual (el del metal) o por debajo de la inflación (el de la hostelería), y el aumento de la presión fiscal ha hecho que sus ingresos reales sean en el 2026 algo más bajos que en el 2018 (entre un 2% y un 3%). Pero si viven de alquiler, su capacidad de compra ha descendido significativamente: aproximadamente un 8%, suponiendo que vivan en una modesta vivienda de 45 m2de Sant Ildefons, en Cornellà.
Obviamente, la contención salarial y el descontrol de los alquileres tiene mucho que ver con que Catalunya haya ganado más de 700.000 habitantes en estos años, aumento clave en el crecimiento del PIB.
En definitiva, algunos españoles han ganado en estos ocho años, pero no las clases populares. Es razonable que la campaña de la izquierda se base más en el miedo a la derecha que en los resultados conseguidos.
