Choques entre alborotadores y la policía en varias ciudades francesas

Grupos de alborotadores se han enfrentado este sábado a la policía en varias ciudades francesas, entre ellas París, Lyon,  Marsella, Toulouse y Burdeos. La marcha en la capital trascurrió en calma hasta el momento de la dispersión, pero luego comenzaron los choques entre los elementos más radicales y los antidisturbios. El temor es que los incidentes ganen en intensidad al caer la noche. 

En todos los casos la policía se vio obligada a usar gases lacrimógenos y, a veces, también camiones lanzadores de agua. La prefectura de París indicó que los problemas fueron causados por un núcleo duro de varios centenares de personas dispuestas a la violencia. Varias concentraciones no autorizadas en otros puntos de la ciudad, como en Montmartre, obligaron a realizar intervenciones policiales.

El Gobierno estimó en 320.000 los manifestantes en todo el país, una cifra a la baja comparada con los 410.000 de la semana pasada y los 550.000 del 17 de octubre, la jornada de los peores disturbios. En París calcularon en 70.000 las personas participantes en la protesta frente a las 110.000 del sábado 24 de octubre. Hasta las 8 de la tarde había habido más de 500 detenciones.

Un momento de los disturbios de este sábado en Marsella
Un momento de los disturbios de este sábado en MarsellaMIGUEL MEDINA / AFP

Después de una batalla judicial casi hasta el último minuto, el Consejo de Estado -máximo árbitro administrativo en Francia- decidió de madrugada que la manifestación en París no se desarrollara en el centro de la ciudad sino en una zona periférica, para evitar al máximo el riesgo de daños si se producían disturbios.

El Consejo de Estado hubo de intervenir ante la opinión contrapuesta de la prefectura de policía y del Gobierno, partidarios de enviar a los manifestantes parisinos lo más lejos posible del centro, y del Tribunal Administrativo, que había dado razón al principal convocante de la marcha, el sindicato CGT. El problema es que el conflicto se prolongó hasta la mañana de este sábado, dejando en el aire dónde iba a tener la lugar la protesta, una incertidumbre que complicaba aún más la vida a los comerciantes que querían proteger sus tiendas.

El alejamiento del centro urbano de las marchas plantea un problema de libertad de reunión y manifestación, pues los convocantes sostienen que el impacto de su protesta es menor, que se les intenta silenciar. Según ellos, si no se declara el estado de urgencia -equivalente al estado de excepción en España-, no está justificado poner tantos límites a un derecho constitucional. 

Los ministros del Interior y de Justicia, Laurent Nuñez y Gérald Darmanin, respectivamente, alertaron el viernes sobre el riesgo de graves disturbios y saqueos como los del 17 y 18 de octubre. Su temor se basa en las múltiples llamadas al caos hechas desde las redes sociales por grupos radicales de los chalecos amarillos y de la ultraizquierda, que usaron imágenes de Halloween y prometieron una fiesta violenta.

La manifestación prohibida en París tenía un itinerario tradicional, entre la plaza de la Bastilla y de la Nación. Los chalecos amarillos querían una aún más en el centro, por los grandes bulevares llenos de comercios y hasta la Asamblea Nacional. Esa opción fue rechazada de plano por la prefectura. Finalmente se autorizó una marcha entre la Puerta de Bagnolet y la Puerta de Charenton, en una zona muy alejada del este de la ciudad.

Un portavoz de la CGT consideró “simbólico del macronismo” el itinerario impuesto, una muestra más del desprecio del presidente por las reivindicaciones sociales, hasta llegar al extremo, ya en el final de su mandato, de empujar físicamente a los manifestantes a la periferia de las ciudades.

Un barricada en llamas en Burdeos
Un barricada en llamas en BurdeosCHRISTOPHE ARCHAMBAULT

“El pretexto de la noche de Halloween no será motivo legítimo para disimular el rostro en el espacio público”, advirtió el ministro Nuñez. A través de la red X, la prefectura de policía recordó que una persona que oculte el rostro en la vía pública se expone a una multa de 150 euros. Aunque la ley del 2010 que regula este asunto prevé excepciones en fiestas y manifestaciones artísticas o tradicionales, otra ley posterior del 2019 especificó que esa excepción para poder llevar máscara no se aplica en manifestaciones con riesgo de degenerar en violencia.

En la marcha de París se corearon muchas consignas contra el presidente de la República. “¡Macron, lárgate!”, gritaban los manifestantes, atizados por una chica subida a un camión que llevaba un megáfono. Estas concentraciones reúnen siempre a un público de izquierdas muy variopinto, de varias generaciones. Estudiantes muy jóvenes llevaban pancartas propalestinas .Otras preferían textos imaginativos. “Se nos mean encima, pero el Estado nos hace creer que llueve”, decía una de ellas. 

Charles, un viejo anarquista de 70 años, repartía a la salida del metro unas hojas con un largo alegato “para ganar la batalla contra el Estado. “En una situación financiera difícil, el Estado francés privilegia el armamento y el mantenimiento del orden: se prepara para la guerra exterior contra sus enemigos y la guerra interior contra su propia población”, se afirmaba en el texto. Otro manifestante, Sébastien, de 46 años, militante del pequeño partido Solidaridad y Progreso, llevaba un cartel en el que decía que “los saqueadores están en Wall Street; echemos a los banksters (neologismo entre banqueros y gángsters)”, al tiempo que exigía la anulación de la deuda pública.

Las fuerzas del orden francesas no tienen tregua. Después de la jornada de alto riesgo de hoy, deberán prepararse para la huelga convocada por los sindicatos para el próximo jueves, 5 de noviembre.

Eusebio Val Mitjavila

Corresponsal de ‘La Vanguardia’ en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)

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