Bruselas se inclina por dar más margen presupuestario para contener la crisis energética

La Comisión Europea ha escuchado las peticiones de países como España y, especialmente, Italia, y se inclina por dar mayor margen presupuestario a los Estados miembros para afrontar las consecuencias de la crisis energética de Irán. El Ejecutivo comunitario se está planteando permitir que los países destinen un 0,3% del PIB a gastos relacionados con la energía al margen del marco presupuestario de la UE, algo que desgranará este miércoles en el paquete fiscal que tenía previsto presentar.

Según ha avanzado Bloomberg y ha podido confirmar este diario, la propuesta, que todavía tiene que ser concretada en sus detalles, sería similar a la apertura de la cláusula de escape para defensa que permitió el año pasado, que implicaba que los Gobiernos que deseaban gastar hasta un 1,5% del PIB para impulsar el gasto militar lo hiciesen sin tener que estar sujetos a las estrictas normas fiscales europeas, que impiden superar un déficit del 3% del PIB.

Italia

Meloni envió una carta a Von der Leyen para defender que la seguridad energética también debe ser una prioridad europea

Se trata de un balón de oxígeno para la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien ha sido una de las voces más firmes a la hora de pedir una mayor flexibilidad fiscal a Bruselas en los últimos meses, mientras el país lucha contra las presiones inflacionistas y unos niveles de deuda muy elevados. Meloni ha llegado a enviar una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para pedirle formalmente que los gastos debido a la crisis energética fueran excluidos del Pacto de Estabilidad, como ocurría con los defensivos.

“Si consideramos correctamente la defensa una prioridad, si la UE es lo suficientemente estratégica como para justificar la activación de la cláusula de escape nacional, entonces debemos tener el coraje político para reconocer que la seguridad energética ahora es una prioridad estratégica europea”, señalaba la primera ministra italiana en la carta, que tuvo cierta notoriedad en la capital comunitaria. 

También España se unió a la petición de Meloni. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya manifestó durante la cumbre de finales de abril en Chipre que se tenían que flexibilizar las reglas fiscales europeas “para la inversión en la transformación energética y electrificación”, al igual que se hizo con el gasto en defensa. “El espacio fiscal no es el mismo para todos”, coincidió Meloni en la localidad costera chipriota de Ayia Napa. “Cuando uno se mueve demasiado tarde, el precio que se paga es más alto y, por lo tanto, en mi opinión, hay que razonar con mayor apertura, eficacia y eficiencia. Esto afecta también a la cuestión del pacto de estabilidad y de su suspensión”, apuntó la italiana.

La crisis energética ya ha obligado a Bruselas a rebajar las previsiones económicas de la eurozona de esta primavera en tres décimas, del 1,2% al 0,9% para este año. Pese a que España ha esquivado el golpe y sigue siendo el país que más crece entre las potencias comunitarias, el cierre del estrecho de Ormuz ha supuesto un grave impacto para la economía italiana, que ve su crecimiento estancado en un 0,5%, con una enorme dependencia de las fuentes energéticas extranjeras. Pero hasta ahora, la Comisión creía que no era suficiente como para hacer la vista gorda con el Pacto de Estabilidad.  

“Estamos estudiando medidas, incluyendo opciones de política fiscal, para afrontar esta crisis”, lanzó a finales de mayo el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, tras una reunión del Eurogrupo en Chipre. Sin embargo, entonces reiteró que las medidas de apoyo de los Estados deben ser temporales y comedidas.

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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